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jueves, mayo 03, 2018

ida vitale. brauneriana



Brauneriana 
Das also was des Pudels kern 
Goethe

Ya te quieras acuática,
te compruebes terrestre,
siempre estará el tapiz de lo viscoso
afelpando alaridos,
provocando derrumbes al invadir
los círculos
donde la magia se obra.
Estás donde se empolla la estocada,
verdes brumas donde podrían también
                                                                           hallarse
amuleto,
                  divisa,
                                anillo o cabalística.
Salta, salta
que viene el perro mesa,
                                             el desorden,
el monstruo monocular,
                                             cíclope mínimo.
Tú con nacer tienes derecho al miedo.


Ida Vitale, Montevideo, 1923
en Poetas americanas, Colección Poesía Mayor, Ed. Leviatan – 1998 


lunes, abril 09, 2018

álvaro figueredo. desnudo/ traducción al inglés de william carlos williams



Desnudo

La azul la benemérita
de su cauce de alondras o de espuma
naciendo sin cesar latiendo marmolísima
 allí donde el ombligo
 mediterráneo impone
 su majestad y lanza
a la mejilla al pie círculos de oro
 avanza Sirio entre ambos senos que
 imparten dudas órdenes al viento
dormida está la azul apacentando
 la lentitud del eco entre sus muslos
 ahora que abro la siesta para verla
horizontal estricta gobernando
los enjambres las fraguas los viñedos
 la embelesada flauta los glaciares azul
azul los gallos
de las veletas cuando
su noble vientre aísla
el curso del océano
dormida está la joven cazadora
y un abedul germina en su rodilla.

Álvaro Figueredo, Pan de Azúcar 1907-1966
De Mundo a la vez
Traducción de William Carlos Williams en By Word of Mouth: Poems from the Spanish, 1916-1959; New Directions, Compilado y editado por Jonathan Cohen, 1962

Naked

The azure yielder
of the skylark’s way or the foam
ceaselessly re-created
made into ultimate marble
there where the mediterranean
navel imposes
its majesty and casts
precious strokes of gold upon cheeks
advanced by Sirius between
two breasts that give
hard commands to the wind
asleep in the blue shepherding
 slowness between her thighs
now that I part them a siesta to see her
strictly disciplined horizontals
crowds forges vineyard country
instant shadows glaciers
blueblue cocks
of weather vanes when
their noble bellies isolate
the flow of the ocean as
the young huntress sleeps
and a birch tree quickens upon her knees.


viernes, diciembre 30, 2016

roberto appratto. es la voz de tu conciencia



***

Es la voz de tu conciencia la que te habla
Y te dice: no has de sufrir.
Has de pensar en ti sobre todas las cosas,
Es decir en mí: sin distraerte
Con las ansiedades y los sentimientos de pérdida
Que te acechan a cada paso. Escucha:
Es la voz de tu conciencia la que te pide
Concentración y seriedad
Para pensar en tu vida.
Ésta es la voz de tu conciencia que te exige,
Desde ahora,
Escribir un poema por día.
Un poema.
No es una broma
Ni una exageración: un poema por día
Te ayudará a limpiar tu espíritu
Para no sufrir. Repito: no has de sufrir
Por los problemas amorosos, sino
Amar a ese poema que escribirás
Para no sufrir. La voz de tu conciencia
Vuelve a hablar: escúchame: no te pierdas
En los trajines del día. No duermas tanto.
No vayas al cine
Sólo para pasar el rato.
Debí haberte hablado antes. Debí
Haberte prevenido contra todo eso,
Pero esperaba que actuaras
Por ti mismo. De modo
Que me mantuve en silencio. Hoy,
Con una voz ronca, tal vez por desuso,
Pero fuerte,
He decidido hablar, y por eso me estás escuchando,
¿Me estás escuchando?
Hablo con una voz pausada, serena, para decirte
Que te quedes así,
Sentado, si es posible, en actitud de cumplir
Estrictamente mis palabras: es en presente,
Es en imperativo, que te digo que te concentres,
Que te mantengas alejado del alcohol
Y de las malas compañías; que estés solo,
Profundamente solo,
Aun en presencia de los otros,
Que no harán sino molestarte
Con textos imprecisos, torpes, mal puntuados,
La expresión indirecta y borrosa de sus almas;
La voz de tu conciencia te dice que no los escuches,
Que limpies tus oídos,
Que te pongas de una vez
A escribir el poema. Ése es el llamado.
El poema permanece en ti como una fuerza invisible,
El ritmo de un contrabajo que va y viene
Sobre las inclinaciones de tu espíritu, hasta el otro día,
En que escribirás otro poema,
Como se nunca hubieras escrito antes:
Con una pose ingenua ante la salida libre,
Indómita, de tus palabras. Yo las guiaré, yo,
La voz de tu conciencia, capaz de ver el dolor
Y la imperfección en lo que has hecho.
Me dirás que es tu vida, pero es también la mía;
Tengo derecho, por tanto, a decirte que te calles.
La voz de tu conciencia exige, perentoria,
El respeto del silencio,
Del ejercicio espiritual
De un poema por día, y lo seguirás aun cuando
Los demás te indiquen otro camino:
Serás un hombre si puedes desoírlos y hacer
Solamente lo que te estoy diciendo:
No pienses en otra cosa; sobre todo,
No pienses en eso. La voz de tu conciencia
Piensa por ti
para que no confundas el ritmo de tu vida
con el de tu corazón. Te lo dice, sólo por hoy,
esta voz, que advierte el desorden
en el uso inútil, operático,
de la fantasía, de la memoria,
de la ensoñación.
Deja que tu pasado,
a menudo abrumado por el dolor,
por la incertidumbre,
por la entrega absoluta a causas imposibles,
se evapore. Por eso te dice, una vez más,
la voz de tu conciencia que te quedes así, quieto,
y no sufras. Escribe tu poema, firme, sólido,
impasible, galvanizado en tu soledad, y estarás bien.
Ahora, con un gesto desprendido y generoso,
Con una sonrisa de aceptación, sin otra cosa que tu propia fuerza,
Escribe lo que te dictaré: empieza así:

Tengo para escribir cuatro poemas
Todos al mismo tiempo, material
Hay de sobra, puedo escribir más si quiero
Pero alcanzaría con cuatro: tomo aire
Y meto unas palabras en el primero,
Paro con ése y sigo así hasta el cuarto
Hasta que llego a una cantidad suficiente
De palabras en cada uno y termino,
No sé cómo pero termino más o menos a tiempo
Para dar una vuelta y decirme: tengo cuatro poemas,
Todos en un rato, y así día a día  llego
A ciento veinte poemas por mes y a mil
Cuatrocientos cuarenta por año, lo cual
Está bien. Novelas


Serían un poco menos.

Roberto Apprato, Montevideo, 1950
imagen de Alberto Burri, en Instalación de miniaturas: The Trauma of Painting