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domingo, enero 12, 2020

susana thénon. en cuanto a nosotros



En cuanto a nosotros

Hablamos ya de dios,
del calendario y sus años
satélites,
del animal,
del viejo cementerio que revive.
Hablamos de las cosas
que hablan por nuestra boca.
Nació la sangre
infinidad de veces.
Otras tantas murió
su ardiente grito.
Hablamos ya sin voz
en las gargantas
con el falso silencio del dormido.
En cuanto a nosotros,
callemos, si es posible.
Ajuste cada cual
su imagen
a sí mismo.
Duerma el estoico
sobre la tierra ingrata
y enemiga.
Practique el egoísta
un pensamientoo 
en torno de su cuerpo.
Divague el soñador
hilando inverosímiles
estrellas.
Marche el guerrero
de sonrisa desnuda
y brillo helado.
Muera a su paso
el hombre
que en la vida
no hizo más que vivir
muera cantando.
Surja el verbo
extraviado
en eel silencio.
Haga noche su sombra
en nuestras manos.

38/30-XII-56

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
de Poemas Inéditos I (1952-1967) 
en La Morada Imposible, Tomo 2, Corregidor, Buenos Aires, 2004

martes, abril 30, 2019

susana thénon. tantas casas

Resultado de imagen para susana thénon
...

tantas casas

tantas cosas
adentro de las casas
tantas cosas
adentro de las cosas
más casa con
más cosas
tantas + tantas
+
¿(¿yo?)?
dentro de cosas de casas
de cajas con cosas
en tantas casas
brazo extendido para colgar
cosas
ojo que llora casas
con cajas
para guardar más cajas
de cosas
caja de sed donde respiro
invisible detrás de tantas
casas
con cosas

5-XI-1985


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991

De Poemas Inéditos II, 1981-1988
En Susana Thénon, La morada imposible, Tomo 2, Corregidor, Buenos Aires, 2004


miércoles, mayo 24, 2017

susana thénon. de distancias



37

un mal se apaga solo si otro mal crece
una lluvia seca hiere el sol      la memoria
no alcanza         entre dormidas piernas
un silencio con bosque            al tiro ciego
lo festeja sin ira la oca de nube
un mal se apaga         dice apenas
este nombre            una flor de vacío
solo si otro mal crece

solo si otro mal crece
y el hambre olvida y canta
en la noche de su guerra
en el desnudo y fin de su guerra
en el sur y salvaje y caminaré de su guerra

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
de Distancias, 1984en La morada imposible, a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Tomo I, Corregidor, Buenos Aires, 2001
imagen de Marigo Kassi

jueves, octubre 15, 2015

susana thénon. la antología



La antología

¿tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en la Argentina becada
por la Putifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico
pero lo que importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión –aaah ¿cómo se dice?–
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?
porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no sólo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas
es una antología democrática
pero por favor no me traigas
ni sanas ni independientes


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomo 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004


martes, febrero 17, 2015

susana thénon. ella




Ella

De madrugada
(ella  se tocó las manos)
De madrugada, apenas.
Ella recuerda que nada importa
aunque su sombra siga corriendo
alrededor de la noche.
Algo se detuvo en algún momento,
algo marchaba débilmente
y se detuvo en algún momento.
Ella tembló como un sonido
congelado entre los labios de un muerto.
Ella se deshizo como un recuerdo
convocado hasta la saciedad.
Ella se inclinó sobre su respiración
y comprendió que aun vivía.
Se tocó la libertad
y la dejó escurrirse como una pequeña noche.
Se anudó la angustia alrededor del cuello
y recordó su color extraviado.
Ella mordió a ciegas en la oscuridad
y escuchó gritar al silencio.
Y aprendió a reírse
del olor a tiempo que despedía su sangre.
De noche
(ella se cortó las manos).
De noche, apenas.
Ella recoge su pequeño crepúsculo.
Ella sueña en la erección de la rosa.

de Habitante de la nada, 1959


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomos I y  II, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen de Annick Bouvattier en Annick Bouvattier 


domingo, marzo 02, 2014

susana thénon. aquí y ahora



Aquí, ahora

Sé que en algún lugar
la alegría se desparrama
como el polen
y que hace tiempo
los hombres se yerguen
como jardines definitivos.
Pero yo vivo aquí y ahora,
donde todo es horrible
y tiene dientes
y viejas uñas petrificadas.

