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Mostrando las entradas de enero, 2012

las mujeres eran probables

Una elegía

En la época de mi madre
las mujeres eran probables. Mi madre se sentaba junto a mi abuela y las dos eran completamente de carne y hueso.
Yo soy apenas una secuela estable de aquel exceso de realidad.
Y en la ansiedad del pasado indefinido, en el aspecto durativo de elegir, escribo ahora: una elegía.
En la época de mi madre las mujeres eran perdurables, completamente de hueso y carne.
Mi madre se ponía el collar de plata y turquesas que mi padre le había traído de Suecia y se sentaba a la mesa como una especie exótica, para que todo se volviera más grande que la vida y cualquier ficción fuera posible.
En la época de mi madre, las mujeres eran un quid: mi madre nos contó a  mi hermano y a mí: "cuando salía de la escuela, iba  a buscar a mi padre al trabajo, en Santa Fe, y los compañeros le decían es un biscuit, tu hija es un biscuit, y nunca supe qué querían decir, qué era un biscuit", un bizcocho estando muy enferma, una porcelana exquisita todavía para nosotros, y…

todo lo que ha nacido para durar

**
Kandisnky como un pretexto


Decimos el arte abstracto, por ejemplo,
y después hablamos de un color que crece,
de una línea en movimiento,
de un punto que toca fondo;
y sabemos que detrás de todo eso
existe una seguridad desesperada.


Sin embargo ya no se trata de significaciones
sino de saber qué haremos con la perfección
mientras la materia pierde peso,
el orden se contradice
y la armonía nos envuelve con una telaraña equilibrada
que tampoco escapa de la corrupción..


de Libro de viaje, 1982


**
El tiempo cobra peaje


El tiempo cobra peaje de todo lo que ha nacido para durar.
Peaje a la belleza, al porvenir, al odio;
peaje a ese montón de pelo atado en la nuca de la mujer,
a la mirada del hombre,
a las palabras que se dicen, al sentido:
                      peaje aún sin saberlo,                
                      como existen caminos aunque no vamos a ninguna parte.


Ellos se han sentado allí, mesa de por medio, con la 
                       intención de eternidad que aturde a todo lo transitorio;
        …

un pensamiento huérfano

** Cutral Có
I
Tuvo río sólo por un día. Arrastró
casas, perros y
gente por
kilómetros,
durante un marzo hecho
enteramente
de agua.

II
Un desierto lo rodea.
Por las noches, a un tiempo,
los pequeños animales que
lo pueblan,
abren sus ojos,
y otra luz se hace.

III
La leche por la mañana, las tizas
de colores, las rodillas dolientes, los
árboles sacudidos violentamente
en una tarde marrón de arena
y cardos rusos.
Ben Hur en la tele.
Mi temor al ridículo, sobre
el mantel de una mesa rodeada
de sonrojadas amigas calladas.

IV
Suena fuerte buena música
del terreno vecino. Ellos han sacado
sus sillas al fresco y charlan,
y ríen. Otros días, algo más malos,
se recriminan duramente
las horas opresivas, los hijos
inesperados.

V
Mis padres se amaron
un tiempo razonable. Luego,
se dedicaron a criar a sus hijos,
a trabajar, a pasar los años.
Ahora, teme uno la falta del otro.
Como suelen decir:
lo sobrenatural es
lo más natural.

de Infierno, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1999
**

como un hombre es capaz

Las necesidades de un hombre
I Ámame, cariño, con todo lo que eres, sentir, pensamiento, percepción; ámame en mi parte más banal, ámame tal como soy.
II Ámame con tu osada juventud en su franca sumisión; con la promesa de tu boca, con su tierno silencio.
III Ámame con tus ojos azules, hechos para una entrega devota; ¿puede la verdad celestial ser defectuosa si lleva los colores del cielo?
IV Ámame con tus párpados cayendo como la nieve al encontrarse por primera vez; ámame con tu corazón, que todos los vecinos así oyen latir.
V Ámame con tu mano extendida libremente —desprejuiciada: ámame con tu pie vagabundo,— oyendo uno rezagado.
VI Ámame con tu voz, convirtiéndose en débil sonido sobre mí; ámame con el rubor que arde cuando susurro: ¡Ámame!
VII Ámame con tu alma pensante, rómpela para suspirar por amor; ámame con tus pensamientos siguiendo el curso de la vida— la muerte.
VIII Ámame con tus bellas maneras; cuando el mundo te haya coronado; ámame, arrodillada cuando rezas, con los ángeles a  tu alrededor.
IX Ámame pura, c…

explorar la tensión superficial

**erguirse es una forma de volver

un hilo de seda separa
la curva de la recta
trabaja el aire
con el filo del regreso

la reverencia
toma del cielo las nubes de los ojos
y engorda la tierra


la visita se nubla en la meseta


la tierra alcanza su punto de hervor


la madre sopla
y entibia el viaje
de la cuchara a la boca


es prudente
quedarse en la burbuja
explorar
la tensión superficial


no dejar
que la comida se enfríe


ni que el tiempo 
nos vuelva inflamables


Silvia Castro, Río Negro, s/d de Ciigüeñas, en La selva fría, Ediciones en Danza, 2006
imagen de Laura Wächter©, Amo el barroco

