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domingo, marzo 05, 2017

laura garcía del castaño. selección




Resistir no ha servido de nada

Mientras entra en actividad el volcán de la noche
alguien prende fuego a sus certezas
y comprueba
que resistir es un pelaje invisible.
Mientras
la vida imita el sonido de otra vida
o de un animal que se desangra
alguien estira las piernas bajo la desdicha.
Encuentra algo que no era suyo.
Recupera la fe que nunca tuvo.
Mientras China se arma nuclearmente
vos te desarmas de una guerra imposible.

en Ultrafinas y las tramontinas del dolor




Una mujer revienta un neumático


Cada día es un punto
vamos uniendo un recorrido
pautado hasta el final
hasta develar
la trayectoria de  una flecha
el círculo que podría ser
la colmena
un disparo
una mujer revienta un neumático
se sale del camino
años atrás fumaba en el balcón
pensando el título de un poema
también buscó una clave
tuvo las manos heladas
el corazón en blanco
se puso al resguardo del granizo
dejó el pan a la intemperie
derramó la sal
contuvo el odio
abrió una cama ofreciendo
la liebre tibia de su herida
mientras une
los acontecimientos
se  sale del camino
ha llegado al punto inicial
ha dado sin pensar
con la forma

en la palabra sembrada

Laura García del Castaño, Córdoba, 1979
imagen de

jueves, diciembre 17, 2015

laura garcía del castaño. los demonios del mar


los demonios del mar


cada día que asistí 
a la defunción de un hombre o de un atleta
cada noche que arrojó 
mi vida al fuego o al ensayo
la desilusión que me arrastró en su oleaje
los fuegos que estallaron en China 
para ahuyentar a los demonios del mar 
tan semejantes a la detonación de una mujer cercana
el picaporte gastado 
por un antiguo instinto de huir
el chófer que anunció los cinco minutos finales
Chopin, que me acompañó en cada viaje
las hileras de árboles 
que advertí sólo de regreso
las tardes que pasé a los seis años 
cuidando esos cachorros
o las horas que paso aquí 
centinela de lo perdido
han sido por desandar
por no ser domesticada
delirar un salmo
leer en voz alta algún pronóstico

el mate que mi padre dejó cargado esa mañana
su amigo ferroviario 
en el trencito del parque Las Heras
la desolación que pude ver en sus ojos
ha sido desandar
ayudar a no rendirse

subir al podio que no premia
nadar tras los demonios del mar
encandilar a los cachorros de la desolación

los minutos finales 
de un viaje y los nocturnos
la hilera de árboles 
que advertí sólo de regreso
el tren más inofensivo de una vida
en el verano del 86
el ferroviario que miraba 
sin llegar  más lejos
su esperanza huyendo 
por esas vías cruciales
el picaporte que alguien gastó 
por desandar y no ser domesticado
todo ha sido desandar 
y no ser domesticado
asisto a la defunción 
de un hombre o de un atleta
ensayo la detonación 
de una mujer cercana
predico un nuevo gran pronóstico
hago estallar los fuegos del mar
para ahuyentar a los demonios del amor

Laura García del Castaño, Córdoba, 1979
de Laura García del Castaño, Los demonios del mar, Ediciones del Dock, Colección La verdad se mueve, Buenos Aires, 2015


martes, diciembre 08, 2015

laura garcía del castaño. la sangre del espejo



La sangre del espejo


Nos despertó un zumbido
Habías soñado con pelusas enganchadas a las patas de un sofá,
yo, en cambio, con abejas pegadas a
los vidrios
deseando abrirse paso hasta mi cuello
La furia nos acompañó toda la siesta
Tarde cenamos
apartando del pescado las espinas
de nuestro diálogo
Qué poco se requiere para extinguir
las brasas de una cena

un cuchillo presiona la planta de los pies
un trapo seca la sangre de un espejo

Dormimos abrazados a un panal
evitando movernos
despertar al enjambre.

Laura García del Castaño, Córdoba, 1979
imagen de Sara Pedigo en Sara Pedigo