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Mostrando las entradas de abril, 2009

es la imaginación

avanzo en la oscuridad
Avanzo en la oscuridad, cerrando la mano.
Es la imaginación
la que sabe atravesar esa estrategia del horror.

Noche,
fugaz palabra que volvemos a hallar
donde un instante clarificado
hace visible la sutileza del espíritu
que no sabe sino entramar
lo más claro de las sombras.
Y es precisamente en ese instante
cuando intentamos comprender y no comprendemos,
si alguien de aquí se interesa por nosotros
o si es tan sólo un roce levísimo e incierto
con lo desconocido,
y que aún percibimos bajo los escombros,
cuando ya es de día
saliendo del horizonte brumoso.

Horacio Aige, Rosario, 1959

nada más

*
Aquí, a la sombra de la muerte, es difícil
Pronunciar la última palabra.
Sólo diré, pues,
"Sin decir".
Nada más.
Nada más.

Dokyo Etan
Murió el sexto día del décimo mes de 1721, a la edad de 80 años.
Dokyo, también conocido como Shoju Ronin, se negó a ingresar en grandes monasterios y vivió la mayor parte de su vida en una cabaña. Vio en el zazen, la meditación zen, la esencia del camino y trató con dureza a los creyentes que lo perseguían para que les enseñara la doctrina zen.
Escribió sus últimas palabras sentado en la posición erguida del zen. Luego, dejó el pincel, murmuró para sí una vieja canción, estalló en una carcajada y murió.

**
Toda mi vida he enseñado el zen a la gente:
Setenta y nueve años.
El que no ve las cosas como son
Nunca conocerá el zen.

Enni Ben'en
Murió el decimoséptimo día del décimo mes de 1280, a la edad de 79 años.
Enni, también conocido como Shoichi Kasho, cayó enfermo a principios del verano. el decimoquiento día del décimo mes anunció a sus seguidores que es…

homenaje

un huésped

No sos mío
no estás en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.
Somos ajenos

y yo misma
y mi casa.
Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.
Qué puedo hacer
cedértela
pero yo vivo sola.

escribo pienso leo

Escribo
pienso
leo
traduzco veinte páginas
oigo el informativo
escribo
escribo
leo.
Dónde estás
dónde estás.

el ojo

Qué pasa ahora
qué es este prodigio
este desplome de prodigios conmoviendo la noche.
Qué es esto preguntamos
qué es esto y hasta dónde.
El mundo cede vuelve
retrocede
se borra se derrumba se hunde
lejos
deja de ser.
Qué será de nosotros
qué es esto preguntamos recelosos
qué es.
Y sin embargo
sobre el sordo delirio sobre el fuego
de todo lo que quema y que se quema
en lo más implacable de la noche
en lo más ciego de la noche está
planeando sobre el colmo y la ceguera
un ojo frío y despiadado y neutro
que no entra en el juego
que no se engaña nunca
que se ríe.

ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te ten…

la razón de mis seguros fracasos

**

la fuerza del no hacer

No hacer nada requiere fortaleza,
los débiles están siempre trabajando,
si el trabajo escasea lo inventan.
En cambio el que no hace nada resiste
todas las tentaciones que incumben al trabajo.
Entonces las tentaciones desfilan ante él
y es conducido al borde del barranco
como Cristo: arrójate, tómalo todo, adórame.
Y en su desierto del no hacer
persiste adusto y pobre,
desarrolla la gran fuerza del que
sabe cuál es su sitio y su destino
entre los hombres.
No hacer nada requiere fortaleza,
pero este es un don y por lo tanto
a su conocimiento
acceden sólo aquellos para el cual son llamados

un simple espectáculo

Mi hija y yo observamos como entrenan perros.
No es por interés en el asunto,
es cierto que nos gustan mucho los animales,
hoy estamos aquí sin más cuestiones.
Apasible espectáculo:
hombres y bestias,
viento y un cielo gris,
luz a lo lejos, en los bordes,
donde quiebran las nubes.
Estamos bien aquí,
la tarde nos parece inmejorable,
echados en el pasto sin nada que hacer,
nada podría re…

sin ítaca que aguarde y sin penélope

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

Los placeres prohibidos , 1931

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gr…

quién te liberará de tus propias cadenas

**
El hilo de la vida

I
El indiferente silencio de la tierra,
el indiferente sonido del mar,
ambos transmiten un mensaje de un único sentido para mí: —
Distantes, distantes, nos mantenemos distantes, entonces permanece
también tú distante, amarrado al lazo perfecto
de la soledad interior; nosotros no te atamos;
pero ¿quién te liberará de tus propias cadenas?
¿Qué corazón tocará el tuyo? ¿Qué mano?—
Y a veces soy soberbio y otras dócil,
y a veces recuerdo los días pasados
cuando la camaradería no parecía tan difícil de encontrar
y el mundo entero parecía menos frío,
y al pie el arcoiris se tendía en oro puro,
y la esperanza era fuerte y la vida misma no era débil.