un cuerpo, un mueble, las personas que miran

**
Fue una fiesta

Es difícil escribir un paraíso cuando todas las indicaciones superficiales  hacen pensar que debe escribirse el Apocalipsis. Ezra Pound
Ya no. Despreocuparse en medio de plena guerra, cuando todo era diversión, y pasión, y era guerra. Entretenidas anécdotas entre Picasso y  sus mujeres: Gertrude Stein manejando una camioneta de la  Cruz Roja Internacional, en el paisaje del frente. Éluard haciendo el amor en medio de la guerra: "¿Qué íbamos a hacer?" Ya no. El amor ahora apenas sostiene, apenas descubre, salva, corrobora conclusiones, situaciones tontas.
** La risa
Sabe reír. En medio del dolor se ríe y juega. En medio del dolor habla claro, cuanta que todo es simple y claro: un cuerpo, un mueble, las personas que miran, hacen, juegan; asusta su buen humor para todo, su fastidio por la ambigüedad. Sabe reír: "Nunca hubo ninguna cosa buena (el sol, la gente) que  no estuviese compensada con el dolor, y al revés, por qué no al revés, dice.
Para Hebe Uhart
** Mu…

y ahora dime que me amas

** Y ahora dime que me amas
Te dejaré sola en casa
Fregarás por mí los platos
Amaré por ti a otras
Te arrancaré una costilla
Construiré el mundo en seis días
Te sacaré de paseo los domingos
Tendrás derecho a votar
Alquilarás vídeos
Dormirás sola
Te preguntarás por mí
Sabrás llorar cuando te perdone
Y también cuando te olvide
…y ahora dime que me amas.
** Los Impostores
El olvido es la madrugada donde el miedo les hace fuertes son como amantes inexpertos despidiéndose una y otra vez sin terminar de pronunciar nunca el definitivo adiós. Los impostores conocen todas las entradas y salidas de los sueños todos los rodeos que hay que dar para llegar antes a ninguna parte. Los impostores se suceden uno tras otro confundidos entre la niebla y el amor ciego son el ir y venir de una misma cosa el plazo de una deuda que no se paga. Ellos trazan las fronteras de países imaginarios y juegan a conquistarlos desafiando al miedo. Son audaces ante la adversidad y pálidos bajo el fuego. Ellos siempre andan pisándose los talones en su…

olas como rencor

*** Acabar con todo
Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.
Octavio Paz, Ciudad de México, 1914 - 1998 imagen de Anne Arden McDonald, Untitled Self Portrait …

me retienes ahora en el temor

Tenebrae
Estaba tan cansado que apenas si podía escuchar una nota de las canciones: se sentía atrapado en una región fría donde su cerebro estaba entumecido y su espíritu aislado.
1 Recompensa a  este ángel cuya cara sonrojada y sedienta se inclina ante el sacrificio de donde surgió. Este es el señor Eros del dolor que no compadece a nadie; es Lázaro con sus llagas.
2 Y tú, quien con tu suave pero penetrante voz me sacaste del sueño donde me hallaba perdido, quien me mantuvo cerca de su corazón para que descansara confiado en la oscuridad que habías elegido: poseído por ti, elegí no tener opción, satisfecho en ti, no busqué otra misión. Me retienes ahora en el temor que sofoca la confianza, en la desolación en donde mis pecados se regocijan. Soy apasionado, entonces tú transformas mi deseo con dolor; pareces desapasionado entonces retrocedo ante todo lo que ganaría, lastimándome a mí mismo con el olvido, éxtasis falsos, que tu sostienes en la verdad así como sostienes cada elemento de tu cruz.

3 Ven Redento…

ha de quedar algún pedazo

Esta memoria
Esta memoria
que se cierne como los gorriones
en la rama más alta de mí misma,
este escuchar la noche
cuando hace sombra y el perfume
persiste en su influencia,
esas costumbres tuyas
en la casa,
húmeda del ensueño y la porfía.

La casa donde amabas tu inocencia
sigue guardando
esos primores de ceniza,
sigue con tu respiración flotando. A cuestas
trae los fantasmas pensativos:
está mi padre
rodando entre las cosas
( quería decirme: ¡hija,
al fin nos conocimos!... )
Y han vuelto algunos pétalos
que de un botón remoto habían caído.
Ha vuelto todo el tiempo
que borramos,
en este instante en que repito tu nombre
y sin embargo no es latido.
Telarañas me enseñan donde tengo
olvidada la nuca.
Está sin sábanas el lecho,
en un sillón florece el frío.
¿Cuál es el mago que te trae ahora
y te pone a bruñirme las ojeras,
cuál es el rico
que me da tu cuerpo?
Ya no es posible hallarte en remolinos,
la sorpresa sería
comerte con los ojos.

La casa,
la casa enorme con soledades y heliotropos…