Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de noviembre, 2011

hacia los vastos y tristes límites

Playa de Dover

El mar está en calma esta noche.
Es pleamar, la bella luna se extiende
sobre los estrechos; en la costa francesa la luz
brilla y se retira; los acantilados de Inglaterra permanecen de pie
resplandecientes y vastos, en la tranquila bahía.
Ven a la ventana, ¡dulce es el aire de la noche!
¡Sólo escucha! desde la larga franja de rocío
donde el mar se une con la tierra blanqueada por la luna,
oyes el chirriante bramido
de las piedras que las olas arrastran y arrojan,
cuando regresan a la costa alta,
comienzan y terminan y vuelven a comenzar,
con una trémula cadencia lenta, y traen
consigo la eterna nota de tristeza.

Sófocles lo oyó
hace largo tiempo en el Egeo y trajo
a su mente la marea turbia y el flujo
de la miseria humana; en el sonido
también descubrimos un pensamiento,
al escucharlo en este lejano mar del norte.

El Mar de la Fe
alguna vez también fue en su pleamar y alrededor de la costa de la tierra
extendido como los pliegues de una brillante faja enrollada.
Pero…

despierto para siempre

Brillante estrella

Brillante estrella, si fuera constante como tú—
no en el solitario esplendor que cuelga en lo alto a la noche
y atento, con párpados siempre abiertos,
como es paciente la naturaleza, Eremita insomne,
las aguas fluyendo en su tarea hierática
de pura ablución entre de las costas terrenales,
u observando la flamante máscara de nieve
cayendo delicada sobre las montañas y los páramos—
no— sino aún constante, aún inmutable,
recostado sobre el pecho floreciente de mi bella amada,
despierto para siempre en dulce inquietud,
quieto, quieto para escuchar su tierna respiración,
y entonces vivir así eternamente o disolverme en la muerte.

John Keats, Londres, 1795- Roma, 1821
Versión © Silvia Camerotto
De John Keats, Poems, Dodo Press, Gloucestershire, 2007
imagen del manuscrito original, encontrado en un libro de poemas de William Shakespeare, en The life of JOhn Keats

Bright star

Bright star, would I were stedfast as thou art—
Not in lone splendour hung aloft the night
And watc…

no es sino un pequeño agujero en mi pecho

Nosotros dos aún
Aire del fuego, no supiste jugar. Arrojaste sobre mi casa una tela negra. ¿Qué es esta opacidad en todas partes? Es la opacidad que cubrió mi cielo. ¿Qué es este silencio en todas partes? Es el silencio que hizo callar mi canto.
Para esperar me hubiera bastado con un hilo de agua. Pero te lo llevaste todo. El sonido que vibra me fue quitado.
No supiste jugar. Atrapaste las cuerdas. Pero no supiste jugar. Tapiaste todo en seguida. Rompiste el violín. Arrojaste una llama sobre la piel de seda para hacer un horrible pantano de sangre.
El bienestar reía en su alma. Pero era todo mentira. No fue largo el reír.
Ella estaba en un tren que rodaba hacia el mar. Estaba en un huso que hilaba sobre la roca. Se abalanzaba, aunque inmóvil, hacia la serpiente de fuego que iba a consumirla. Y fue allí, de pronto, cuando sorprendió a la confiada, mientras peinaba sus cabellos, contemplando, en el espejo, su felicidad.
Y cuando vio subir esa llama sobre ella, oh...
Al instante, la copa le fue …

entre la palabra y el silencio

24.

Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.

Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximará a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.

Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.

25.

Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives …

porque esta noche duermes lejos

Un amor más allá del amor...

Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.

de Poesía vertical V, 1974

No se trata de hablar...

No se trata de hablar,
ni tampoco de callar:
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Quizá cuando transcurra todo,
también la palabra y el silencio,
quede esa zona abierta
como una esperanza hacia atrás.
Y tal vez ese signo invertido
constituya un toque de atención
para este mutismo ilimitado
donde palpablemente nos hundimos.

No tenemos un lenguaje para los finales...

No tenemos un lenguaje para los finales,
para la caída del amor,
para los con…

el rigor de la belleza

:orgullo local; primavera, verano, otoño y el mar; una confesión; un canasto; una columna; una respuesta al griego y al latín con las manos vacías; una reunión; una celebración; en términos claros; por multiplicación una reducción a uno; desafiante; una caída; las nubes resueltas en una esclusa arenosa; una pausa impuesta; difícil de asignar ; una identificación y un plan de acción para reemplazar un plan de acción; un tensar la cuerda; una dispersión y una metamorfosis.
Paterson
Prefacio
“El rigor de la belleza es la búsqueda. Pero ¿cómo encontraremos la belleza si está encerrada en la mente más allá de cualquier protesta?”
Comenzar por los detalles y hacerlos generales, acumulando el total por medios deficientes— Solo un perro entre otros perros olfateando los árboles. ¿Qué más hay? ¿Y qué más hay que hacer? El resto se fue corriendo— tras los conejos. Solo queda el rengo— en tres patas. Escarba adelante y atrás. Engaña y come. Desentierra un hueso mohoso.
Porque seguramente el principio es el final—ya …