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Mostrando las entradas de agosto, 2010

con su cuerpo de entonces

La vieja borracha

Le gusta realmente a la vieja tenderse al sol
y estirar los brazos. La llama pesada
raja el pequeño rostro como raja la tierra.

De las cosas que arden no queda más que el sol.
El hombre y el vino traicionaron y consumieron esos huesos
oscuros estirados bajo el vestido, pero la tierra rajada
zumba como una llama. No hace falta palabra,
no hace falta lamento. Vuelve el día vibrante
en que aún era joven el cuerpo, más incandescente que el sol.

En el recuerdo aparecen las grandes colinas,
vivas y jóvenes como el cuerpo; y la mirada del hombre
y la aspereza del vino regresan en ansioso
deseo: una llama se deslizaba en la sangre,
como el verde en la hierba. Por viñas y senderos
se hace carne el recuerdo. La vieja, ojos cerrados,
goza inmóvil el cielo con su cuerpo de entonces.

En la tierra quebrada bate un corazón más sano,
como el pecho robusto de un padre o de un hombre:
contra él se aprieta la mejilla rugosa. También el padre,
también el hombre, murieron traicionados. L…

dos páginas de calendario

Hábito calendario

¿Cuál es el nombre correcto de esa pequeña flor roja?
Está en todas partes, desbordando por las piedras
Bajo el sol, cada año justo en esta época.

El color se opaca un minuto cuando la estela de polvo
Sigue al ruidoso furgón blanco colina arriba, y justo ahora
Las chicas del bar me ofrecen un vaso de agua.

¿Qué es ese tenue olor que está en todas partes,
El agua apestando a alquitrán? y mientras la nube
Se hincha y empieza a llover, el hombre parado

Afuera en el patio inhala media hora la humedad.
El rojo se desvanece otra vez en un beige rosado;
Las plantas se agazapan como gatos mientras diluvia.

El olor es más fuerte, las ventanas levemente deformadas por la luz
No ayudan, los postigos no lo detienen.
Después, cuando seca su uniforme hasta volverse totalmente azul,

Y la mitad de la ventana brilla, la chica alta abre
La puerta de par en par y el hombre y el aire pueden
Entrar torpemente de a puñados. Ella arranca

Dos páginas del calendario. Todos los colores
Bril…

como si algo nos hubiese arrancado de la cama...

Hamlet

Hay una altura, antes de despertar, en que
sueño y realidad se confunden. A veces,
el sueño impide que se haga esa distinción;
otras veces, nos juzgamos metidos
en la vida sin saber que aún no salimos
del limbo nocturno. En todos los casos,
sentimientos y emociones sobresaltan
el cuerpo; nos movemos para un lado y para otro
con la angustia de la doble existencia; nada
dominamos de las acciones que, todavía,
sufrimos como si algo nos hubiese arrancado
de la cama. Durante el desayuno, pensando
en eso, ya poco queda de cualquier cosa
de la noche. Ni las personas, ni las palabras,
ni las imágenes nos atormentan con la intensidad
de hace un momento. No obstante, es como si nos faltara
algo de nosotros. Y, durante el día, repetimos
gestos que no sabemos a quien se dirigen;
oímos frases de las que no percibimos
el sentido. Y no sabemos, de hecho,
dónde encontrar una explicación para ese
deambular entre ser
y no ser.

Nuno Judice, Algarve, Portugal, 1949
Um Canto na Espessura do Tempo ,…

te conduces

La adolescente

Como un carro bien enganchado tienes las rodillas lisas, el talle fino; el busto hacia atrás como el cochero del cab.
Te transportas, te conduces; tu espíritu no está para nada separado de tu cuerpo.
¿Por qué te detuviste de repente?
Las dos ampollas de un reloj de arena poco a poco se comprenden.

Se goza en el escote de las mujeres de la redondez y de la firmeza de un fruto; más abajo, del sabor y de lo jugoso del mismo.

