domingo, abril 24, 2016

billy collins. escribiendo desde el más allá


Escribiendo en el más allá


Imaginaba la atmósfera estaría despejada,
inyectada con la luz prístina,
no con esta bruma sulfurosa,
el aire ionizado como antes de una tormenta.

Muchos han imaginado un río aquí,
pero nadie mencionó todos los barcos,
sus bancos llenos de pasajeros desnudos,
cada uno inclinado sobre un bloc de hojas.

Yo sabía que no siempre sería un niño
con un tren en miniatura y un túnel,
y yo sabía que no viviría para siempre,
todo el día pasando las de Caín.

Había escuchado sobre el viaje al otro lado
y el tintineo de la moneda final
en el monedero de cuero del hombre que sostiene el remo,
pero ¿cómo podría alguien adivinar

que tan pronto como llegamos
nos pedirían que describiéramos este lugar
e incluyéramos tantos detalles como sea posible—
no solo el agua, él insiste,

más bien la aceitosa, insondable, dichosa agua tramposa,
no tan solo los grilletes, sino el oxidado,
hierro, grilletes trituradores de tobillo—
y que nuestra próxima tarea sería

tomar nota, sin pensarlo demasiado,
de nuestros pensamientos y sentimientos acerca de estar muertos,
no una tarea en verdad,
el hombre moviendo el remo sigue diciéndonos—

piénsenlo más como un ejercicio, se queja,
pensar en escribir como un proceso,
sin fin, un proceso infernal,
y ahora los botes se han amontonado,

pro contra popa, popa bloqueada con proa,
y nada se mueve, solo nuestras plumas diligentes.

Billy Collins, Manhattan, New York, 1941
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Alexander Litovchenko


Writing In The Afterlife

I imagined the atmosphere would be clear,
shot with pristine light,
not this sulphurous haze,
the air ionized as before a thunderstorm.

Many have pictured a river here,
but no one mentioned all the boats,
their benches crowded with naked passengers,
each bent over a writing tablet.

I knew I would not always be a child
with a model train and a model tunnel,
and I knew I would not live forever,
jumping all day through the hoop of myself.

I had heard about the journey to the other side
and the clink of the final coin
in the leather purse of the man holding the oar,
but how could anyone have guessed

that as soon as we arrived
we would be asked to describe this place
and to include as much detail as possible—
not just the water, he insists,

rather the oily, fathomless, rat-happy water,
not simply the shackles, but the rusty,
iron, ankle-shredding shackles—
and that our next assignment would be

to jot down, off the tops of our heads,
our thoughts and feelings about being dead,
not really an assignment,
the man rotating the oar keeps telling us—

think of it more as an exercise, he groans,
think of writing as a process,
a never-ending, infernal process,
and now the boats have become jammed together,

bow against stern, stern locked to bow,
and not a thing is moving, only our diligent pens. 




jueves, abril 21, 2016

césar vallejo. idilio muerto



Idilio muerto

Qué estará haciendo a esta hora mi andina y dulce Rita
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: «Qué frío hay... Jesús!»
y llorará en las tejas un pájaro salvaje.


 César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892 -París, 1938
de Los Heraldos Muertos, 1918
imagen s/d


martes, abril 19, 2016

jorge fondebrider. la extraña trayectoria de la luz


Related image


***
2001

No va a faltar alguno que apele a la retórica,
otro que opine, una estadística
debidamente expuesta, un eufemismo
y algún cristiano hijo de puta y de ojos tristes hablando por TV,
Ya sé que no es sutil. Hablando de estas cosas
resulta muy difícil ser sutil,
porque, examinando el curso de la historia,
las circunstancias mismas de la especie,
lo más notable parece ser la estupidez.

***
La extraña trayectoria de la luz

Siempre fue llegar cuando era tarde
y preparar el bolso con perfume y espuma de afeitar.
Y siempre fue la espera, los pasos en la sal, al fin el timbre,
el médico y el aire de la noche,
seguir a la ambulancia con un taxi,
reclamar una admisión, firmar papeles,
cambiar información sentados en sillones,
sentados en un bar,
con los nervios crispados pero atentos,
dispuestos a aferrarnos de los signos,
la cáscara de algo.
Y nuevamente esperas. Recuerdo las esperas,
las sombras que crecían con las horas.
Y cada movimiento era una excusa
para cruzar miradas,
para perder el hilo de las cosas,
medir, por hacer algo, la extraña trayectoria de la luz,
la inmensa oscuridad del signo que buscamos y no llega.


***
25 de diciembre

A los quince volvía en taxi de las fiestas
y quería que le auto se estrellase cruzando una avenida que, a los veinte,
le retaceaba días al azar.
Tenía las preguntas para todo.
Sabía las respuestas, que ya a los veintipico no servían.
A los treinta, la vida parecía definirse por unas pocas cosas.
Diría que después de los cuarenta
me quedan pocas ilusiones.
Así que ni hablar de los cincuenta.

Entiendo que el planeta va muy rápido,
y que hay días en que me cuesta un gran esfuerzo caminar,
porque no avanzo al paso que quisiera, y cuando llego
de veras me sorprende ver atrás,
reconocer que me moví de un punto a otro
a través de una línea fracturada,
llena de gente y cosas que pasaron
y que no pasan más.

