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jueves, diciembre 31, 2015
josé villa. escombro
Mosca en la ventana
Escribe sobre sus bordes
este trazo morado en el vidrio:
cables de alta tensión
en el suelo de grumo; se extiende
un celaje con arrugas metálicas
en dirección que un poco va aguándose;
trapos, la ceniza armada que cayó
sobre un campo de nieve;
la mosca intenta salir
por un lugar que no existe
***
El talismán
Después de la tormenta
te vi tomar una de
las piedras de hielo
y caminar rumbo al contorno
sombrío de la casa
Ponés la piedra
dentro del congelador
donde yo me asomo
a ver cada tanto aquel
resplandor crepuscular
***
Rastro de Grace
Después de años vuelvo a ver
algo que te pertenece:
el trazo de tu letra sobre
la madera de la mesa
que encierra dos nombres
dentro de un corazón tallado
como las líneas de la vida
en la mano
José Villa, Martín Coronado, 1966
de Escombro, Club Hem editores, La Plata, 2016
imagen s/d
jueves, abril 04, 2013
josé villa. trabajo misterioso
Trabajo misterioso
No sabe lo lejos que está, toca timbre en una casa,
no sabe a quien debe mirar
Buscará creer, hará su vida
La veo que camina tomada de una apariencia,
hace la suya
La verdad es que durante tanto tiempo no la había mirado:
pensaba más bien en la mezcla, en la rueca
de fieles y estambres, de trozos de mosaico y perros
enroscados, botellas y fragmentos
que me callé
A tal punto, que estas vías conducen a una lápida
Y sí, no parecía que entre su triste retrato y su perdida
unión hubiera algo:
José Villa, Martín Coronado 1966
Inédito
en Poésie récente d'Argentina une anthologie possible, Abra Pampa Éditions, Reflet de Lettres, Francia, 2013
imagen de Paul Klee, en Heilbrunn Timeline of Art
sábado, febrero 04, 2012
preparamos la comida
Tras muchas averiguaciones, después de controlar,
fatigar, mapas, hicimos nuestro viaje: sólo
recuerdo el brillo de los rieles y el polvo fino que
envolvía nuestros rostros. Por el inmenso pasillo:
las plantas secas, los tallos oxidándose, la cocina
intacta (un punto vacío que se ha hundido en el tiempo)
y al fondo el correr de unas azules aguas: es el cielo.
Y el balanceo de unas hojas. Mientras,
más pesados, espectros estallantes, resplandecían
las partículas más claras -los limones- y se cifraba el paisaje
en un código secreto. Lejos, sobre la loma, se veía
la ventanilla de un auto; el lugar del regreso era
el lugar de la muerte. Preparamos la comida; los limones
realizaban una extraña colisión de contrastes con los
restos de la casa. Parte de las paredes y el amarillo tallado
de las frutas había empezado a fundirse. La mañana quedó
aislada. Ramas secas. Paredes húmedas. Proyecciones
deformes. Con un cuchillo oxidado se abre sobre el plato,
hondo, el limón. Corrosivo. Perecerá también cuando todo
esto no sea más que nuestro alimento y nuestro escombro.
José Villa, Martín Coronado, 1966
de Cornucopia, Ediciones Deldiego, Buenos Aires, 2001
imagen de Fernando Rivero, en Pinturas de Fernando Rivero
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