domingo, marzo 31, 2013

wallace stevens. la casa estaba en silencio




La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma

La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma.
El lector se convirtió en el libro, y la noche de verano

Era como el ser consciente del libro.
La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma.

Las palabras fueron dichas como si no hubiera ningún libro,
Solo que el lector se inclinó sobre la página,

Quería inclinarse, deseaba más que nada ser
El erudito para quien su libro es verdadero, para quien

La noche de verano es como una perfección del pensamiento.
La casa estaba en silencio porque así tenía que ser.

El silencio era parte del sentido, parte de la mente:
El acceso de la perfección a la página.

Y el mundo estaba en calma. La verdad en un mundo tranquilo,
En el que no hay otro significado, en sí

Tranquilo, en sí es verano y noche, en sí
Es el lector inclinándose, tarde, y leyendo allí.


Wallace Stevens, Reading, 1879 - Hartford, 1955

En Wallace Stevens, Selected Poems, Faber & Faber, Londres, 1978
Version © Silvia Camerotto
imagen de René Magritte en Famous Artists


The House was Quiet and the World was Calm

The house was quiet and the world was calm.
The reader became the book, and summer night


Was like the conscious being of the book.
The house was quiet and the world was calm.

The words were spoken as if there was no book,
Except that the reader leaned above the page,

Wanted to lean, wanted much most to be
The scholar to whom his book is true, to whom

The summer night is like a perfection of thought.
The house was quiet because it had to be.

The quiet was part of the meaning, part of the mind:
The access of perfection to the page.

And the world was calm. The truth in a calm world,
In which there is no other meaning, itself

Is calm, itself is summer and night, itself
Is the reader leaning late and reading there.

viernes, marzo 29, 2013

en el discurso mismo




8

Entonces revelamos nuestro estado
con dos cuernos, disco, serpiente erguida,

aunque estos, o la doble pluma o el loto
son, nos dicen ahora, frívolos adornos

adornos intelectuales;
los poetas no sirven para nada,

y más que eso,
nosotros, verdaderas reliquias,

portadores de la sabiduría oculta,
vestigios vivos

del sector interno
de los santuarios de los iniciados,

no solo somos ‘no-utilitarios’.
somos ‘patéticos’:

esta es la nueva herejía;
si ni siquiera entienden lo que dicen las palabras,

¿cómo pueden juzgar
lo que las palabras ocultan?

sin embargo las antiguas rúbricas revelan que
volvemos al principio:

hay mucho que andar,
caminen con cuidado, diríjanse con cortesía

a quienes han cumplido con su ciclo de gusano,
porque los dioses fueron aplastados antes

y los ídolos, y su secreto está guardado
en el discurso mismo del hombre,

en lo trivial o
en el sueño verdadero; insignia

en la cresta de la garza,
el lomo del áspid;

enigmas, rúbricas que prometen como antes,
protección al escriba;

él tiene prioridad sobre el sacerdote,
y solo es el segundo después del Faraón.


H D, (Hilda Doolittle), Bethlehem, Pennsylvania, 1886 – Zurich, 1961
de The Walls Do Not Fall, en H D, Trilogy, Carcanet, Norman Holmes Pearson, 1997, Exeter, England
versión © Silvia Camerotto
imagen en Wikimedia Commons

8

So we reveal our status
with twin-horns, disk, erect serpent,

though these or the double-plume or lotus
are, you now tell us, trivial

intellectual adornment;
poets are useless,

more than that,
we, authentic relic,

bearers of the secret wisdom,
living remnant

of the inner band
of the sanctuaries’ initiate,

are not only ‘non-utilitarian’,
we are ‘pathetic’:

this is the new heresy;
but if you do not even understand what words say,

how can you expect to pass judgement
on what words conceal?

yet the ancient rubrics reveal that
we are back at the beginning:

you have a long way to go,
walk carefully, speak politely

to those who have done their worm-cycle,
for gods have been smashed before

and idols and their secret is stored
in man’s every speech,

in the trivial or
the real dream; insignia

in the heron’s crest,
the asp’s back,

enigmas, rubrics promise as before,
protection for the scribe;

he takes precedence of the priest,
stands second only to the Pharoah.

