martes, abril 28, 2009

homenaje


un huésped

No sos mío
no estás en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.
Somos ajenos

y yo misma
y mi casa.
Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.
Qué puedo hacer
cedértela
pero yo vivo sola.

escribo pienso leo

Escribo
pienso
leo
traduzco veinte páginas
oigo el informativo
escribo
escribo
leo.
Dónde estás
dónde estás.

el ojo

Qué pasa ahora
qué es este prodigio
este desplome de prodigios conmoviendo la noche.
Qué es esto preguntamos
qué es esto y hasta dónde.
El mundo cede vuelve
retrocede
se borra se derrumba se hunde
lejos
deja de ser.
Qué será de nosotros
qué es esto preguntamos recelosos
qué es.
Y sin embargo
sobre el sordo delirio sobre el fuego
de todo lo que quema y que se quema
en lo más implacable de la noche
en lo más ciego de la noche está
planeando sobre el colmo y la ceguera
un ojo frío y despiadado y neutro
que no entra en el juego
que no se engaña nunca
que se ríe.

ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

Idea Vilariño, Montevideo 1920- 2009
de Poemas de amor, Acali Editorial, Montevideo, 1979

4 comentarios:

Neorrabioso dijo...

Grande y más grande Idea Vilariño. No sé por qué, pero nunca me he creído la poesía de amor de la mayor parte de los poetas, salvo la de Vilariño o la de Éluard. Me da la sensación de que tanto Bécquer o Neruda o Salinas trabajan con una amada-excusa; uno los lee y el que crece es el poeta, no la amada. De hecho, Neruda reconoció que la amada de sus "Veinte poemas" no existía, sino que era un conjunto de amadas (por eso en algún poema tiene los ojos verdes, y en otro marrones); la amante de Salinas, Katherine, por su parte, no se veía reflejada en los poemas, decía que estaban "adornados". No me pasa eso con Eluard: escribe de una manera que uno siente deseos de amar a sus amadas. Quiero decir: el que me crece en los poemas de amor de Neruda es el propio Neruda; el que me crece en los poemas amorosos de Eluard es la amada.

Es el caso de Idea Vilariño, claro. Sus poemas de amor me asombran. Hacen crecer a Onetti, quiero decir.

Abrazos. Copié tres poemas más de Patti Smith. Al principio no me gustó mucho, pero al ver que a ti te gusta (me fío de la calidad de tu gusto) me lo he vuelto a leer (no me ha costado nada, sólo son sesenta páginas: la edición comprende la versión original y la traducción al euskera, aparte de al español).

Hasta pronto.

sibila dijo...

idea formó parte de mi lectura adolescente. una lectura especial, amorosa. mis experiencias con novios eran generalmente nefastas y ella acompañaba. yo no entendía nada de grandes poetas a las trece. me consolaba. algo así.
su muerte me tiró el techo encima de la espalda.
la he querido.
la he sentido auténtica.
jamás esperé de ella otra cosa que la que tenía para decir...

patti smith fue un movimiento. loca, re loca, otro momento.
es como un mapa de furia y descontrol. no sé si es una gran poeta. me gusta como antes me gustaba.
luego leeré esos tres poemas, alberto.
un saludo para ti.

Cassandra Cross dijo...

Gracias, Sibila, de corazón. Comparto ese mismo afecto tuyo por Idea.
Te mando un fuerte abrazo.

meridiana dijo...

Sil, intento nuevamente dejar comentario, se me borró todo!

Gracias por este homenaje, se emociona mi corazoncito charrúa. Idea es parte de esa tríada de mujeres de "armas tomar" que marcaron profundamente mi primer acercamiento a la poesía, me refiero a Alfonsina Storni y a Gabriela Mistral.

En mi casas se leía poca poesía, sí mucha narrativa latinoamericana con Onetti a la cabeza, por el que mi padre sentía gran predilección. Justamente él me acerco algunos poemas de la Vilariño y como te pasó a vos, la quise así de una y sin hacerle demasiados cuestionamientos. Sensual, vibrante, portadora de esa pena infinita que le trajo un amor difícil, mostraba una contracara a esa Juana de Ibarbourou que aparecía en la famosa foto montevideana, junto a estas dos grandes, como la representante de la poesía uruguaya.

Un beso

Lilián

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