Aquí, ahora,
donde el aire
se asfixia
y el miedo es impune.


De Habitante de la nada, 1959

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en
 La morada imposible, Susana Thénon, Tomos I y  II, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen de Peikwen Cheng, Doors of perception, en Peikwen Cheng Lost and found


martes, febrero 11, 2014

susana thénon. porque la memoria...



**
Porque la memoria no tiene parques cerrados,
porque no es la memoria un pergamino, una lápida
o acero, un dorso transitable para buriles,
y también porque un dios ahora olvidado
tuvo una vez para la sed
un vaso, para el llanto un oído
y sin palabras
rebalsó los niveles, desorbitó los cauces
e inundó todo ejido, toda miseria,
algo que llaman vida, soplo, barro,
supura o sangra, pero brilla,
enciende.

De Lugares extraños, 1967

**
Non stop 
Creer que voy a la India a creer que entiendo
lo que creo que hay que creer

creer que entendí lo que hay que creer para saber y
creer que estoy en la India porque creo saber
lo que hay que creer

creer que sigo en la India para profundizar este saber
sin permitirme creer que me ilusiona
ganges alguno
profesor templo vaca millón de muertos
ganges alguno

creer que mi creer estar en la India tiene un sentido cósmico
irrepetible intraducible

creer que mi creer estar en la India será fundamental
para mi creer saber
y el de la India

creer que el seguir en India todo un año resolverá el dilema
de lo que es creerse un ser ansioso de saber
de paso creer que es mi deber elaborar manuscribir trasliterar
reelaborar y difundir

creer que ya es hora de creer que capté todo lo que había que
entender

creer que ya es hora de volver a la añorada patria a divulgar
tanto saber

creer salir de la India llegar a la añorada patria
ver ver no poder creer

no poder creer
no poder ser

creer que vuelvo a la India a ver si entiendo
lo que creo que hay que creer

de Ova completa, 1987


 Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomos I y  II, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen de Benjamin Shiff, Life figures en Benjamin Shif


lunes, diciembre 16, 2013

susana thénon. juego



Juego

Despojémonos de todo aquello
seguro
que se proyecta al exterior
con trazos lentos
y definitivos.
Todos empleados en la tarea
de ser, vivir, sentir
sin otros lazos.
Y quien no atine a sofocar
su amor por lo prohibido,
reclame su derecho al dolor,
su penitencia.
Despojémonos de todo cuanto
nos conformó a imagen y semejanza
nuestra
y gustemos sabiamente para el recuerdo
el minuto absurdo y libre.

de “Edad sin tregua”, 1958

en Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomo 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen de Annick Bouvattier en Annick Bouvattier peintures et tableaux

jueves, marzo 14, 2013

susana thénon. sea dios y otros poemas




**

Sea dios, aparezca su nombre
en la arena de la lengua.
Sea dios sin dádiva, sin recompensa:
la antigua infancia de sus caminos.

14-8-66


**

Me acerqué a tu manera
de no estar en las cosas, de no saber nombres, días.
Para verme estar solo,
solo de todo entre mis manos
me acerqué a ti, cubriendo como supe
mi real presencia, que fuiste derramando
sobre la piedra, en muda libación.
Soy tu muerto implacable.
Soy el brillante bebedor de tu sombra.
Nada sobre mis labios dice el delirio
de guardarte, inocente de las noches,
como una imagen.

6-6-67


**

He aprendido a valerme
como una especie próxima a morir.
Cavo más hondo.
A ras de tierra cruza lo inevitable.

 9-6-67


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991

de Poemas inéditos I (1952-1967)
en La morada imposible, Tomo I, Edición a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, Buenos Aires, 2001
imagen Juan Medina © – Never Quite Erased, en Uno de los nuestros

domingo, marzo 10, 2013

susana thénon. poema


Poema

Es inútil que la amada se arrastre
buscando la mano que dibuja sombras
bajo su piel.
Es inútil que vuele
persiguiendo a la nube de piedra que la hirió.
En vano saltará de hoja en hoja
preguntando por el rostro
que se ahogó
en el aire.


