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Mostrando las entradas de julio, 2011

como el resto

XXXVII El amor es anterior a la vida, posterior a la muerte, inicio de la creación y, el exponente de la respiración.
XXXVII Love is anterior to life, Posterior to death, Initial of creation, and The exponent of breath.

XLIX Dejamos que el amor crezca, como el resto y lo guardamos en un cajón— hasta que se convierte en moda antigua— como los trajes que vestían los abuelos.
XLIX We outgrow love, like other things And put it in the Drawer— Till it an Antique fashion shows— Like Costumes Grandsires wore.
Emily Dickinson, 1830- 1886, Amherst, Massachusetts.
Versión © silvia camerotto
De The Collected Poems of Emily Dickinson, Barnes & Noble, New York, 1993 Imagen: Penelope Dullagham. Crédito: Penelope Illustration

el dolor

** Después de un gran dolor, llega una sensación solemne— los nervios reposan ceremoniosos como tumbas— el corazón endurecido se pregunta si fue él quien soportó, y si fue ayer o hace siglos
los pies, mecánicos, dan vueltas— por el suelo, el aire, o la nada— un camino de maderas crecidas al descuido, una complacencia de cuarzo, como una piedra—
esta es la hora de plomo— si se la sobrevive, es recordada como la gente que se congela y evoca la nieve— primero frío, luego estupor, después dejarse ir—
1862
XIX
El dolor tiene un elemento en blanco; no puede recordar cuándo empezó, o si hubo un día en que no estuviera.
No tiene otro futuro que él mismo, sus reinos infinitos conteniendo su pasado, iluminado para reconocer nuevos períodos de dolor.
Emily Dickinson, 1830- 1886, Amherst, Massachusetts.
Versión © silvia camerotto
De The Collected Poems of Emily Dickinson, Barnes & Noble, New York, 1993
Imagen de Anne Arden McDonald, Alchimia, mural, con expresa autorización de la autora en Alchimia
** After a great p…

porque la marea ha bajado

Partida
Poco importael caminoque tomo,
y adónde melleva, poco importa;
pero  para que micorazón no se rompa,
deesta casa debo irme,y algún lugar, lejos.

Poco sé de lo que hayen mi corazón,
de lo que hay enmi cabeza poco sé,
pero ese algo en mí debo superar y empezar la marcha,
y poco importaa dónde van mispies.

Me gustaría podercaminar undía y una noche,
y encontrarmeal amaneceren un lugar desolado
en una carretera sin huellas de autos a la vista, ni eltecho de una casa, nila miradade un rostro.

Me gustaría podercaminar hasta que mi sangrese derrame,
ymedesplomepara no agitarme más,
en una playaamplia porquela marea ha bajado,
y las rocasmusgosas, desnudas bajola lluvia.

Basuralomuelle, traiga lo que traigael camino quetome,  poco importa;
yacurrucadamuerta en una zanjaen algún lugar poco me preocuparía porel escándaloque harán.

“¿Ocurre algo, querida”, ella dijo,
“quetrabajas tan callada?”.
“No, madre, no. Se enredó mi hilo. Está pitando la pava

huye y reclama

Mitad de la vida

I
En medio del camino
como si nada hubiera pasado
o la vida fuera
el temblor y la sangre de otras batallas
que el corazón no nombró
o el eco
de aquello que hubiéramos sido
sin nosotros.

II
Escondida, susurrada en los sueños
-sonámbula de todo deseo-
acompaña mis pasos, empuja,
sustrae con flores de duelo.

Sembradora invisible del día
y de la noche -llagada de culpa
y extranjera- qué busca,
qué intenso decir reclama.

III
Ni relámpago ni piedra
ni luz tan leve
ni cielo sin rocío

o llamarada

ni espejo ni cárcel
ni tormento

sólo esta ahí

entre sangre que brilla
labios que se rinden.

IV
¿Y más allá la victoria?
¿Detrás de qué puerta, en qué otro mundo?