jueves, marzo 28, 2013

yo era el que lustraba los zapatos



Mi corazón era un hotel

mi corazón era un hotel
vestidos de fiesta
los huéspedes se iban sin pagar
a los portazos

es cierto
a veces
una mujer lloró en sus ventanas
hasta cansarse

es cierto
yo era el que lustraba los zapatos

es cierto
hubo temporadas malas
problemas de humedad
palmeras muertas

todo eso es cierto
también la luna
y el loco que cantaba

mi corazón era un hotel
ahora parece una casa

una casita blanca.

Alejandro Schmidt, Villa María, 1955
de Esquina del universo, 2001
imagen de Paul Klee, Ghost of a Genius, en Painting Mania

miércoles, marzo 27, 2013

y mira a la mujer que lo acompaña



Ese hombre ha salido

Ese hombre ha salido de la boca de un metro en erupción
y está sentado allí, apagando el humo de su ropa.

La ciudad le circula por dentro: la florista, una naranja en un charco, alguien se aferra a
un diario y siente vértigo, un grupo chilla con una euforia dislocada;
y en todas partes, rasgos intercambiables: una cara llena de confusiones familiares.

El olor del café es un continente invadido,
el reloj de la pared opina mudo,
el hombre cruza los brazos, recubre su impostura,
y mira a la mujer que lo acompaña.

Ella no dice nada
y apaga también el humo de su ropa:
           residuos de una erupción volcánica
           o, quién sabe, homenaje de la noche anterior.


Santiago Sylvester, Salta, 1942
de Café Bretaña, 1994
imagen de Jack Vettriano© – The Last Great Romantics, en Uno de los nuestros

martes, marzo 26, 2013

un haz de anocheceres ciudadanos...



Para sepultar un olvido

Yo y este paso alegre haciendo muerte...
Camino con el Tiempo que es mi sombra
superando jornadas y memorias,
oscuro pordiosero de mis horas.

¿Quién era la que ayer entró en mi día?
Digo que la efusión fue puerto vano.
Solo viajó con mi olvidar postrero.
Crece como un afecto el mucho espacio...

La ausencia me buscaba como el sueño. 
Un haz de anocheceres ciudadanos
traigo de los instantes que vaciara,
y un viento envejecido y desgajado.

Fue anudando minutos a su espíritu
y enjoyada se fue con mi pasado.
Confesión de pobreza es el recuerdo.
Mas vive otras presencias mi entusiasmo.

Tal vez no soy aquel que contemplaba
el apasionamiento de un ocaso
mientras el tiempo que madura adioses
nos iba despidiendo, despojando.

Y en este silenciar que con Dios linda
me desnudo de noches y de días.

Carlos Mastronardi, Gualeguay 1901- Buenos Aires, 1975
De Tierra amanecida, 1926
imagen de Paul Klee, Ghost Chamber with the tall Door, 1925 en Heilbrunn Timeline of Art History

lunes, marzo 25, 2013

junto al oscuro piano



La hermana

En esta noche clara de verano
que en un sopor de fuego nos abrasa, 
qué bien se está, bajo la luz escasa
del velador, junto al oscuro piano.

Todo esto es dulce, y por mi mente pasa
el deseo infantil de ser tu hermano,
y caminar, llevado de la mano,
por las habitaciones de la casa.

Tú me comprendes, rubia compañera,
y en tu sonrisa inmóvil y hechicera
adivina, con íntima ventura,

que no te has olvidado todavía
cuando en la infancia generosa y pura
yo era tu hermano y tú la hermana mía.