Sed

Sé que tu sed se ha dilatado
más allá del más lejano hilo de agua:
tuya es la sed de los veranos,
la que anida en la garganta del mediodía.
Mucho tiempo hace que la sal
ha fondeado en tu entraña
y es allí donde abreva
el rojo labio de nuestros actos impunes.

Si un castigo has creado
es el de tu silencio
que grita más alto que las palabras.

Si un castigo has creado
es el permanecer
como una ciega
en una selva de miradas.


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
de Habitante de la nada, 1959,
en La morada imposible, Tomo I, Edición a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, Buenos Aires, 2001

imagen de Ana Teresa Fernández© – Telaraña, en Uno de los nuestros

martes, junio 12, 2012

susana thénon. hemos dragado en el silencio


**
El poema

vas solo mundo arriba

en tu alma de aire
el rumor de Lesbos

despertar y decirle
yo no he podido hacer el amor
no lo comprendes
un recién muerto es como un niño

**
sin el refugio de tu nombre
yo era el desierto    la extranjería
que pagaba sirviendo y callando
por el trigo salvaje de tu frontera

todo al fin me alegraba

nadie veía de tu noche
de tus plazas heladas
tal sueño fértil para mis ojos

**
que mis ojos no miren donde mi alma ha mirado
que algo menos se resista 
a la sombra sin día de sus temores

que no se detengan mis ojos nunca
en el país de nombre salvaje
en el suburbio de hilos y peces negros

**
ronda la fauna de la herrumbre
aquí bebimos
de la mano del agua en otro tiempo
bajo el nombre del sol
y el nombre de los días
aquí fuimos
de amor y sombra juntamente
y de la lealtad de nuestra ruina

**
ya es hoy aquel mañana de la muerte o la luz

y nuestra edad no ha florecido
y hemos dragado en el silencio
por alimento o madre
por presagio o delirio
y al fin por nada en memoriosa derrota

solo nos guarda aquella infancia de invierno
las flores de humo    la sonrisa tardía

**
igual que un niño hermético
tu nombre
sitiado en su infinito

**
mis amigos han muerto
voy por sus nombres de tierra en tierra
me inclino     escucho
algo inmortal me persigue


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991 en La morada imposible, Susana Thénon, Tomo 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004 
imagen de Masaki Mizuno©, en Uno de los nuestros



sábado, abril 16, 2011

susana thénon. quién y otros poemas


Quién

¿Quién caerá primero?
¿Quién estará solo
primero?
¿Quién
se resistirá inútilmente
al cielo que avanza?

Uno

Decirte
que soy 1 más
dentro del NO mundo.

Decirte
idiomas con espinas bajo las uñas.

Decirte
nada
para tu algo casi nada.


Habitante de la nada

Vivo entre piedras,
su forma se me parece.
¿Yo soy una piedra,
un juguete en la tumba de un niño,
una medalla ennegrecida?
Soy más bien un espejo gastado,
una superficie que no refleja,
un rostro impar,
un día que termina.


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomos 1 y 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen: s/d

martes, diciembre 21, 2010

23 horas del día con su noche


**

uno por uno
en puntas de pie

¿es el terror?


y lo era
cuando cantabas
solo

que parecido a no vivir
es vivir
de acuerdo a la literatura
de los terrestres mortales

quien inventó la palabra que no se dice
vive por siempre
y nos arrastra con él

es el terror
y es otro
nombre
que olvidé

7. IV. 1987

**

cuando cierra los ojos
-y esto sucede 23 horas del
día con su noche-
es una casa vacía
que por alguna razón
nadie reclama ni desea
ni alquila
ni reivindica pero tampoco
demuele vende ocupa refacciona

trabajosa metáfora edilicia
con la que un novelista encontraría qué hacer
y no un poeta
ni un buen agrimensor

que abriera los ojos
(uno tan) solo
y brotarían como juegos de agua
los aforismos las tonterías
del amor y la técnica del verso

pero fatiga esta adhesión a la muerte
y nadie se demora en su cercanía

22. VII. 1987

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomo 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen: s/d

miércoles, septiembre 22, 2010

cada uno con su noche individual



dentro de poco irrumpirá la madre
nos aguarda otra cena

y unos aquí
y otros aquí
y otros aquí también
cada uno en su noche individual
comeremos

