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jueves, enero 07, 2010

al principio no había nada


luchas con cosas sin importancia

Al principio fue el caos.
No, eso no es verdad.
Al principio no había nada.
Un espacio vacío se extendía, grande y vacío.
El tiempo pasó, dos años para ser preciso. Varias cosas fueron traídas.
Entre ellas, un escritorio, una cama, una computadora, estantes, sillas (dos), una mesa plegable,
Un piano eléctrico, un fax, y luego pilas de periódicos.
Libros. Revistas. Volantes anunciando obras de teatro. Sobres. Cds. Faxes de distinta gente.
Cartas de distintas personas. Cosas sin importancia. Cosas importantes.
Cosas que algún día podrían ser importantes.
(Ahora, todas estas cosas, que ya no son importantes,
Llenan todo el espacio disponible).

Limpiar el cuarto
Implica comenzar desde lo alto de las pilas y escarbar.
Las diferentes cosas que pongo, una a una, en esta pila
Porque son cómodas o importantes o
Porque me gustan.
Son cosas que amo, y no puedo deshacerme de ellas fácilmente.
Es más difícil ocuparse de los papeles que de los libros —esto lo sabe todo el mundo, así que
dejé los libros en paz. Solo quería luchar con
La pila de papeles. Pero los papeles, ahora en rectángulos prolijos,
En otras palabras, los que están unidos prolijamente para armar:
Folletos
Y
Cuadernos
Y
Archivos
Y
Carpetas de dos anillos
Y
Revistas semanales repletas de fotos
Son las más difíciles de manejar.
Cuanto más gruesos son
Más arduo el trabajo.

Me gustan las carpetas con dos anillos adentro.
Solo uso la perforadora de dos agujeros una vez
Y con el agradable clic de los anillos cuando se cierran
Guardo los papeles en carpetas de color en el lugar apropiado. Los pongo
Prolijamente en orden. De todos modos, si estos archivos se alinean, con todo su peso,
sobre el escritorio, siempre se caerán hacia la izquierda o la derecha
Formando un ángulo desaliñado (aún cuando uses sujetalibros).
Si los empujás desde la izquierda se caen a la derecha,
Si los empujás desde la derecha se caen a la izquierda,
Ocasionando un alud (una avalancha)
Que se extenderá sobre el escritorio
(Tirando la pila completa de cosas sin importancia
Al piso en un solo golpe).

Cuando la llave de mi bicicleta se cayó al piso, casi lloré.
Y todo lo que hizo fue caerse pero
Fue chupada
Moví todos los archivos, todos los libros, toda la basura,
Inspeccionándolos uno a uno, apoyándolos después en algún otro lugar
Apartado que elegí y revisé la bolsa de la aspiradora Hitachi
Aunque la luz de “vaciar bolsa” no se había encendido aúnn
Oh, amigo, está oscureciendo. Y ya nunca más podré volver a subir a mi bicicleta.
Así es como arruina la vida, una cosa después de la otra
Estos eran mis pensamientos mientros me inclinaba distraído sobre la pila de libros.
Ellos se cayeron, armando un desastre en medio del cuarto.

Toneladas de cosas
Desparramadas ante mis ojos.
Siento como si tuviera arena entre mis dientes. ¿Qué demonios significa esta sensación áspera y desagradable?
Acá hay algo etiquetado como ‘Shinch_Diccionario Japonés’
Y más allá, otra cosa está etiquetada como ‘Mundo literario’
Pero no comprendo la relación temporal o espacial
Entre esas cosas y yo que vivo
Entre ellas.
Amor y coraje.
Coraje y fuerza.
Eso es lo que realmente necesito. ¡Ah! Quiero salir, dar la mano a gente de todo el mundo,
Y hablar de estas batallas con cosas sin importancia
Hasta quitarme por fin estos pensamientos de mi pecho. Para abrirme camino en medio de esta jungla..

Del otro lado de la habitación
Veo un cartel que dice
‘Lleve la basura a casa para mantener limpias las montañas’.
La bolsa de papel de Deportes ICI. Ésa es la bolsa que me dieron cuando llevé mi bicicleta
A Jinbocho_ para conseguir algunas accesorios para trepar el monte Nantai en Okukuji.
Mi problema hoy, de todos modos, es qué hacer con la basura allá en casa.
Puede que la basura esté en pilas desordenadas porque estoy cerrando mis ojos a otros problemas
E intento escapar en insignificancias.
Por ejemplo, mis preocupaciones sobre cuándo
Voy a casarme
O sobre cuándo iré al dentista…

Hace calor en verano, ¡bien! Compré unas estanterías muy funcionales, con rueditas.
Tienen un tamaño cómodo e incluso dos filas de cajones.
‘¡Su superficie es resistente al calor!
Utilizamos
Planchas de melamina’

¿Oh sí? Qué bueno. Ahí, en el único espacio disponible,
Deslizo mi codo sobre la superficie plastificada y apoyo mi barbilla en mi mano
Y espero, distraído, a que el verano pase.