Horacio Rega Molina, San Nicolás de los Arroyos, 1899- Buenos Aires, 1957
De La víspera del buen amor, Editorial Babel, 1925
imagen de Balthus, The card game, en Wikipaintings

domingo, marzo 24, 2013

y deja escapar de la mano



 El domingo sin Molly


El domingo sin Molly es un domingo largo
como una serpentina tirada con desgano.
Este guardián de plaza que masca lejanías
como puchos y deja escapar de la mano
al ángel de la tarde niña de toboganes.

Si zambullo en un cocktail naufrago en el hastío
acordeón del suburbio roció caña en mi pena
saxofón del asfalto fue funebrero aullido
de todos los balcones colgaron manos muertas
crespones del amor ausente en el domingo.

Invalidez de ocaso como ronco organito
¡mi querida ciudad! Y este domingo enfermo
tarima sin orquesta caminos marchitados
en que uno parece marchar siempre a un entierro.

¡Este domingo irremediablemente largo!

Raúl González Tuñón, Buenos Aires, 1905-1974
imagen de Émile Savitry, 1903-1967, Montparnasse, en Émile Savitry

sábado, marzo 23, 2013

jonio gonzález. epigramas


Epigramas

I

de tus palabras no nació la libertad
amor mío
de la contemplación de tu cuerpo
no extraje pepitas de oro
ni violencia de perros que se muerden
a la sombra de los ministerios
me obligaron a amarte
a la luz de las conspiraciones
y de los decretos

II

me animaría a mirar tus ojos
de aquí hasta Roma
a aprenderme de memoria tus cartas
y la música de tu silencio
me animaría a pecar por vos
y cargar bolsas de sal
hasta lo alto de los barcos
como mi padre al finalizar la guerra
puerto de barcelona
año mil novecientos treinta y nueve

Jonio González, Buenos Aires, 1954
de El oro de la República, 1982
imagen de Alberto Pancorbo, Beso postal , en Uno de los nuestros

domingo, marzo 17, 2013

ésta aquella cabeza




Epístola  a los transeúntes

Reanudo mi día de conejo
mi noche de elefante en descanso.

Y, entre mi, digo:
ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros
éste es mi grato peso,
que me buscará abajo para pájaro
éste es mi brazo
que por su cuenta rehusó ser ala,
éstas son mis sagradas escrituras,
éstos mis alarmados campeñones.

Lúgubre isla me alumbrará continental,
mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe
y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.

Pero cuando yo muera
de vida y no de tiempo,
cuando lleguen a dos mis dos maletas,
éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos,
ésta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos,
éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades,
éste ha de ser mi cuerpo solidario
por el que vela el alma individual; éste ha de ser
mi ombligo en que maté mis piojos natos,
ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda.

En tanto, convulsiva, ásperamente
convalece mi freno,
sufriendo como sufro del lenguaje directo del león;
y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo,
convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.

César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892 -París, 1938
imagen de Kaveh H. Steppenwolf©, en Uno de los nuestros

viernes, marzo 15, 2013

las azucenas orgullosas



III. Después de tres años

Tras empujar la puerta estrecha que vacila,
yo así me paseé por el jardín pequeño
que alumbraba dulcemente aquel sol matutino,
asperjando cada flor de un húmedo destello.

Nada ha cambiado, Y lo vi todo: la humilde glorieta
de viña loca con las sillas de rotén...
El surtidor hace aún su murmullo argentino
y el tiemblo viejo su quejo sempiterna.

Las rosas como antaño palpitan; como antaño
las azucenas orgullosas se balancean al viento.
Cada alondra que va y viene me es conocida.

Incluso me encontré aupada la Velleda
cuyo yeso se agrieta al cabo la avenida,
-frágil, entre el dolor soso de la reseda.

Paul Verlaine, Metz, 1844 - París, 1896
en Paul Verlaine, Antología poética, Bosch, Editorial, Barcelona, 1984
imagen de Simon Strong© – Portrait of Alexandra, en Uno de los nuestros


Après trois ans

Ayant poussé la porte étroite qui chancelle,
Je me suis promené dans le petit jardin
Qu'éclairait doucement le soleil du matin,
Pailletant chaque fleur d'une humide étincelle.