II
Así estoy en mi propia prisión. Todo
a mi alrededor es libre y soleado y tranquilo:
y si está oscurecido, bajo la sombra de los árboles
que el sol besa, allí donde cantan alegres los pájaros
y donde los vientos murmuran de variadas maneras
donde encontramos abejas, con miel para las abejas;
donde los sonidos son música y los…

contesta. te escucho.

**

los motivos del lobo
El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
t…

la última cena

**
acaso no sabías que los hechos
se resuelven de otro modo?
la hipótesis del vino blanco
la del tinto y el blame me not
por el hambre que sufro o que sufrís

antes del postre discutimos en voz baja
sobre si debimos comer con o sin sal
y la cena se reduce a una multitud de vasos
restos de loza y una silla
donde se mece la apología del delito

en la puerta del paraíso
la noche es una venida en perplejidad
y las servilletas no son más
que un recurso para secarse la sed

silvia camerotto, lomas de zamora, 1959
inédito
imagen:magritte

elizabeth azcona cranwell. permanencia

permanencia

El cielo es curvo y cierto de humedad
cielo de confesiones incumplidas.

Es en vano llenar de gestos nuevos los huecos de la
tarde, adorar cada día un reflejo distinto, andar
cazando vida muy lejos de la orilla del corazón.

El amor envejece
y es tu voz que precipita el desasosiego del atardecer.

Esto eres tú todavía, todavía tu intento insostenible,
todavía tu rostro, la gran dulzura desesperada.

Mi soledad saqueda por amigos sonrientes, ahoga por
momentos su eterno descubrir.

Y de mí triunfa siempre la nostalgia, esa ardiente
insegura.

En el colmo del tiempo volveré a dedicarme a tu mirada.
El amor rozará muchas veces el borde de mi noche.
No te destruirá.

de De los opuestos, 1966.

se revela y alumbra

Quisimos que el amor dijera el porvenir, el oculto
mecanismo del tiempo, el ruido de la vida.

Le supimos la voz, su propia música oscura en las ventanas.

Y no ha quedado nada, ni un leve resplandor desdeñando
su forma por las cosas del mundo.

Sin embargo, en la rosa tantas …

las cosas eternas

Babilonia

El crepúsculo azul andaba entre las calles: en mi mente mi amor era alado,
dejó atrás el hoy y el ayer y tres veces mil años.
El hoy era pasado y estaba muerto, pues del hoy mis pies habían huido
a través de tres mil años para andar los caminos de la antigua Babilonia.
En la cúspide del templo y el techo del palacio el fulgente oro disgregaba los rayos
de un rojo atardecer que estaba muerto y perdido más allá de un millón de días.
La torre del cielo se torna un azul profundo, y ahora comienza un destello de estrellas;
el misterio y grandeza, la múltiple belleza y los pecados
regresan a mí. Camino bajo la sombría multitud de torres;
en la penumbra los chorros de la fuente entre la pálida bruma sobre los lirios.
Me arrullan las aguas y el perfume de los jardines, y escucho
voces familiares, y la voz que amo me susurra al oído.
Tan real como en un sueño es todo esto; y luego una mano se apoya en la mía:
y retrocede el oleaje del tiempo fantasma; y la joven doncella babil…

a la verdad, parece

… ăλγεα δ’ Ěμπης
ẻν θυμώ χαταχεΐσομεν ăχνύμενοί περ·
ού γάρ τις πρňξις πέλεται χρυεροǐο γόοιο.
Ilíada, XXIV, vv. 522-524

Auh mazo, yuhcan,
mazo nellivi,
in yuh tlamani in tlaltipac,
¿cuix ic caco?
¿cuix ic nemauhtilo?,
¿cuix ic chocatinemoa?
Códice Florentino, Lib. VI, cap. XVIII, fol. 75r.

I
Nadie sale. Parece
que cuando llueve en México, lo único
posible es encerrarse
desajustadamente en guerra mínima,
a pensar los ochenta minutos de la hora
en que es hora de lágrimas.

En que es el tiempo de ponerse,
encenizado de colillas fúnebres,
a velar con cerillos
algún recuerdo ya cadáver;
tiempo de aclimatarse al ejercicio
de perder las mañanas
por no saber qué hacerse por las tardes.

Y tampoco es el caso de olvidarse
de que la vida está, de que los perros
como gente se anublan en las calles,
y cornudos cabestros
llevan a su merced tan buenos toros.

No es cosa de olvidarse
de la muela incendiada, o del diamante
engarzado al talón por el camino,
o del aburrimiento.

A la verdad, parece.

Pero sin olvidar, pero acordándose,
pero c…

nada se sabe hasta mañana

Lamentablemente los poemas nunca (o casi) son lo que uno
quiso decir, lo que uno quiere decir, lo que uno querrá
decir (o saber).