Cuando el cuerpo espera
y sobre tantos ojos el ojo
quiere alumbrar
y otra voz que no es la suya
busca el límite
y acepta
las dádivas del corazón
sólo tu piel
seguro puerto del abrazo
huye y reclama.

V
Las manos fueron puño, piedra, espada,
y el corazón resistió y los pies cumplieron
aquello que ordenaron los labios. La vida
reenc…

historia

Historia de veinte años

¿Te acuerdas de las señoritas antiguas, con sus largas polleras,
sus grandes moños y sus finas caderas?
¿Has visto las fotografías de los balnearios color sepia,
los divertissement de las ferias y el agua lenta,
el agua perfumada,
el agua azul
de los azules valses de Viena?
Entonces los Reyes eran primos hermanos
y con primos hermanos se casaban las princesas.
Entonces Alfonso XIII tenía veinte años.
Entonces estallaban los primeros motines y se cortaban muchas cabezas.
Entonces ya se caía del caballo el Príncipe de Gales
y aun se elogiaban las manos de Eleonora Duse.

Fíjate cómo se amontona la historia,
cómo muere y renace todo
cómo los que creíamos vivos han desaparecido,
cómo los que creíamos muertos están presentes.
Las historias de Jack el Destripador,
la cursilería de los sombreros con flores,
las primeras pantallas japonesas,
los globos cautivos y las novelas por entregas,
los angelitos de los cielorrasos
y las czardas de los restaurant a la moda,
¿dónde…

la verdad se mueve

En Palermo

Hoy es día de mojarras, Mario.
La superficie del lago es transparente
y no parece sensato intentar de nuevo
la suerte del mediomundo.
Al fin y al cabo, fue casi por azar
que sacamos la bestia imaginaria.
¿Te acordás?, se reía de nosotros
con esa boca llena de felpudos sarcásticos.
Algo bíblico.

Sí, es día de mojarras, che.
El cielo brilla indiferente y produce
ese efecto gregario que nos ablanda a todos.
Además, quién oye la canción de los mansos.
Yo te había comprado el helado de palito
con el que señalaste de pronto la profundidad
y mirá, ahora estamos aquí
a merced de las palabras.

No valen intenciones. Que vengas
y te enfundes en el vistoso pilotín amarillo
con la red en la mano
no es argumento suficiente. El agua
es peligrosa siempre, ¿viste?,
te refleja y no te refleja,
pero no hay monstruos cada dos por tres
en el lecho del lago.
Te lo digo así, para que no insistas.

¿Dónde estará ese sueño de vapores
y ronquidos felices?...

Mario,
no creo que la vida de oportunidade…

a nosotros

Nosotros

En nuestra vida, nunca nada fue recto.
Recto como para nosotros.
En nuestra vida, nada se consumó hasta el fondo.
Hasta el fondo como para nosotros.
El triunfo, el perfeccionamiento,
no, no son para nosotros.

Pero tomar el vacío entre las manos,
cazar la liebre, encontrar al oso.
Golpear valientemente al oso, tocar al rinoceronte.
Ser despojado de todo, haciendo transpirar nuestro propio corazón.
Arrojado al desierto, obligado a reunir su ganado,
un hueso por aquí, un diente por allá, a lo lejos un cuerno.
Eso es para nosotros.

Y decir que las siete vacas gordas nacen en este momento.
Nace, pero nosotros no las ordeñaremos.
Los cuatro caballos alados acaban de nacer.
Han nacido. Sólo sueñan con volar.
Nos da pena retenerlos. Llegarán casi hasta las estrellas esos animales.
Pero no nos transportarán a nosotros.
Para nosotros los caminos de topo, de alacrán.
Además, hemos llegado a las puertas de la Ciudad.
De la Ciudad-importante.
Estamos ahí, no hay dudas. Es ella. Es ella de…

porque para amar no se necesitan leyes sino solo sueños

**
Cada poeta
lavará en la noche
su pensamiento
y hará tantas letras cartas
imprecisas
que enviará al amado
sin un nombre.