Rien n'a changé. J'ai tout revu : l'humble tonnelle
De vigne folle avec les chaises de rotin...
Le jet d'eau fait toujours son murmure argentin
Et le vieux tremble sa plainte sempiternelle.

Les roses comme avant palpitent ; comme avant,
Les grands lys orgueilleux se balancent au vent,
Chaque alouette qui va et vient m'est connue.

Même j'ai retrouvé debout la Velléda,
Dont le plâtre s'écaille au bout de l'avenue,
- Grêle, parmi l'odeur fade du réséda.

jueves, marzo 14, 2013

tu muerto implacable




**

Sea dios, aparezca su nombre
en la arena de la lengua.
Sea dios sin dádiva, sin recompensa:
la antigua infancia de sus caminos.

14-8-66


**

Me acerqué a tu manera
de no estar en las cosas, de no saber nombres, días.
Para verme estar solo,
solo de todo entre mis manos
me acerqué a ti, cubriendo como supe
mi real presencia, que fuiste derramando
sobre la piedra, en muda libación.
Soy tu muerto implacable.
Soy el brillante bebedor de tu sombra.
Nada sobre mis labios dice el delirio
de guardarte, inocente de las noches,
como una imagen.

6-6-67


**

He aprendido a valerme
como una especie próxima a morir.
Cavo más hondo.
A ras de tierra cruza lo inevitable.

 9-6-67


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991

de Poemas inéditos I (1952-1967)
en La morada imposible, Tomo I, Edición a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, Buenos Aires, 2001
imagen Juan Medina © – Never Quite Erased, en Uno de los nuestros

martes, marzo 12, 2013

todo estaba entre nosotros



Mis muertes y las tuyas

Este pan era mío. Aquella tierra era tuya.
Todo estaba entre nosotros y no era nuestro.
Pero el estallido nos rodeaba. El estallido era el agua que bebíamos para morir.

Los ojos -¡cuántas veces los ojos en camino fueron hogueras!
Los ojos eran granadas y el estallido el agua que bañaba nuestras sienes.
Los ojos se anticipaban a la muerte en un espejo que resplandecía.

Este pan era mío. Este pan y el alba.
El pan se entristecía en la mano. El alba se cuajaba de ángeles.
Y todo estaba en nosotros.

Los pájaros de fuego rayaban nuestra voz.
Tú lo sabías. Lo supe yo. Las estrellas lo supieron.
La trinchera era nuestra tumba y nuestra madre.

Este pan era mío. Se desgajaban las palabras.
La muerte nos tocaba y caían nuestras horas.
Quedábamos desnudos enredados en las lágrimas.

Las llamas cubrían nuestro paso.
Yo moría y tú nacías. Yo para nacer. Tú para morir.
Todos moríamos y nacíamos.

Juan Jacobo Bajarlía, Buenos Aires, 1914- 2005
en El movimiento Poesía Buenos Aires (1950-1960), Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979
imagen s/d

lunes, marzo 11, 2013

harto ya


Soneto de tus vísceras

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al ocre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.


Baldomero Fernández Moreno, San Telmo, Buenos Aires, 1886-1949
de Las cien mejores poesías líricas argentinas, Selección de Leonardo Castellani y Fermín Chávez, Editorial Cintra, 1953
imagen de Lisa.C, en Uno de los nuestros  

domingo, marzo 10, 2013

es inútil


Poema

Es inútil que la amada se arrastre
buscando la mano que dibuja sombras
bajo su piel.
Es inútil que vuele
persiguiendo a la nube de piedra que la hirió.
En vano saltará de hoja en hoja
preguntando por el rostro
que se ahogó
en el aire.


Sed

Sé que tu sed se ha dilatado
más allá del más lejano hilo de agua:
tuya es la sed de los veranos,
la que anida en la garganta del mediodía.
Mucho tiempo hace que la sal
ha fondeado en tu entraña
y es allí donde abreva
el rojo labio de nuestros actos impunes.

Si un castigo has creado
es el de tu silencio
que grita más alto que las palabras.