La decisión
No me lo preguntés.
Si usted no tiene nada que hacer no lo haga aquí.
¿Usted o yo?
¿Yo o vos?
Las ganas no se dan así nomás.
No se dan árboles de ganas
como el árbol que da las manzanas
ni como los peces del árbol inmenso del mar.
¿Vieron?
¿Viste?
Vestido de punta en blanco,
listo para tomar el barco,
listo para el olvido,
mustio como la última gota de vino
que crece como las semillas
(eso es lo que vos te creés).
Pero creer no es crear...
La gota de vino se muere por la sal del desierto.
Una hamaca liviana, con vista al río,
el río que crece,
que crea orillas para ser río...
(¿pero él lo sabe?).
El cigarrillo medita por uno,
naturalmente con humo,
vive sus horas de humo,
vive acostado,
junto al río.
No hay desplantes
cuando aquí me planto
en medio de bolsas de humo.
La mar de caricias me resbala...
pero escucho el río.
!Sí! el río que me enseñó las caricias.
El río vacila
(aquí …

la muerte no es nada (dryden)

*
Mira al frente. ¿Qué hay?
Si lo ves tal cual es
nunca errarás.

Bassui Tokusho
Murió el vigésimo día del segundo mes de 1387, a la edad de 61 años.
Antes de morir, Bassui se dirigió a la multitud que se había congregado y pronunció el poema transcripto. Lo repitió en voz alta y expiró.

*
Me he pasado la vida afilando la espada.
Y ahora, cuando me enfrento a la muerte,
La desvaino, y he aquí
Que la hoja está rota
¡Ay!

Dairin Soto
Murió el vigésimo séptimo día del primer mes de 1568, a la edad de 89 años.

*
Todas las doctrinas, rotas;
Las enseñanzas del zen, deshechadas:
Ochenta y un años.
El cielo se resquebraja y desploma,
La tierra se abre:
En el corazón del fuego
Se esconde la primavera.

Giun
Murió el decimosegundo día del décimo mes de 1333, a la edad de 81 años.

*
Al venir, todo está claro, no hay duda.
Al ir, todo está claro, sin duda.
¿Qué es, pues, todo?

Hosshin
Siglo XIII
Una semana antes de morir, Hosshin declaró: 'Moriré dentro de siete días'. Nadie le hizo caso, pero siete días después Hosshin p…

los laberintos que crea el tiempo

poema de la siguiriya
a Carlos Morla Vicuña

paisaje
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.

la guitarra
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

el grito
La elipse de un grito,
va de monte
a monte.
Desde los olivos,
será un arco iris negro
sobre la noche azul.
¡Ay!
Como un arco de viola,
el grito ha hecho v…

han tratado de disuadirme

Parques y jardines

Como aquellas ciruelas tan orientales, en un farol
se balancea el ahorcado. Nadie
puede olvidarlo
como nadie olvida el sabor de los frutos exóticos.Se desconocen los hechos
que liquidaron su tal vez limitada sabiduría, pero
todos comparten una certidumbre grotesca:
al sacar la lengua no tuvo tiempo de sonreír.Un momento antes pudo hacerlo; estaba
entre amigos, lejos
de preocupaciones, y tenía entre sus cartas un envido real.Sabemos qué consecuencias afrontan
los afortunados en el juego,
pero da lástima que con esas barajas
haya tenido este desgraciado fin.Quienes representan al orden, no juegan.
Es eficiente la Policía Federal; sus
oficiales están bien educados, estudian
diversas tomas, saltan,
aprenden algunas técnica de la astucia y del contragolpe.
Es un cuerpo eficiente, pero inoportuno.Llegó después que el pobre ahorcado sacara la lengua.
Tarde llegó.
Tarde has piado.Una pareja alcanzó a verlo con vida; su
cuerpo temblaba,
como en la pubertad se estremecía, y
la pareja huyó: ella
hab…

estación XII

rembrandt, Leiden 1606 - Amsterdam 1669


delvaux, Antheit 1897- Veurne 1994


dalí, Figueras 1904-1989


bacon, Dublín 1909 - Madrid 1992
1933
1962

saura, Huesca 1930- Cuenca 1998

la nostalgia es un cuarto donde habita el insomnio

"El puchero misterioso"

(Curioso fondín que funcionaba en el despacho de bebidas del almacén de Cangallo y Talcahuano, hoy desaparecido) Los amigos estaban allí; la noche, el humo ―su pequeño país de ansias y sueños vagos―. Los poemas ya escritos y los que se agitaban detrás de la vigilia; los últimos cocheros; Pelito Verde, el Sábalo, canillitas; bohemios sin melena; el buraco en la pared ―un desvaído mapa― desde donde salía el plato fuerte y el vino del invierno. (Y después un tranvía cayó al Riachuelo... En el saco de pana, el obrerito, llevaba un sandwich de carne fiambre y una figura de calcomanía). Y después entubaron el Arroyo, voltearon edificios, y al Gobierno. Desde entonces fue triste el Carnaval y empezaron a caer las insignias de las vetustas tiendas, la milonga, la luna, Frank Brown, los buhoneros.
Todo se ha ido ya, los verdes años, el almacén, la ochava, la fregona, el Ainenti, la guerrilla literaria, el caricaturista de café, la yiranta, las "Camas desde un peso", la kerme…