Yosuke Tanaka, Tokyo, 1969
De Sweet na gunjyo no yume (Sweet Ultramarine Dreams), Michitani, Tokyo, 2008
versión © silvia camerotto
fuente: poetry international web
imagen: Hisashi Yamamoto

struggles with meaningless things

In the beginning, there was chaos.
No, that’s not right.
In the beginning, there was nothing.
An empty space spread out, big and empty.
Time flowed by, two years to be specific. Various things were brought in.
Among them, a desk, a bed, a computer, shelves, chairs (two of them), a folding table,
An electric piano, a fax machine, and then lots of newspapers.
Books. Magazines. Fliers advertising plays. Envelopes. CDs. Faxes from different folks.
Letters from different people. Unimportant things. Important things.
Things that might be important one day.
(Now, all these things, no longer important,
Fill all the available space.

Cleaning the room
Involves starting at the top of the piles and digging.
The various things I put in this pile one by one
Because they are handy or important or
because I like them.
Are things I love, so I cannot easily get rid of them.
Papers are harder to deal with than books—that is common knowledge so
I just let the books be. I just wanted to do battle with
The pile of papers. But the papers already in neat rectangles
In other words, the ones that are bound together neatly to form
Booklets
And
Notebooks
And
Files
And
Two-ring binders
And
Weekly magazines full of photos
Are the hardest to deal with.
The thicker they are
The more trying.

I like binders with two rings inside.
Just use the classic two-hole punch once
And with the satisfying click of the rings snapping shut
Papers are stored in colored binders in their proper place. Neatly
They are put in order. However if these files, with all their weight,
Are lined up on top of the desk, they always fall to the left or right
Forming a slovenly angle (even when you use bookends).
Push them from the left, they fall right,
Push them from the right, they fall left,
Causing a snow-slide (an avalanche)
To spread over the desktop
(Pushing the whole pile of meaningless things
Onto the floor in one fell swoop.

When my bicycle key fell onto the floor, I almost cried.
All it did was fall down but
It got sucked right in
I moved all the files, all the books, all the garbage,
Inspecting them piece by piece, then setting them down elsewhere
I took apart and went through the bag for the Hitachi Household Sweeper
Even though the “Empty Bag” light had not switched on yet
Oh man, it’s getting dark. And I won’t even be able to ride my bike anymore.
This is how life gets all screwed up, just one thing after another
These were the thoughts running through my head as I leaned absentmindedly on a pile of books.
They collapsed, making a mess in the middle of the room.

Tons of things
Spread out before my eyes.
I feel like there is sand between my teeth. What on earth is this gritty, unpleasant feeling?
There is something over here labeled “Shinch_ Japanese Dictionary”
And over there, something else labeled “World of Literature”
But I no longer understand the temporal or spatial relationship
Between these things and me who lives
among them.
Love and courage.
Courage and strength.
Those are what I really need. Ah! I want to go outside, join hands with people from all over the world,
And talk about these struggles with meaningless things
Until I finally get these thoughts off my chest. To make my way through this wilderness.

From the other side of the room
I see the sign that says
“Take your garbage home to keep the mountains clean.”
The paper bag from ICI-Sports. That’s the bag I got that time I took my bike
To Jinboch_ to get some supplies to climb Mount Nanntai in Okukuji.
My problem today, however, is what to do with the junk back at home.
Maybe the junk is in messy piles is because I am turning my eyes from other problems
And trying to escape into meaninglessness.
For instance, my worries about when I’m
going to get married
Or when I’m going to visit the dentist . . .

It’s hot in summer alright! I bought some very functional shelves that roll on casters.
They’re a handy size and even have two nice rows of drawers.
“The top surface is even heat resistant!
We use
Melamine boards.”

Oh yeah? That’s nice. There, in the only space available,
I lead my elbow on the plasticized surface and rest my chin on my hand
And wait, distracted, for summer to go by.


Traducción © Jeffrey Angles, 2009

miércoles, abril 29, 2009

nada más



*
Aquí, a la sombra de la muerte, es difícil
Pronunciar la última palabra.
Sólo diré, pues,
"Sin decir".
Nada más.
Nada más.

Dokyo Etan
Murió el sexto día del décimo mes de 1721, a la edad de 80 años.
Dokyo, también conocido como Shoju Ronin, se negó a ingresar en grandes monasterios y vivió la mayor parte de su vida en una cabaña. Vio en el zazen, la meditación zen, la esencia del camino y trató con dureza a los creyentes que lo perseguían para que les enseñara la doctrina zen.
Escribió sus últimas palabras sentado en la posición erguida del zen. Luego, dejó el pincel, murmuró para sí una vieja canción, estalló en una carcajada y murió.

**
Toda mi vida he enseñado el zen a la gente:
Setenta y nueve años.
El que no ve las cosas como son
Nunca conocerá el zen.