la bocanada de conversación
se hará hilos
buscará otra ventana
donde quizá el sonido
hable con uno que está solo
y le diga: cerca hay una familia

dentro de poco irrumpirá la madre

el pulpo odiado amado
estirará un tentáculo con sopa

y comeremos
o leyendo o peleando en silencio

desgranará uno el pan
y el otro esos recuerdos
como trépanos ávidos de lloro
dentro de poco irrumpirá la nada

ni sopa habrá
ni boca en qué volcarla

22.5.1985

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Tomo II, Edición a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, Buenos Aires, 2001
imagen Héctor Pineda© – Omnia Vanitas en Uno de los nuestros

domingo, mayo 16, 2010

inútilmente empuja


Ensayo general

Todos los días vuelvo a recordar
lo que aprendí aquella noche perdida
de mil novecientos treinta y tantos
con el mismo trabajo, los mismos párpados hinchados
en su tambor de llanto, el mismo ombligo inútil
que certifica mi condición de bien nacida
de hombre y de mujer.
Todos los días, implacables me esperan
zapatos, calles, risas,
moldes para llenar como jugando,
'ponga usted la cabeza sobre el cuello
de la odalisca y sonría, sonría, no
pestañee, ¡listo!',
muñecos arrasados a las ocho,
tenedores abiertos a las diez
y carteles sin hora pero con grandes caras bigotudas
de esas que siguen con la mirada y es inútil que trates de esconderte
porque igual te verán, bajo la cama, bajo el sol,
bajo la tierra.
Probé una vez no despertar
y entró una mariposa por la ventana.
Probé una vez no despertar
y entró una mariposa sin alas.
Siempre ha habido un aroma, un sonido
para engañar, un anzuelo, un verbo:
la cara amada se deshace en la pared
y alguien dice palabras con sentido,
el corazón es una víscera cualquiera
y las novelas tienen frases bien construidas
para el consuelo y las antologías.
el tiempo emplea trucos memorables
y el cuerpo sigue con su ensayo general
y el amor va a la zaga, en la caja del alma
o como quiera que se llame
y es inútil que traten de esconderse
porque igual los verán, bajo la cama, bajo el sol,
bajo la tierra.


Salvajemente vuelvo, volveré
siempre, lleno el rostro de agujas,
a malherir la tarde
que me esperaba
con sus claras muchachas y sus ríos
ebrios de mar o viento.
No he nacido,me hicieron
de fragmentos, de polvo, de palabras:
no han dejado a los dioses
suavemente poblarme.
Inútilmente empuja
la estrella rota de mis años
el portal arrasado,
el perdido grito que soy.

Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
en La morada imposible, Susana Thénon, Tomo 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen: Joseph Szymanski en Joseph Szymanski Photographs

domingo, marzo 08, 2009

poetas



***

Alfonsina Storni
Sala Capriasca, Suiza, 1892 –Mar del Plata, Argentina, 1938)
Contra voz

Entierra la pluma
antes de atarte los puños
como una llama
el dolor de servir
a cosas estultas.

Por su punta,
como por los canales
que desagotan el río,
tu agua se desparrama
y muere en el llano.

La palabra arrastra limos,
pule piedras,
y corta selvas imaginarias.

Piden los hombres
tu lengua,
tu cuerpo,
tu vida:
Tírate a la hoguera,
florece en la boca
de un cañón.

Una punta de cielo
rozará
la casa humana.

Alejandra Pizarnik
Buenos Aires, 1936-1972
Fragmentos para dominar el silencio

I. Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos.
II. Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado las palabras no guarecen, yo hablo.
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.
No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer en mi silencio.

III. La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino.

Olga Orozco
Toay, La Pampa, 1920-Buenos Aires, 1999
AUNQUE SE BORREN TODOS NUESTROS RASTROS...

Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer
y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa.
Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos
y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós:
un ojo en Achernar, el otro en Sirio,
las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas,
tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas.
Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,
algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.
Pero déjame en el aire la sonrisa:
la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,
la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón,
una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.
Déjame tu sonrisa a manera de perpetua guardiana, Berenice.


