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Mostrando las entradas de diciembre, 2013

no preguntarme nada...

(Intermedio)
Aquellos ojos míos de mil novecientos diez no vieron enterrar a los muertos, ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada, ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar.
Aquellos ojos míos de mil novecientos diez vieron la blanca pared donde orinaban las niñas, el hocico del toro, la seta venenosa y una luna incomprensible que iluminaba por los rincones los pedazos de limón seco bajo el negro duro de las botellas.
Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca, en el seno traspasado de Santa Rosa dormida, en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos, en un jardín donde los gatos se comían a las ranas.
Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos, cajas que guardan silencio de cangrejos devorados en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad. Allí mis pequeños ojos.
No preguntarme nada. He visto que las cosas cuando buscan su curso encuentran su vacío. Hay un dolor de huecos por el aire sin gente y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!
Nueva …

marcelo díaz. newton y yo (selección)

Satélites

Para el ojo del astrónomo
somos pequeñas gotas que caen en la tierra
desde un cielo ladeado en sus extremos.
Y para el ojo de los seres queridos
brillan los paneles de los satélites.
No sé explicarlo: es un candado de luz
ahogando la materia oscura.

***
La mañana

Le gané por cansancio a la felicidad,
horas y horas practicando el ejercicio del abandono
como quien se deshace de una piedra
que carga a sus espaldas.
El azar quiso que me encontrara en esta pieza,
es mentira que la escritura nos salva.
Mi infancia fue un país amargo y sin sol,
señal de que soy un desconocido,
una forma incompleta
alrededor de una experiencia imposible.

Marcelo Díaz, Villa Mercedes, 1981
de Newton y yo, Editorial nudista
imagen de Michael Najjar, en PNAS

julio cortázar. salvo el crepúsculo (selección)

Nocturno
Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo. Todo ha quedado allá, las botellas, el barco, no sé si me querían y si esperaban verme. En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos, una sangría exploratoria, lo batió alegremente en cuatro sets. Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad, yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías. Mi mujer sube y baja una pequeña escalera como un capitán de navío que desconfía de las estrellas. Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche. Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran a la ventana que tengo en mi espalda.
*** El breve amor
Con qué tersa dulzura me levanta del lecho en que soñaba profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja en el espacio, en vilo, hasta que el beso se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece la danza cadenciosa de la hoguera tejiéndonos en ráfagas,…

callo y lo miro

Robinson
Deberías comprar una silla. El sillón está hundido, el cuero roto, el almohadón se hunde en el sillón. Pero estás solo. Y si esto en sí mismo es un canto - ¡solo!, no tenés criado, ya no vas a las casas de anticuarios - lees sobre la guerra que perdieron los turcos en una nota ilustrada con una foto que el National Geographic te pinta convenientemente de marrón...
-La casa, un mundo, una conquista, un cuerpo, una fortuna *-
No me iré de esta ciudad, mamá, ni de casa Hace unos cincuenta y cinco años me regalaste el libro de Defoe Y es tu planta, no la de Viernes, la que pisa, fantasmal,  mi casa por donde pasan sin cesar los muertos, los napoleones, los alucinados, las conquistas, los mosqueteros en tropel, y aquellos fantasmas Bonaparte mira por las ventanas, y como no dan a la calle, se vuelve hacia los días de Elba: Eh! qu'aimes-tu donc, extraordinaire étranger? ** Callo y lo miro: eras al fin y al cabo un contemplativo. Che ti dice il paese, Napoleón? Y en la sonrisa de gato del gran …

sin otros lazos

Juego
Despojémonos de todo aquello seguro que se proyecta al exterior con trazos lentos y definitivos. Todos empleados en la tarea de ser, vivir, sentir sin otros lazos. Y quien no atine a sofocar su amor por lo prohibido, reclame su derecho al dolor, su penitencia. Despojémonos de todo cuanto nos conformó a imagen y semejanza nuestra y gustemos sabiamente para el recuerdo el minuto absurdo y libre.
de“Edad sin tregua”, 1958
en Susana Thénon, Buenos Aires, 1935-1991
enLa morada imposible, Susana Thénon, Tomo 2, edición a cargo de A. M. Barrenechea y M. Negroni, Editorial Corregidor, Buenos Aires, 2004
imagen de Annick Bouvattier en Annick Bouvattier peintures et tableaux

no ejercitar el cuerpo

I
Recomendación I
Ejercitar la prudencia es fácil: siempre conviene a pesar de estar en posesión de dos ojos mirar el mundo con uno solo a imitación de los pájaros.
*** II
La esclava
Quisiera a veces poder ir hacia las cosas vacía. Dejar en el porche las referencias y la vanidad desconocerlo todo perder la memoria. Poner la erudición a la altura del barro. No saber qué es un poema, ni una carta, ni una novela. Dejar mis comentarios irónicos mi sensatez y mis buenas costumbres hechos un bollo junto con mis medias caladas al lado del lavarropas. Levantarme y no pensar en mi abuela muerta. No sonreír al recordar la cara de mi amante. Pensar en aquel hombre que amé como se piensa en una flor o en un árbol. En mi hermano menor como se piensa –por ejemplo – en una piedra de colores brillantes en mi madre como en un peine rojo en mi abuelo como en una lámpara. No saber de las horas ni mucho menos saber de filosofía. No ejercitar el cuerpo dejar de buscar la elegancia abandonarlas hormonas a su propia suerte. No amar más que …

sentadito en la sombra

La Velada del Sapo

Sentadito en la sombra
—solemne con tu bocio exoftálmico; cruel
(en apariencia, al menos, debido a la hinchazón
de los párpados); frío,
frío de repulsiva sangre fría.