Enni Ben'en
Murió el decimoséptimo día del décimo mes de 1280, a la edad de 79 años.
Enni, también conocido como Shoichi Kasho, cayó enfermo a principios del verano. el decimoquiento día del décimo mes anunció a sus seguidores que estaba a punto de morir. No le creyeron. Después de morir, recibió el nombre de Shoichi Kokushi, Maestro de la Nación. Era un título otorgado a sacerdotes dignos de la más alta veneración. Enni fue el primero en recibirlo.

***
Inspira espira,
Adelante, atrás,
Viviendo, muriendo:
Las flechas, disparadas contra sí,
Se encuentran a mitad del camino y rebanan
El vacío en su vuelo sin objeto.
Así regreso al origen.

Gesshu Soko
Murió el décimo día del primer mes de 1696, a la edad de 79 años.
En los escritos del filósofo taoísta Lieh-tzu (siglo IV a.C) se menciona a dos maestros arqueros cuyas flechas chocan en el aire. En el poema de Gesshu, las flechas no caen al suelo, sino que prosiguen su vuelo sin blanco a través del espacio desnudo. Esta imagen indica un estado de conciencia del que han desaparecido los conceptos del pensamiento ordinario que determinan nuestra visión del mundo, y en el que las dualidades se disuelven en el ser iluminado.

****
Así pues, he hecho que mi vida rodara
Dentro y fuera, reclinado, erguido.
¿Y qué es todo?
El redoble de un tambor
Un golpe de trompeta
Nada más.

Muso Soseki
Murió el trigésimo día del noveno mes de 1351, a la edad de 77 años.

de Poemas Japoneses a la Muerte escritos por Monjes Zen y Poetas de Haiku en el umbral de la muerte, 'Segunda parte: Poemas a la muerte de monjes zen', antologados, prologados y comentados por Yoel Hoffmann, traducción de Eduardo Moga, DVD poesía, Barcelona, 2004.

Imagen: poema en caligrafía Kana, del período Heian.

martes, abril 07, 2009

la muerte no es nada (dryden)


*
Mira al frente. ¿Qué hay?
Si lo ves tal cual es
nunca errarás.

Bassui Tokusho
Murió el vigésimo día del segundo mes de 1387, a la edad de 61 años.
Antes de morir, Bassui se dirigió a la multitud que se había congregado y pronunció el poema transcripto. Lo repitió en voz alta y expiró.

*
Me he pasado la vida afilando la espada.
Y ahora, cuando me enfrento a la muerte,
La desvaino, y he aquí
Que la hoja está rota
¡Ay!

Dairin Soto
Murió el vigésimo séptimo día del primer mes de 1568, a la edad de 89 años.

*
Todas las doctrinas, rotas;
Las enseñanzas del zen, deshechadas:
Ochenta y un años.
El cielo se resquebraja y desploma,
La tierra se abre:
En el corazón del fuego
Se esconde la primavera.

Giun
Murió el decimosegundo día del décimo mes de 1333, a la edad de 81 años.

*
Al venir, todo está claro, no hay duda.
Al ir, todo está claro, sin duda.
¿Qué es, pues, todo?

Hosshin
Siglo XIII
Una semana antes de morir, Hosshin declaró: 'Moriré dentro de siete días'. Nadie le hizo caso, pero siete días después Hosshin pronunció sus últimas palabra: el poema transcrito y cuando un monje le pidió que añadiera otra frase, Hosshin lo reprendió con un grito agudo de 'Katsu' (que significa que se ha alcanzado la ilumninación) y murió.


*
Durante setenta y tres años
He sacado agua clara del fuego.
Ahora soy un insecto diminuto.
El mundo tiembla
Si lo rozo con mi cuerpo.

Ingo
Murió el vigésimo primer día del octavo mes de 1281, a la edad de 72 años.

*
Vine al mundo con las manos vacías,
Descalzo lo dejo.
Venir, partir:
Dos sencillos sucesos
Que se entrelazaron.

Kozan Ichikyo
Murió el decimosegundo día del segundo mes de 1360, a la edad de 77 años.
Unos días antes de morir, Kozan convocó a sus alumnos, les ordenó que lo enterraran sin ceremonia y les prohibió que celebraran funerales en su memoria. Escribió su poema la misma mañana de su muerte, dejó el pincel y falleció en posición erguida.


*
¡Katsu!
¡Katsu!
¡Katsu!
¡Katsu!

Kogetsu Sogan
Murió el primer día del décimo mes de 1643, a la edad de 70 años.
La palabra 'katsu' no se puede traducir. Es una aguda interjección que emiten el profesoer y el alumno zen en el momento de la iluminación. Aparece en muchos textos zen chinos y japoneses y aún hoy puede oírse en el interior de los monasterios
.

de Poemas Japoneses a la Muerte escritos por Monjes Zen y Poetas de Haiku en el umbral de la muerte, 'Segunda parte: Poemas a la muerte de monjes zen', antologados, prologados y comentados por Yoel Hoffmann, traducción de Eduardo Moga, DVD poesía, Barcelona, 2004.