martes, abril 14, 2009

cuál es el reino del poeta



permanencia

El cielo es curvo y cierto de humedad
cielo de confesiones incumplidas.

Es en vano llenar de gestos nuevos los huecos de la
tarde, adorar cada día un reflejo distinto, andar
cazando vida muy lejos de la orilla del corazón.

El amor envejece
y es tu voz que precipita el desasosiego del atardecer.

Esto eres tú todavía, todavía tu intento insostenible,
todavía tu rostro, la gran dulzura desesperada.

Mi soledad saqueda por amigos sonrientes, ahoga por
momentos su eterno descubrir.

Y de mí triunfa siempre la nostalgia, esa ardiente
insegura.

En el colmo del tiempo volveré a dedicarme a tu mirada.
El amor rozará muchas veces el borde de mi noche.
No te destruirá.

de De los opuestos, 1966.

se revela y alumbra

Quisimos que el amor dijera el porvenir, el oculto
mecanismo del tiempo, el ruido de la vida.

Le supimos la voz, su propia música oscura en las ventanas.

Y no ha quedado nada, ni un leve resplandor desdeñando
su forma por las cosas del mundo.

Sin embargo, en la rosa tantas veces mirada se ha encendido
una luz que transforma el sentido de la noche.

de De los opuestos, Editorial Sudamericana, 1966.

esa venganza estéril

Esta carga de luz que a veces duele,
condena o gozo,es un destino necesario.
¿Cuál es el reino del poeta, su privilegio,
el poderío de sus ojos?

Nuestro albergue es pequeño.
Como el canto del gallo nos lastima tres veces
la medida del tiempo.
Y hacemos una frase con el Réquiem de Mozart
y el resabio de una tarde de sol.
Un personaje con harapos se nos antoja bello
en el andén de la mañana,
las palabras se cargan como un rito
y es el mandato que nos urge la vida.
toda salmodia se comenta en rezo, vibra y cae
y es la palabra un fuego que consume las cosas
cuando las cambia con lo intangible de la voz
y las convierte en tiempo por una enunciación que roba
su gravedad y su cuerpo.

¿Es privilegio esa venganza estéril
sobre la tiranía de las cosas?
Yo te pregunto por la tierra,
qué formas nuevas rescatamos en este hablado amanecer.
Yo te pregunto por los árboles,
por su sereno resplandor en la lluvia
y por las calles y los diarios y los objetos cotidianos
por las tareas, los saludos y los enseres de la vida.

Nuestro desorden, esa región que nos hermana
en la lengua feroz, la rebeldía,
la intención de domar el equilibrio de las cosas
no alcanza para un reino
donde un gesto crispado nos convenza
de que esta insurrección es el amor.


de El Escriba de mirada fija, Editorial Fraterna, 1990.

elizabeth azcona cranwell, Buenos Aires, 1933-2004.

4 comentarios:

Guile dijo...

Ah Magritte! Cuánta poesía en tus pinturas!

sibila dijo...

en 'sus'pinturas. las de magritte, digo.
sí, la hay. también en muchas de sus fotos, las de usted.
un cordial saludo.

Natalia Zacarías dijo...

Me gusta como involucra la luz y los espacios. No sé. Leí esto y me sentí como en otro lugar por un rato. Me pareció genial :)

Gracias!

Saluditos

sibila dijo...

sí, natalia. es una buena poeta, algo olvidada.

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