Sentadito en la sombra miras arder la lámpara.

En torno de la luz hablamos y quizá
uno dice tu nombre.

(En septiembre. Ha llovido)

Como por el resorte de la sorpresa, saltas
y aquí estás ya, en medio de la conversación,
en el centro del grito.

¡Con qué miedo sentimos palpitar
el corazón desnudo
de la noche en el campo!
*** Presencia

Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
Mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba.

Esto que uní alrededor de un ansia,
De un dolor, de un recuerdo,
Desertará buscando el agua, la hoja,
La espora original y aun lo inerte y la piedra.

Este nudo que fui (inextricable
De cóleras, traiciones, esperanzas,
Vislumbres repentinos, abandonos,
Hambres, gritos de miedo y desamparo
Y alegría fulgiendo en las tinieblas
Y palabras y amor y amor y amores)
Lo cortarán los años.

Nadie verá la des…

mirar la ceremonia

***
Quitarle el sueño a las palomas Quitarle el sueño a los caballos Quitarle el sueño a la espesa voracidad del tiempo Quitarle el sueño a los sueños A los arropados, a los desarropados Quitarle el sueño a la ausencia Quitarte el sueño Y quitarme

*** …….Pensar en un hombre                                                           se parece a salvarlo                                                                                     Roberto Juarroz
Una penumbra estéril  (me) perfora
Escucho un péndulo recoger el tiempo
Soy  páramo irritado
Sombra perfecta
Ausencia de pliegues
Recuerdo inasible:
Sólo mis  huesos molidos develan mi ausencia 
                                                          A Darío Krasnianski
 *** Mi madre se sienta a maquillarse sobre un puff azul frente a un espejo que llega al cielo
Me es permitido –no siempre- mirar la ceremonia: el maquillaje base la combinación de sombras sobre los párpados superiores el rimmel, el polvo compacto el rouge de labios
Se observa luego atentamente y con un…

y aún así confesando

I.(fragmento) […]     oh, Carl, mientras no estés a salvo no estaré a salvo y ahora estás metido por completo en el fumadero animal del tiempo—     y por lo tanto eres quien corrió por las calles heladas obsesionado con la inspiración repentina de la alquimia del uso de la elipsis el registro el método & el plano vibrante,     el que soñó y construyó vacíos encarnados en Tiempo & Espacio por medio de imágenes yuxtapuestas, y el que capturó al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unió  los verbos básicos y puso el sustantivo y el guión de la conciencia juntos saltando de emoción Pater Omnipotens Aeterna Deus    para recrear la sintaxis y la métrica de la mediocre prosa humana y quedarse frente a vos mudo e inteligente y temblando de vergüenza, rechazado y aún así confesando el alma para ajustarse al ritmo del pensamiento en su desnuda e infinita cabeza,    el loco vagabundo y el ángel laten en el Tiempo, desconocidos, y escribiendo acá lo que podría quedar sin decir a tiempo…

entre una y otra circunstancia

*** La vida adentro discurre
La vida adentro discurre Entre una y otra circunstancia y cielos despejados Ahora que es julio –como mi hijo- Y las salamandras salen por la luminosidad En el año Paulino –como Pablo, mi otredad, mi otro hijo- Lleno de relámpagos y verbos
Esta es mi radicalidad ahora Que estoy/ estás Maravillado de Sol Y la Luna aparece a las 8 p. m. Solitaria, todavía de día, pero inconfundible En su máxima poética
Pero, ¿Qué clama mi corazón De desharrapado?
***
Yo he regresado a mi ciudad, que conozco...
Yo he regresado a mi ciudad, que conozco        hasta las lágrimas, Hasta las venas, hasta las inflamadas glándulas        de los niños.
Tu regresaste también, así que bébete        aprisa El aceite de los faros fluviales        de Leningrado. Reconoce pronto el pequeño día decembrino, Cuando la yema se mezcla a la brea        funesta.
Petersburgo, todavía no quiero morir. Tú tienes mis números telefónicos.
Petersburgo, yo aún tengo las direcciones En las que podré hallar las voces de los muertos.
Vivo …

y la fácil, trivial conjetura...

Poesía de observación
En los viejos de Yeats, Asistiendo a un acumularse De experiencia e historia Que impreca con doctos Y respetables harapos, Informes ruinas eruditas, La sagrada Bizancio Como urbe hostil a viejos, Y el persistente rencor Hacia la vida, que agravia Por acabar siempre pagando Con moneda de desgracia, Soledad, separación, Y la fácil, trivial conjetura, De que la indignidad de la vejez Fue más llevadera En siglos distantes.
Y cuando, Vanamente, por las plazas, Quisiéramos reconocerlos Entre el anónimo, ininterrumpido Tremolar en los bancos,  No nos parecen de Yeats Esos ancianos que nada Comentarían si Catulo pasara por allí, Mientras balbucean sus crueles Datos, para encuestas:  “¿De qué sirvo ahora? Mis hijos Apenas si vienen a verme una vez al año. ¿De qué sirve un viejo?
De Poesía de observación, 1973
*** Quien habla no está muerto
Un curioso se interesa por la frase,