Jorge Fondebrider, Buenos Aires, 1956
de La extraña trayectoria de la luz, Poemas reunidos: 1983-2013, BajoLaLuna Poesía, Buenos Aires, 2016
imagen de Luz Letts, Perú 





lunes, abril 18, 2016

fernando pessoa. varios



***
Pues queréis que tenga un misticismo, bien: lo tengo.
Soy místico, pero sólo con el cuerpo.
Mi alma es sencilla y no piensa.
Mi misticismo es no querer saber.
Es vivir y no pensar que vivo.

No sé lo que la Naturaleza es: la canto.
Vivo en la cima de un otero,
en una casa encalada y solitaria,
y esto me define.

***

Viven en nosotros innúmeros;
Si pienso o siento, ignoro
Quien es que piensa o siente.
Soy tan sólo el lugar
Donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una.
Hay más yos que yo mismo.
No obstante, existo.
Indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

Los impulsos cruzados
De cuanto siento o no siento
Disputan en quien soy.
Los ignoro. Nada dictan
A quien me sé: yo escribo.


***
Es tal vez el último día de mi vida.
He saludado al sol levantando la mano derecha,
mas no lo he saludado diciendo adiós.
Hice la seña de que me gustaba verlo antes: nada más.


Fernando Pessoa, Lisboa 1888 -  1935

Traducción de José Antonio Llardent
imagen de Ana Gabriela en Devianart.com

lunes, abril 11, 2016

william burroughs. frías canicas perdidas


Frías canicas perdidas

mis patines en una pared
el brillo de los tocones lava su horizonte lavanda
tiene la cara bonita de un chico piojoso
pensiones dedos sucios
silbados en la sombra
“Espérame en el desvío”
río… nieve… alguien vagamente desdibujado en un espejo
filigrana de vientos alisios
nubes blancas como encaje rodeando los pimientos
la película está terminada
la memoria murió cuando sus fotos gastadas puntos de
agua contaminada bajo los árboles a la sombra empañada de
chicos al amanecer en los campos de peonías frías canicas
perdidas en el cuarto claveles tres ampollas de
morfina pequeños ojos azules del ocaso sonríen entre sus
piernas dedos amarillos amsonias despiertan chicos
de sueños congelados porque soy un adolescente pásalo
carne y hueso retenidos demasiado tiempo sí señor oui oui
El  último mapa de mierda… lago… una canoa… levanta un tornado en
la cosecha eco de bronces abucheos tropicales de la ciudad
de Panamá cercos nocturnos dedos muertos estás en tu propio cuerpo
por ahí y puede que la piel de un chico se extienda hacia algo
más en Long Island los perros están callados.


William S. Burroughs, St. Louis, 1914- Lawrence, 1997
A Descriptive Catalogue of the William S. Burroughs Archive, London, Covent Garden and Am Here Books, 1973
versión © Silvia Camerotto
imagen s/d

Cold Lost Marbles


my ice skates on a wall
lustre of stumps washes his lavander horizon
he’s got a handsome face of a lousy kid
rooming-houses dirty fingers
whistled in the shadow
“Wait for me at the detour.”
river… snow… someone vague faded in a mirror
filigree of trade winds
clouds white as lace circling the pepper trees
the film is finished
memory died when their photos weather-worn points of
polluted water under the trees in the mist shadow of
boys by the daybreak in the peony fields cold lost
marbles in the room carnations three ampoules of
morphine little blue-eyes-twilight grins between his
legs yellow fingers blue stars erect boys of sleep
have frozen dreams for I am a teenager pass it on
flesh and bones withheld too long yes sir oui oui
Crapps’ last map… lake… a canoe… rose tornado in
the harvest brass echo tropical jeers from Panama
City night fences dead fingers you are in your own body
around and maybe a boy skin spreads to something
else on Long Island the dogs are quiet.

lunes, abril 04, 2016

jorge aulicino. fragmento de un evangelio

Image result for blessed

Fragmento de un evangelio:

Y dijo:
Bienaventurados los que viven
en escenarios convencionales.
Los que miden sus vidas
con patrones convencionales:
dinero, éxito, frustraciones.

Dijo:
Los que llevan el sello en la frente
serán perseguidos por la desdicha,
antes que la paz conocerán el pánico.

Dijo:
Porque las sima de dios son el diablo
y las simas de dios son el desierto
y las pústulas
y la misericordia no se alcanza
si no se conoció el castigo.

Dijo:
Bienaventurados los que desconocen.
Los que no distinguen la buena pintura,
los que encuadran correctamente la vida
según mínimos patrones,
porque ellos tendrán el cielo
con relativa facilidad.

Dijo:
Desdichados los que Él selló,
los imperfectos, los justos,
porque en el vacío se agitará en ellos
como sudoroso miasma
y no serán tenidos como ejemplos
si no que fueron elegidos
para que Él pruebe sus misteriosas armas
ante la general indiferencia.


Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
en Jorge Aulicino, Antología, Ediciones Liliputienses, Isla de San Borondón, noviembre 2015
de La nada, 2003



emily dickinson. me digo que la tierra es breve

*** Me digo que la tierra es breve, y la angustia absoluta. Que hay demasiado mal; ¿pero qué? Me digo que podríamos morir; que la m...