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martes, enero 22, 2019

wislawa szymborska. encuentro inesperado

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Encuentro inesperado

Somos sumamente corteses el uno con el otro,
decimos: qué agradable encontrarnos después de tantos años.

Nuestros tigres beben leche,
nuestros halcones van a pie.
Nuestros tiburones se ahogan en el agua.
Nuestros lobos bostezan frente a jaulas abiertas.

Nuestras víboras se quedaron sin relámpagos,
los monos sin inspiración, y los pavos reales sin plumas.
Los murciélagos renunciaron a nuestros cabellos tiempo ha.

Sucumbimos al silencio sin acabar la frase,
 sonreímos, sin recursos.
Nuestros humanos
no saben qué decirse.


Wislawa Szymborska, Kórnik, 1923- Cracovia, 2012
De Sal, 1962
En Paisaje con grano de arena, Lumen, Barcelona, 1997
Traducción de Jerzy Skvomirsky y Ana María Moix


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lunes, octubre 14, 2013

wislawa szymborska. impresiones del teatro



Impresiones del teatro

Para mí el acto más importante de la tragedia es el sexto:
la resurrección de los campos de batalla de la escena,
el ajustarse las pelucas, las ropas;
el arrancarse el cuchillo del pecho,
el quitarse la soga del cuello,
el colocarse en la fila entre los vivos
con el rostro hacia el público.

Reverencias individuales y conjuntas:
la blanca mano sobre la herida del corazón,
la reverencia del suicida, 
las inclinaciones de la cabeza cortada.

Reverencias en pareja:
la cólera tiende la mano a la dulzura,
la víctima mira dichosa a los ojos del verdugo,
el rebelde camina sin rencor junto al tirano.

Pisoteo de la eternidad con la punta de la zapatilla dorada.
Dispersión de moralejas con el ala del sombrero.
Incorregible disposición a empezar de nuevo mañana.

Entrada en fila india de los muertos mucho antes,
ya en el tercer acto, en el cuarto, y entre actos.
Milagroso regreso de los desaparecidos sin huella.
El pensamiento en la paciente espera por entre bastidores,
sin quitarse las ropas,
con todo el maquillaje,
me emociona más que los soliloquios de la tragedia.

Pero lo realmente solemne es la caída del telón
y lo que se ve todavía por debajo de él:
una mano que rápida corre hacia una flor por aquí,
otra que agarra la espada caída, por allá.
Sólo entonces una tercera, invisible,
cumple con su deber,
y siento como un nudo en la garganta.


Wislawa Szymborska, Kórnik, 1923- Cracovia, 2012
de Si acaso, 1972
en Wislawa Symborska, Poesía no completa, Texto introductorio de Elena Poniatowska, Edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia,  FCE, México, 2011 
imagen s/d

domingo, junio 24, 2012

wislawa szymborska. en la torre de babel


En la torre de Babel

-¿Qué hora es? -Sí, soy feliz,
y solo me fata una campanilla al cuello
que suene encima de ti cuando estés dormido.
-¿Entonces, no has oído la tormenta? El viento ha sacudido el muro;
la torre ha bostezado, como un león, con su gran puerta
de goznes chirriantes. -¿Cómo? ¿Lo has olvidado?
Yo llevaba un sencillo vestido gris
abrochado en el hombro. -E inmediatamente después
el cielo se rompió en mil destellos. -Cómo iba  a entrar, 
si no estabas solo. -Vi de repente
los colores anteriores a la existencia de la vista. -Lástima
que no me lo puedas jurar. -Tienes razón,
probablemente fue un sueño. -¿Por qué mientes,
por qué me llamas con su nombre,
la amas todavía? -Oh, sí me gustaría
que te quedaras conmigo. -No siento rencor,
tendría que haberlo imaginado.
-¿Sigues pensando en él? -No, no estoy llorando.
-¿Y eso es todo? -A nadie como a ti.
-Por lo menos eres sincera. -Puedes estar tranquilo,
me iré de esta ciudad. -Puedes estar tranquila,
me iré de esta ciudad. -Tienes unas manos tan hermosas...
-Es una vieja historia, el filo pasó
sin lesionar el hueso. -No hay de qué,
querido, no hay de qué. -No sé,
ni quiero saber,  qué hora es.

[AM]

Wislawa Szymborska, Kórnik, 1923- Cracovia, 2012
en Wislawa Symborska, Poesía no completa, Texto introductorio de Elena Poniatowska, Edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia,  FCE, México, 2011
imagen de Lester Lee©, en Uno de los nuestros

miércoles, junio 20, 2012

wislawa szymborska. risa


Risa

A la muchacha que fui...
la conozco,  naturalmente.
Tengo varias fotografías
de su corta vida.
Siento una piedad alegre
por algunos de sus poemas.
Recuerdo unos cuantos acontecimientos.

Pero,
para que el que está aquí conmigo
sonría y me abrace,
recuerdo solo una historia graciosa:
el amor infantil
de esta pequeña fea.

Le cuento
que estaba enamorada de un estudiante,
es decir, que quería
que él la mirara.

Le cuento
que, sana, corrió a su encuentro,
con una venda en la cabeza
para que él preguntara al menos
qué le había pasado.
Qué graciosa chiquilla.
Cómo podía saber
que hasta la desesperación tiene ventajas
si por fortuna
se vive un poco más.

Le daría para pasteles.
Le daría para el cine.
Déjame, no tengo tiempo.

¿No ves
que la luz está apagada?
No me digas que no entiendes
que la puerta está cerrada.
No tires del picaporte...,
el que se reía,
el que me abrazaba
no es tu estudiante.

Lo mejor sería que te fueras
de donde has venido.
No te debo nada,
yo, una simple mujer,
que solo sabe
cuándo
revelar un secreto ajeno.

No nos mires así
con esos ojos tuyos
demasiado abiertos,
como los ojos de los muertos.

[AM]

Wislawa Szymborska, Kórnik, 1923- Cracovia, 2012
en Wislawa Symborska, Poesía no completa, Texto introductorio de Elena Poniatowska, Edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia,  FCE, México, 2011
imagen de Wislawa Szymborska, S/D

lunes, noviembre 16, 2009

sé que no tiene intenciones


Alabanza a mi hermana

Mi hermana no escribe poemas
y es improbable que de pronto comience a escribir poemas.
Le viene de su madre, que no escribía poemas,
y de su padre, que tampoco escribía poemas.
Bajo el techo de mi hermana me siento a salvo:
nada impulsaría al marido de mi hermana a escribir poemas.
Y aunque suene como un poema de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se ocupa de escribir poemas.
En el escritorio de mi hermana no hay poemas viejos
ni nuevos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a cenar,
sé que no tiene intenciones de leerme poemas.
Hace magníficas sopas sin esfuerzo,
y el café no se derrama sobre sus manuscritos.
En muchas familias nadie escribe poemas,
pero cuando lo hacen, rara vez es sólo una persona.
Algunas veces la poesía fluye en cascadas de generaciones
que ocasionan temibles corrientes en las relaciones familiares.
Mi hermana cultiva una prosa hablada decente,
pero toda su producción literaria está en tarjetas postales veraniegas
que prometen la misma cosa cada año:
que cuando vuelva me contará todo,
todo,
todo.

Wislawa Szymborska, Bnin, 1923
Wislawa Szymborska, Poesía no completa, Edición y Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A Murcia, México, Fondo de Cultura Económica, 2008
imagen: Balthus