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To be, in a thousand shocks or not to be
devoutly under that patient merit of the unworthy takes.
The undiscover'd country, the heart-ache,
the pangs of despised love.
Give us pause!
Calamity puzzles the will
'Tis nobler in the mind to suffer?
The insolence of office and the spurns,
the thousand natural shocks
that flesh is heir to.
Whether the oppressor's wrong,
'tis a consummation,
the native hue of resolution,
the law's delay.
There's the rub:
thus conscience does make cowards of us all;
the whips and scorns of time,
a sea of troubles,
the dread of something after death.
What dreams may come against a weary life?
There's the respect:
the pale cast of thought
from whose bourn no traveller returns.
No more so long life.
The quietus make,
enterprises of great pith,
this mortal coil that makes us rather bear
those ills we have
and lose the name
the bare bodkin.
Thy orisons we know not of.
Others?
Who would my sins remember?

silvia camerotto, lomas de zamora, 1959
nota: dedicado a héctor camerotto (28.9.1931- 13.9.1992)


*original/Hamlet, acto III, escena IV
william shakespeare

To be, or not to be: that is the question: /Whether 'tis nobler in the mind to suffer /The slings and arrows of outrageous fortune, /Or to take arms against a sea of troubles, /And by opposing end them? To die: to sleep; /No more; and by a sleep to say we end /The heart-ache and the thousand natural shocks 7That flesh is heir to, 'tis a consummation /Devoutly to be wish'd. To die, to sleep; /To sleep: perchance to dream: ay, there's the rub; /For in that sleep of death what dreams may come /When we have shuffled off this mortal coil, /Must give us pause: there's the respect /That makes calamity of so long life; /For who would bear the whips and scorns of time, /The oppressor's wrong, the proud man's contumely, /The pangs of despised love, the law's delay, /The insolence of office and the spurns /That patient merit of the unworthy takes, /When he himself might his quietus make /With a bare bodkin? who would fardels bear, /To grunt and sweat under a weary life, /But that the dread of something after death, /The undiscover'd country from whose bourn /No traveller returns, puzzles the will /And makes us rather bear those ills we have /Than fly to others that we know not of? /Thus conscience does make cowards of us all; /And thus the native hue of resolution /Is sicklied o'er with the pale cast of thought, /And enterprises of great pith and moment /With this regard their currents turn awry, /And lose the name of action. - Soft you now! /The fair Ophelia! Nymph, in thy orisons /Be all my sins remember'd.

*traducción al castellano por Rafael Pombo, poeta colombiano (Bogotá, 7 noviembre 1833 - 5 mayo 1912)

¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe /más dignamente optar el alma noble /entre sufrir de la fortuna impía /el porfiador rigor, o rebelarse /contra un mar de desdichas, y afrontándolo /desaparecer con ellas? /Morir, dormir, no despertar más nunca, /poder decir todo acabó; en un sueño /sepultar para siempre los dolores /del corazón, los mil y mil quebrantos /que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara /concluir así! Morir... quedar dormidos... /Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo /que detiene al mejor. Cuando del mundo /no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños /vendrán en ese sueño de la muerte! /Eso es, eso es lo que hace el infortunio /planta de larga vida. ¿Quién querría /sufrir del tiempo el implacable azote, /del fuerte la injusticia, del soberbio /el áspero desdén, las amarguras /del amor despreciado, las demoras /de la ley, del empleado la insolencia, /la hostilidad que los mezquinos juran /al mérito pacífico, pudiendo /de tanto mal librarse él mismo, alzando /una punta de acero? ¿quién querría /seguir cargando en la cansada vida /su fardo abrumador?... Pero hay espanto /¡allá del otro lado de la tumba! /La muerte, aquel país que todavía /está por descubrirse, /país de cuya lóbrega frontera /ningún viajero regresó, perturba /la voluntad, y a todos nos decide /a soportar los males que sabemos /más bien que ir a buscar lo que ignoramos. /Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos /haces unos cobardes, y la ardiente /resolución original decae /al pálido mirar del pensamiento. /Así también enérgicas empresas, /de trascendencia inmensa, a esa mirada /torcieron rumbo, y sin acción murieron.

Comentarios

sibila dijo…
usted me honra.
Jorge Aulicino dijo…
Ahora yo digo, cuán equivocado este famoso monólogo... una elaboración intelectual digna de Hamlet, neurótico del pensamiento, no? Porque la verdad es que uno no quiere morir porque no quiere irse de la vida. Y cuando quiere irse, se va, sin importar lo que haya del otro lado.
sibila dijo…
la vida y la muerte, ciertamente, son gestos simples, licenciado.

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