Ogni poeta/ laverà nella notte/ il suo pensiero/ne farà tanta lettere/imprecise/che spedirà
 all'amato/ senza un nome.


**
Así haciendo la noche morado dentro de la noche
el dolor en el dolor el genio y su extravagancia
la religiosidad es muda y calla trayéndose
consigo lúgubre llamas que no piden gracias
sino sólo el sentido del fuego sino sólo el ardor
del sentimiento
se comen aguas por todas partes
como si ninguno hubiera jamás asesinado
un cordero o hallado buena la carne
se comen cosas absurdas
sobre una fingida servilleta donde cada cosa está
por extravagancia y no
por hambre sola.


Cosí facendo la notte dimora dentro de la notte/ il dolore nel dolore il genio è la sua stravaganza/ la religiositàè   muta e tace traendosi/ dietro lugubri fiamme che non chiedono grazie/ ma solo il senso del fuoco ma solo l'adore/del sentimento/ si mangiano acque dovunque/ como se nessuno avesse…

pero es invierno

Limosna

Mi corazón es lo que antes fue,
una casa donde la gente va y viene;
pero es invierno, con tu amor,
los marcos asediados ​​por la nieve.

Enciendo la lámpara y pongo el mantel,
soplo las brasas para encenderlas otra vez;
pero es invierno, con tu amor,
la escarcha se concentra en el vidrio...

Reconozco el invierno, cuando llega:
las hojas quietas en las ramas;
cuidé tu amor por un tiempo,
y traje mis plantas a la casa.

Las regué y las puse mirando al sur,
arranqué el marrón muerto del tallo;
pero es invierno, con tu amor,
Sólo las cuido y las riego.

Hubo un tiempo en que permanecí y observé
las peleas de los pequeños y malvados gorriones;
amé al mendigo que alimenté,
me preocupé por lo que tenía para decir,

permanecí y lo vi majestuoso:
hoy llegué hasta la puerta
y puse un cuenco en el escalón;
mi corazón es lo que antes fue,

pero es invierno, con tu amor;
tiro migajas en el alféizar,
y cierro la ventana, y los pájaros,
si quieren, pueden tomarlas o dejarlas.
Edna St. Vincent Mill…

adelante

Rendezvous
No vine por estas hermosas flores  que decoran tu habitación. De hecho, podría haberte amado mejor en la oscuridad;
es decir, en cuartos no adornados con rosas, cuartos más informales, menos conscientes
de la historia entre bastidores, a punto de entrar con aire apacible
en pesadas puntas de pie, en el momento preciso: “Adelante”.
No es que me gusten los ceniceros llenos y el lugar hecho un caos,
o el cubículo monástico empalagosamente austero y riguroso,
pero en parte, estos adornos formales de nuestra Afrodita de la calle Ocho son demasiado griegos, y en parte porque enriquecer las pobres paredes con nuestra natural belleza 
hubiera sido más chic.
Sin embargo, aquí estoy, te conté de mi pelea con el taxista sobre un verso de Milton, y te reíste; 
y tú eres tú, ningún otro.
Tu risa  sacude mi piel con pequeños y exquisitos toques.
Pero soy perversa: me gustaría que no hubieras refregado —con piedra pómez, supongo—
las manchas de tabaco de tus hermosos dedos. Y desearía no se…

un chapoteo casi imperceptible

Esto es solo para decir
que me he comido las ciruelas que estaban en el refrigerador
y que probablemente guardabas para el desayuno
Perdóname estaban deliciosas ¡tan dulces y tan frías!
deCollected Poems 1921-1931(1934)
William Carlos Williams, Rutherford,Nueva Jersey,1883–1963 en William Carlos Williams, Selected Poems, edición de Charles Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985 versión © Silvia Camerotto imagen: Icarus de Henri Matisse, en In my life today
This is just to say
I have eaten the plums that were in the icebox
and which you were probably saving for breakfast
Forgive me they were delicious so sweet and so cold!