lunes, septiembre 02, 2019

ezra pound. la tumba de akr caar










La tumba de Akr Caar
“Soy tu alma, Nikoptis. Por ti estuve en vela
Estos cinco milenios, y los ojos tuyos, muertos,
No se movieron ni respondieron nunca a mi deseo,
Y tus livianos miembros que de través pasé en llamas
No ardieron conmigo ni con cosa azafranada.
“Mira, la fina hierba brotó para almohadarte
Y te besó con una miríada de hierbosas lenguas;
Pero no tú a mí.
He leído todo el oro sobre la pared
Y agotado mi pensamiento sobre los signos
Y en este lugar ya no hay cosas nuevas.
“He sido amable. Mira, dejé cántaros sellados
Para que no despertaras quejándote por tu vino
Y tus túnicas las mantuve suaves para ti.
“¡Oh, tú olvidas! ¡Pero cómo olvidaría yo!
Incluso el río, hace tanto tiempo.
¿El río? Eras demasiado joven.
Y tres almas descendieron sobre Ti.
Y vine.
Y floté sobre ti, las rechacé.
Conocí tus secretos, fui íntima contigo.
“Te he tocado las palmas, las puntas de los dedos,
Fluí dentro y a través de ti y alrededor de tus talones.
¿Cómo entré? ¿No fui tú en Ti?
“Y ningún sol llega para que descanse en este lugar,
Y me desgarro contra la áspera oscuridad,
Y no brilla la luz sobre mí, y no dices palabra,
Y pasan los días.
“¡Oh, podría aún salir a pesar de los signos
Y todo su astuto trabajo sobre esta puerta,
Y echarme a través del campo de verde cristal!
“Pero hay calma aquí.
No me voy.”

Ezra Pound, Idaho, 1885- Venecia, 1972
De Ripostes, 1912
En Pound, Poems & Translations, 2003, The Library of América
Versión de Jorge Aulicino


The tomb at Akr Caar
“I am thy soul, Nikoptis. I have watched
These five millennia, and thy dead eyes
Moved not, nor ever answer my desire,
And thy light limbs, where through I leapt aflame,
Burn not with me nor any saffron thing.
See, the light grass sprang up to pillow thee,
And kissed thee with a myriad grassy tongue;
But not thou me.
I have read out the gold upon the wall,
And wearied out my thought upon the signs.
And there is no new thing in all this place.
I have been kind. See I have left the jars sealed,
Lest thou shouldst wake and whimper for thy wine.
And all thy robes I have kept smooth on thee.
O thou unmindful! How should I forget!
Even the river many days ago,
The river? thou wast over young.
And three souls came upon Thee--
And I came.
And I flowed in upon thee, beat them off;
I have been intimate with thee, known thy ways.
Have I not touched thy palms and finger-tips,
Flowed in, and through thee and about thy heels?
How 'came I in'? Was I not thee and Thee?
And no sun comes to rest me in this place,
And I am torn against the jagged dark,
And no light beats upon me, and you say
No word, day after day.
Oh! I could get me out, despite the marks
And all their crafty work upon the door,
Out through the glass-green fields
. . .
Yet it is quiet here:
I do not go”.


jueves, julio 25, 2019

terese svoboda. castigado

















Castigado

Un palo, pelado —no, un palo de bambú
con empuñadura de plata-con-cruz, multiplicador de clase como /garrote,
la prerrogativa de la gravedad elevada
superando la desventaja del aporreo de antemano.

Él objeta. Debilidad de ambos lados.
Un hombre debería aplastar a sus oponentes con una palabra.
Naif, reflexiono, a tu edad. Un bastón
reemplaza los sensores de las suelas, los apuntala.

El balance es un tema para los desbalanceados,
dice, connotaciones, acusándome, amante de Lear,
de demasiado. La tierra está cerca, le digo.
Una mirada lúcida. Caminaré, dice, sin él.

Terese Svoboda, Nebraska, 1950
En Poetry, noviembre 2011
Versión ©Silvia Camerotto

Caned 

A stick, pared clean—no, a silver-topped
bamboo-with-dagger, class doubling as club,
the advantage of gravity lifted high 
overcoming the disadvantage of poking ahead.

He demurs. Weakness either way.
A man should crush opponents with a word.
Naive, I muse, at your age. A cane
replaces the sole’s sensors, bolsters them. 

Balance is a matter for the unbalanced, 
he says, all nuance, accusing me, Lear-lover,
of too much. The earth is now close, I tell him.
A sharp look. I’ll walk, he says, without.


miércoles, junio 12, 2019

mercedes álvarez. dormías y otros poemas

Resultado de imagen para kelly reemtsen


***
Cuando yo ordeno
lo que se ordena no es mi mente
mi mente queda suspendida entre una escoba y un peine
entre una silla y una media
preguntándose algo.
Hubo una vez niñas que trabajaron esclavas
diez horas de martirio frente a la cocina
diez horas de martirio lavando platos
diez horas bordando.
Tengo la posibilidad de ordenar sin amo
me hablaron de esto
y al alma le aplico
otra restricción más forzada.

***
Dormías
en el lado izquierdo intentando
acompasar tu corazón y el peso muerto
de tu cuerpo sobre la cama.
Dormías tensionando músculo y párpado
labio y voz
y una mano entreabierta sobre la almohada:
única concesión al abandono.
Te miraba
como te miré siempre desde el primer día
labio sobre labio, ojo sobre ojos,
¿quién eras en verdad?
¿quién era yo, mirando?
Ningún alma puede
agotar el momento presente
ningún espejo borra
la fuente insaciable de otra imagen.
¿Tu mano dejó de responder,
como cuando la taza se desliza
y derrama el café?
No te preocupes por eso.
El moho sale sobre el panb
la humedad tensa
su trazo sobre la pared.
No te preocupes por eso.

Mercedes Álvarez, Tandil, 1979
de El deterioro, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2019
imagen de Kelly Reemtsen