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Mostrando las entradas de septiembre, 2008

versión

To be, in a thousand shocks or not to be
devoutly under that patient merit of the unworthy takes.
The undiscover'd country, the heart-ache,
the pangs of despised love.
Give us pause!
Calamity puzzles the will
'Tis nobler in the mind to suffer?
The insolence of office and the spurns,
the thousand natural shocks
that flesh is heir to.
Whether the oppressor's wrong,
'tis a consummation,
the native hue of resolution,
the law's delay.
There's the rub:
thus conscience does make cowards of us all;
the whips and scorns of time,
a sea of troubles,
the dread of something after death.
What dreams may come against a weary life?
There's the respect:
the pale cast of thought
from whose bourn no traveller returns.
No more so long life.
The quietus make,
enterprises of great pith,
this mortal coil that makes us rather bear
those ills we have
and lose the name
the bare bodkin.
Thy orisons we know not of.
Others?
Who would my sins remember?

silvia camerotto, lomas de zamora…

the cat himself knows

El nombre de los gatos

El nombre de los gatos es una cuestión delicada,
no es tan sólo uno de esos juegos para un día feriado;
ustedes pensarán que estoy loco como un sombrerero
cuando afirmo: un gato debe tener TRES NOMBRES DISTINTOS.
Primero, está el nombre que la familia le da a diario,
como Pedro, Augusto, Alonso, Jaime,
como Víctor o Jonás, Jorge o Bill Baily,
todos ellos sensatos nombres cotidianos.
Si suponéis que suenan mejor, existen nombres más fantasiosos,
unos para los caballeros, otros para las damas,
como Admeto, Platón, Electra, Deméter,
sensatos nombres cotidianos también estos.
Pero yo sostengo que un gato debe tener un nombre exclusivo,
un nombre especial y más digno,
de otro modo, ¿cómo podría mantener erguida su cola,
o atusar sus bigotes, o alimentar su orgullo?
Nombres de esa clase puedo sugerir muchos
Mankustrap, Quaxo, o Coricopat,
Bombalurina, o bien Jellylorum,
nombres que no compartirán con otro gato.
Pero además de esos nombres todavía queda otro,
el nombre…

nadie quiere recogerte

El sillón

Mañana gris y nadie quiere recogerte.

Junto al cordón de la vereda,
tu bordadura de años, tus escombros.

¿Quién descansó allí?
¿Qué fatiga encorvada de horno y pala?
¿Qué romántico amor caridolente
en tus primeras lunas de folletín y arpa?
¿Mi madre, con su rostro de hortensia entre las nubes?
(En las horas de siesta le gustaba
quedarse en una sala con retratos)
¿Mi abuelo? ¿O el primer gringo amigo de mi abuelo,
aquel que ahorraba moneditas para comprar postales?
Y en las veladas de peinetón y polca,
¿qué tornadizo azul torneado
coqueteó en tu estrechez de nido de abanicos?
¿Y qué cosas tuviste cerca tuyo?
¿Qué reloj de cucú, qué mirlo en jaula,
qué pecíolo rojo, qué digno piano?
¿Qué reliquia clavada en la pared
te miró tanto tiempo con los ojos sonámbulos?
¿Qué torreones de sueños se veían
desde tu sitio? ¿Qué pesares borrados?

Mi madre no desconoció tu historia.
Cuando yo te llevé, se sonreía.
Una sonrisa llena de pasado.

Mañana gris y nadie quiere recogerte.

Todo tu ti…

hice todo bien

Sitio

Hice bien.
Esta noche tapé la jaula de los pájaros,
dejé sin luz a los peces que dormían
cautivos de un solo ojo, eché
por la escalera, justo en su última vida,
al gato.
Hice todo bien.
Ahora estoy solo y Billie Holliday me dice,
hamacándome, la voz llena de pasto y agria,
un cuento para dormir, un sueño. Ella
dice y cuenta cosas que conozco, hamacándome
suave, solos.

Ahora amanece, es el día para siempre.
Me hamaco. Estoy solo. Hice bien, todo bien.

Jorge García Sabal, Balcarce, 1948 - Buenos Aires, 1996

me fue exigida una respuesta formal

por la inquisición general

de los destiempos tus ojos
se taparon y en el gueto de Varsovia
fuiste sin mácula el torturador.
La hoja de Toledo sobre el agua
planea todavía, pero el alma sumergida
está. Después de afeitarme y fumar
un cigarrillo se me fue exigida
una respuesta formal; mi espada
la dio debidamente. El tiempo
ahora es exacto y el presente continuo.


darío rojo

de Una antología de la poesía argentina, (1970-2008), Selección, prólogo y notas por Jorge Fondebrider, editorial Lom, Santiago de Chile, 2008.