1925

Francis Ponge Montpellier, 1899 - Le Bar-sur-Loup, 1988
de Pièces (1961)
versión de Jorge Fondebrider
imagen: s/d

L'adolescente
Comme une voiture bien attelée, tu as les genoux polis, la taille fine; le buste en arrière comme le cocher du cab.
Tu te transportes, tu te diriges; ton esprit n'est pas du tout séparé de ton corps.
Porquoi soudain t'es-tu arrêtée?
—Les deux ampoules d'un sablier peu à peu se comprennent.

On jouit à la gorge des femmes de la rondeur et fermeté d'un fruit; plus bas, de la saveur et jutosité du même.


Cuan…

vivió rodeado de objetos sin traducción

Paisaje con autor

Vivió una escenografía de libros abandonados,
un televisor encendido después de la transmisión
y cigarrillos sin terminar.
Procuraba mirar de frente los objetos:
las roturas del asfalto o las plantas de un acuario.
Pensó en los objetos, soñó con objetos,
vivió rodeado de objetos sin traducción.
El mal y el bien no parecen distintos detrás
de un vidrio tan nítido.
Ahora piensa que el mundo está arreglado
de acuerdo con ciertos propósitos.
Y más allá de ellos los objetos se destiñen sin objeto.
El mundo se rinde de esta manera y uno sonríe
sin entender en qué consiste el triunfo,
mientras el sol brilla sobre una botella en los techos
o escucha los trenes o la lluvia
que vuelve a caer donde había caído y agrega
hongos, óxido, humedad, ciertos olores
a un paisaje que sin embargo no termina de explicarse.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
de Paisaje con autor, 1988
en La poesía era un bello país, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 2000
imagen: Torsten Andreas Hoffman…

a mis amigos

*** Nubes de Orión... Fu, Lu y Shou, cada uno a su manera cambian de hemisferio y surcan con sonrisa sutil el firmamento. Llevan vestiduras de luces, semejante a un río de piedras preciosas. Son un río y son de vértigo. El primero mira con una intensidad desconocida, de generosidad incalculable. Reza y ríe al mismo tiempo. El otro, en comparación más serio, abre camino con apenas mesarse la barba. Y el tercero, hecho de pura alegría, domina el azar y siempre encara hacia el sur. Hacia el sur los tres, como tres talismanes.



Versión
Pozo de agua En el verdín final Un sapo mira


para Julián Jiterman


*** Carnevaro, salga del sótano, por favor… Agarre este cuaderno, que acabo de encontrar… Por qué pone esa cara de nada. ¿No se da cuanta?, tenemos que arreglar y pronto, la lámpara de la cocina. La señora me emplazó el otro día, y me dijo: Fíjese, el aparato está en garantía. Pero era un bártulo de otro siglo. Qué bárbaro, no se puede creer. Esto es así. Dan gato por liebre. Pedí perdiz y salió ga…

no soy yo sino la verdad

Paseo por la Panamericana

deambulamos por el Mercado de Frutos,
recorrimos algunos kilómetros para comprar mesas de luz
(mesas de noche encuentro en páginas de Félix Grande)
y en el regreso, cuando nos detuvimos en un puesto,
el aire frío en retirada te emboscó sin el abrigo.
“Te molesta que me enferme” y los parientes del vecino
-agrego para sí- que imprevistamente lo visitan
“No es eso”, un recuerdo insiste
como el timbre de al lado.


Condena a mi figura

ese del espejo no soy exactamente yo,
incluso la camisa parece otra,
luce mejor de este lado.
En el baño, como una tienda de campaña,
y en el otoño de dos mil diez
desisto del porte baudelaire,
pero reniego
de la exageración del espejo.
El tiempo devasta y un árbol escuálido
no se advierte en el fondo esfumado
Aquí, el primer plano registra
la curvatura de la mitad del cuerpo en expansión implacable.

Ese no soy yo sino la verdad,
partes de resignación y de otros.
De sigilosos fracasos .
De tu amor
que a duras penas me refleja.

Pedr…