Si un castigo has creado
es el permanecer
como una ciega
en una selva de miradas.


Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
de Habitante de la nada, 1959,
en La morada imposible, Tomo I, Edición a cargo de Ana M. Barrenechea y María Negroni, Corregidor, Buenos Aires, 2001

imagen de Ana Teresa Fernández© – Telaraña, en Uno de los nuestros

martes, marzo 05, 2013

ni te mires ni compares


6

Cuando nuevamente, tras muchos años
abras como hoy la puerta de tu casa
y pienses que han pasado años y cosas
que tu cara habrá cambiado en el espejo
como tus trajes, tus pies o el color de tu pelo;
cuando abras nuevamente la puerta de tu casa, te digo
si el viaje ha sido bueno, más allá de su duración,
o sus comodidades, si el tren fue ligero
o muy lento el vapor que te llevó por el mundo
si fuiste feliz por conocer otras esquinas
y te entristeciste por los lugares que no cruzaste;
de todas formas, si tu viaje fue bueno
al abrir de nuevo la puerta de tu casa
ni te mires en el espejo ni compares tu cuerpo
con otros años ni recuerdes otras horas pasadas
porque si el viaje fue bueno
habrás ya aprendido que lo que cuenta es el regreso.

Angel Faretta, Buenos Aires, 1953
de Datos Tradicionales, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993
imagen de Jamie Baldrige, The voyager, en Uno de los nuestros

lunes, marzo 04, 2013

una máquina de orar



Una importadora

La señora Alguien estuvo en Asia.
Lo que ella trajo de vuelta los sorprendería.
Bambúes, marfiles, jades y lacas,
Petardos que asustan como un demonio,
Recetas para el té con manteca,
Enredos sagrados para cuchichear:
Subterfugios para salvar el prestigio,
Un desarrollado gusto en jarrones,
Polémicas ya demasiado viejas para nombrar
Contra la invención americana—
Sobre todo de la producción en masa
Destinada a demostrar nuestra destrucción
¿Qué son los teléfonos, los rascacielos,
Las máquinas de afeitar, el periódico Sunday
Si no la forma más estúpida de evadir
Las verdades que le debemos a los asiáticos?
Pero su mejor exponente
Era una máquina para orar del Tibet
Que por medio de la energía de un arroyo en el jardín
Repetía constante Perdón, perdón;
Mientras el pintoresco mecanismo
Marcaba el ritmo de un reloj solar en la escena—
Las máquinas más primitivas
Produciendo en masa la venganza.
¿Enseñarle a esos asiáticos la producción en masa?
Enséñale a tu abuela cómo chupar un huevo.


Robert Frost, San Francisco, 1874- Boston, 1963
De ‘In the clearing’
En The Poetry of Robert Frost, ‘The collected poems, complete and unabridged’, Henry Holt and Company, New York, 1979
Versión ©Silvia Camerotto
 imagen de Gilles Tran©, en Uno de los nuestros

An importer

Mrs. Someone’s been to Asia.
What she brought back would amaze ye.
Bamboos, ivories, jades, and lacquers,
Devil-scaring firecrackers,
Recipes for tea with butter,
Sacred rigmaroles to mutter,
Subterfuge for saving faces,
A developed taste in vases,
Arguments too stale to mention
‘Gainst American invention—
Most of all the mass production
Destined to prove our destruction.
What are telephones, skyscrapers,
Safety razors, Sunday papers
But the silliest evasion
Of the truths we owe an Asian?
But the best of her exhibit
Was a prayer machine from Tibet
That by brook power in the garden
Kept repeating Pardon, pardon;
And as picturesque machinery
Beat a sundial in the scenery—
The most primitive of engines
Mass-producing with a vengeance.
Teach those Asians mass production?
Teach your grandmother egg suction.

emily dickinson. me digo que la tierra es breve

*** Me digo que la tierra es breve, y la angustia absoluta. Que hay demasiado mal; ¿pero qué? Me digo que podríamos morir; que la m...