(más poemas de Darío Rojo)

la teoría del glamour

todo empezó con el comentario sobre un libro del que no estaba segura, aún no estoy segura, (si es que hay algo que sea en realidad seguro), sobre cuánto me gusta. entonces, mi interlocutor, en un salto, pensando en el lenguaje, me dijo que los que establecen el canon habían arruinado la poesía, que la habían degradado, que produjeron la renuncia a una poesía elevada, fomentado el coloquialismo, agregando: porque el poeta es un ser diferente, porque estos son todos burgueses, porque mirá a fijman, mirá a bustos... ellos se encontraron en el borda.
primera in-conclusión: todo poeta que así se precie, ha de ser un border.
si mal no recuerdo, no todos los grandes poetas han terminado en el punto de encuentro 'borda'. algunos zafaron. si mal no recuerdo, algunos grandes poetas pactaron con el fascismo, el catolicismo, y con cualquier otro ismo que estuviera a mano. si mal no recuerdo, algunos canónicos mediospublicaron a celan, (vaya, con el canon oficialista. se puede escribir poes…

descenso hasta el conocimiento

Robo de tumba con Rilke

Querés escribir sobre la vida
pero regresás al cuerpo, una y otra vez; de vuelta
a ese cementerio descuidado, lleno de maleza,
donde el pequeño mausoleo familiar
ha sido violentado y los huesos
de la tumba de tus padres
pasan de un mundo a otro continuamente. Aunque
no creas en dios,
sí creés que tus muertos deberían permanecer
eternamente intactos, y sin embargo tus padres
no dejarán de negociar sus posesiones terrenales:
has visto robarlas, atenazadas en las mandíbulas
del tejón y del zorro, llevadas
por las garras negras del cuervo
hacia un destino que incluso vos llamarías
cielo; y una vez, descubriste el lado oscuro de unos niños,
escurridizos como piedras en la lluvia, esperando, mientras el único chico
dispuesto a tocar por todos ellos a los muertos,
se metía en la tumba y volvía
con parte de tus padres entre sus manos.
Todo descenso hacia el conocimiento se logra
por desobediencia a los dioses,
y mientras lo veías irse — un pequeño héroe,
los bolsillos llenos de barat…

todo termina con una esperanza

el ocaso de los dioses
No hay nadie en la calle, en los ruidos húmedos, en el vuelo de las hojas y mis pasos quieren reiniciar las maderas de la adolescencia.
Pero todo está abandonado, no hay nada que pueda favorecernos; ningún aire de inconsciencia, ningún reino de libertad. Sólo hábitos tolerantes haciendo crujir nuestra memoria. "Ha estado bien", decimos.
Dueños del incendio, de la bondad del crepúsculo, de nuestro hacer, de nuestra música, del único amor incoherente; soberanos de esa calle donde los tactos y la impresión hicieron su universo.
Las sombras acarician aún sus veredas, tu mismo nombre y tu gesto son una forma nocturna que en esa constelación crece y sabe enrostrar nuestra culpa.
Y todo termina con una esperanza, con una dilación
–Ha estado bien–, o en un bostezo, o en otro lugar donde es menester el coraje.

de Historia antigua, Paco Urondo. © Herederos de Francisco Urondo

este homicida late consumido

vigésima cuarta palabra

Águeda Franco: ahora que estoy preso,
que este homicida late consumido,
yace oxidado, occipital, confeso,
occidental, poniente, sol caído,
y parietal, decúbito, poseso
de su fatal, de su hecho renegrido,
lástima, sí. Águeda Franco, de eso
que el hombre llama crimen, de eso he sido
un elegido más, ni pan ni hueso
tengo el roer, y el carcelero, ido
en su pensar, su vuelo, pasa tieso,
talón, talón, borceguí negro, hundido
en lo betún, la sombra, fuerte, ileso,
Águeda Franco: bésote, sentido.

(Cárcel de Encausados de Santa Rosa, 24 de marzo)
Esquela endecasílaba para Águeda Franco, tierna muchacha de General Pico, escribidora de floridas cartas y de bellos poemas pintados.

De Herejía Bermeja, Libro del Ghenpín (1977)
sobre Águeda Franco

el carnaval del mundo engaña tanto

reír llorando

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»

Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!
—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muerto…