Susana Thénon
Buenos Aires, 1935-1991
Las mujeres poetas

las poetas mujeres
tenemos que juntarnos
para salir
para enfrentar
la humanidad hostil
pero hay que hacerlo con dulzura
¡FEMINEIDAD!

las poetas mujeres
hemos de unirnos
para vencer
a poemazo limpio
aunque nos tiren la casa abajo
a pedradas
a pleonasmos

las mujeres poetas
debemos mantenernos codo a codo
pero sin codearnos
mano a mano
pero sin manosearnos
cheak to cheak
pero sin chequearnos
y tête à tête
pero sin pecharnos

muy difícil

las mujeres poetas
hemos de divorciarnos
¿y de quién? ¿y de quién?
de las poetas mujeres

hombres no hay hace rato.

Amelia Biagioni
Gálves, Santa Fe, 1916- Buenos Aires, 2000
Cada día, cada noche

Cada día
me levanto sin nombre,
y en la nuca
una sombra
tenaz, ajena, a filo,
me acusa desde siempre;
la culpa
total, indescifrable,
entre, me usurpa,
no sé quién soy, me oculto, huyo,
y me pierdo extranjera.
Hasta sentir,
cada noche,
una luz
fiel, entrañable, mansa,
que vuelca desde siempre
río, libélulas, sol, trébol
en mi cabeza más lejana,
y le apoya
alguna, aquella mano;
y cuando empiezo a recordarme,
un ruido sucio, espeso,
de sombra,
se interpone en la nuca
y despierto
sin nombre.

Irene Gruss
Buenos Aires, 1950
Después del Apocalipsis
Poema de ficción

El Apocalipsis ya pasó.
Ahora puedo sentarme en la cama
y ubicar mis pies en cada pantufla.
Puedo ir ahora a la cocina,
y suspirar, en el trayecto.
Ya pasó. Acabó
el Diluvio, sin lluvia.
Empieza a hacer frío, y
ahora el frío resulta acogedor.
Ya pasó todo, ya terminó todo.
Se puede respirar
—antes también podía respirar—,
y reír, reír,
con cierta risa.

Diana Bellessi
Zavala, Santa Fe, 1946
Si así como miramos…

Si así como miramos, fijamente
enlazado el ojo a la belleza
o al espanto, un detalle cualquiera
encanto del afuera. Así también
nos miráramos. No al otro, al propio.
A nosotros mismos. ¿Lo hallaríamos?
El cerrojo del amor, el sentido

El otro como culpable abre el hueco
De la guerra. Ve amenaza donde amparo

Ay de mí, si no hay el sí, sin el otro

Concepción Bertone
Rosario, Santa Fe, 1947
Invierno

La mujer de la bata gastada
barre las hojas de la vereda
ajena a la mirada que la desnuda. Barre
una llamarada de hojas de fresno
y enciende un fósforo
para que el fuego la apague.

Susana Villalba
Buenos Aires, ?
Marea

Esa conspiración en el susurro
cuando nada dicen,
persiste el mar
y la piedra en deshacerse
resistiendo.
Quizá belleza
es esa colisión
eternamente fugaz.
Como el mar el deseo
es movimiento
que comienza donde parece
acabar.
Inútil seducción y sin embargo
la piedra se transforma.
En el amor
se sabe por el cuerpo.
Es su plenitud.
Esa revelación
que acaba cuando comienza
a hablar.
Como arena arrebatada
por el agua
que toma y abandona
al mismo tiempo.
Querer ir más allá del mar
es el mar.
Ese murmullo que parece responder
es movimiento,
un rugido
como el fracaso siempre de un deseo
es el deseo.
Inútil preguntar la razón
que desconoce
un corazón de agua.
El mar como el sueño
rumorea en la orilla
restos
de la profundidad.
Porque nada dice
dice el mar:
Que la verdad es agua
entre las manos
se sabe por tocar.

María del Carmen Colombo
Buenos Aires, 1950
Espergeia

quiero el agua
del paraíso, dice, alba
blanca, pura luz mirando el
reflector dice llena
luna sin culpas
el balde de mi alma
hasta el colmo
como quien toma del gollete
celestial actriz finge
la gota terrenal cuando
enjuga con la punta
del manto una sed de rocío: ella
cree en la eficacia
del vacío y representa
la escena pensada por dios
para salvarnos.


*la lista puede seguir eternamente.
** el orden es casual.
*** tamara de lempicka

imagen de Annick Bouvattier