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Mostrando las entradas de enero, 2013

lo que deseas

Elemental
El sueño todo agua, un viaje Dios sabe dónde, una partida a través de los barrotes de esta clara ventana más allá de la que parpadea una mezcla de tránsito a la hora pico, gansos charlatanes, cielo deslucido. Esta mañana después, luego, alcanzas a ver elevándose desde el agua turbia, a una garza de color barro levantándose entre dos elementos y convirtiéndose con alas extendidas en un tercero, dejando una pequeña huella del fuego que la alimenta en el resplandor del humo que fue su aliento. Lo que deseas, contemplativo, es una vida justa entre los elementos: para estar allí en ese presente perfecto absoluto, arrojarte a ti mismo imprudente hacia el futuro, rememorando el pasado— convirtiéndote sencillamente en el mundo mientras este se vuelve tú, siendo cualquier cosa que haya sido llevada hasta este momento tal como es sobre un ala extendida: un equilibrio aconteciendo.
Eamon Grennan, Dublin, 1941 Versión © Silvia Camerotto imagen de Martin Stranka© – Frozen , en Uno de los nuestros
Elemental
The d…

desde ese mar de niebla

Postludio
Ahora que me enfrié de ti   Dejemos que haya en la mampostería opacada, Templos aliviados por el sol que arruinan Ese sueño íntegramente. Ayúdame a bailar, Olas en Philse, yendo y viniendo, Y labios, mi lesbiana, Flores silvestres que alguna vez fueron llama.
Tu pelo es mi Cartago Y mis brazos el arco Y nuestras palabras flechas Para arrojar a las estrellas Que desde ese mar de niebla Se reproducen para destruirnos.
Pero tú estás allí, a mi lado Oh, ¿cómo te desafiaré A ti que me lastimaste en la noche Con senos brillantes Como Venus y como Marte? La noche que grita Jasón Cuando los aleros vibran con fuerza Como con las olas encima de mí ¡Tristes en la proa de mi deseo!
¡Oh,  rezos en la oscuridad! ¡Oh, incienso a Poseidón! Calma en la Atlántida.

William Carlos Williams, Rutherford, 1883, Columbia, 1963    Version © Silvia Camerotto En The Collected Poems ofWilliam Carlos Williams, Volume I, 1909-1939, © 1938 by New Directions Publishing Corp, de The Tempers, 1913 Audio por William Carlos Williams imagen e…

hijo de la tierra negra

Versos órficos

Según las tablillas encontradas en
tumbas de Grecia y de Grecia Grande

En el umbral de la puerta negra,
A la derecha, a los pies de un álamo,
Corre el agua de olvidar.

Brota a la izquierda el agua de Memoria;
Cristal helado, frío licor,
El agua de Memoria está en mi corazón.

Allí beben mi pena y mi alegría;
Residen en su ribera los sabios:
Yo les diré, Temo la muerte.

Soy hijo de la tierra negra
Pero también del cielo estrellado;
¡Abridme la puerta de la gloria!

La imagen del tiempo transcurrido
Se refleja en mi memoria;
El espejo puro no se enturbia.

Abridme el pozo de la gloria...

Marguerite Yourcenar, Bruselas, 1903- Mount Desert Island, 1987 Versión de Silvia Barón Supervielle imagen de Aleksander Balos© , en Uno de los nuestros

yo tenía treinta y cuatro años

**
4

La gata me habla como un bebé.
Y me lame las manos
como un perro.
Y monta guardia mientras duermo
como un planeta.
Cuando escribo
se acomoda sobre los papeles.
Y me mira.
Sólo para que sepa
que ella está.

El peor momento es la mañana.
Ella lo sabe.
Cuando sé que no puedo dormir
más.
Y confirmo que estoy mejor así
sola y despierta
pero recuerdo vagamente
las trazas de algún hombre
y me entristezco.

Pienso
si el amor apagado puede
servir para algo.
Si es como una ceniza
para mezclar con arcilla
o con agua
o con savia
y hacer una cataplasma
un ungüento
un bálsamo.

¿De qué puede servir
todo el amor apagado?
Lo pongo fuera de mí.
Pienso en alguna cosa
que con el paso del tiempo
consiga cada vez
una hoja más tibia
más azul
más lenta para surgir
más rápida de aplacar.
Una hoja
donde se haya escrito
la idea
del amor una vez.
Una idea
tal vez como una pera.
La pera guarda
la forma del amor.
Cuando se pone azul
ya no parece una pera.
Pero quizás
con el tiempo
uno se acostumbre.

De t…

rebobinaría la cinta

Yo no me llamaba Bob

Estábamos perdidos
en el extranjero,
en una ciudad como La Plata,
Lévico, Olula del Río o Tokio.
Yo no me llamaba Bob
ni vos Charlotte
aunque tenías
los ojos más hermosos
que he visto
en muchos años,
y la belleza frágil
de la muchacha del film

de Sofia Coppola.
Si todo esto fuese
como en la dolce vita
rebobinaría la cinta
en el momento
en que mi mano
acaricia tu pie
y después te beso
y logro
hacerte sonreír
susurrándote
algo de Roxy Music
o de Spinetta
al oído.
Pero no siempre
hay finales abiertos.
Un encuentro
en cualquier lugar del planeta.

José María Pallaoro, La Plata, 1959
en Una medida adecuada a todo: poemas 2009-2011, De la Talita Dorada, City Bell, 2012
imagen de Alberto Pancorbo© – Beso Postal, en Uno de los nuestros

esta lengua está para decirte

Trato de Usted a Yo

que según Gertrude no envejece,
como me ha pasado a mí.
Toda una vida en el mismo cuerpo,
de un siglo a otro más harapiento,
que Usted, Stein donde esté,
no deja de negar. Soy a Usted
lo que Su Ideal es a mí. Un salón
donde a Usted se lo oye retumbar:
esta lengua está para decirte
que está diciéndome que es ésta
y que de una buena vez la escribas.

(Gertrude Stein)
Mirta Rosenberg, Rosario, Santa Fe, 1951 de El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012 imagen de Andrey Bobir© – Illusion of consciousness, en Uno de los nuestros

he llegado al blanco absoluto

Pasaje 

Es un gran pintor Ezra, dijo el tío, sólo que cuando el pincel está ya sin pintura  no vuelve a la paleta, lo aplica seco,  pincelada tras pincelada, seco como el río  de sus sueños (...) Jorge Aulicino
Cuando ya no importe el cuerpo, la humillación de los dientes, las estrías, la flojedad de un pensamiento desnudo, humillado como el cuerpo, y eso que percute y que todos llaman deseo, mi Dios, ¿existe palabra así prosaica o ruin? Cuando no importe el sentido, raspa la tela del sentido un pincel seco, nada más que cerda, restos de pincel que raspan una tela, vacía, por fin, he llegado al blanco absoluto, al defecto. Cuando no importe, ni siquiera alcance ni impresione, mucho menos esto que algunos creen la flor de la expresión, Dios mío, qué será eso sino apenas la burla o la oquedad de algo parecido a hemorroides, agua bajo el puente, humillación, decía. Y no importe la luz, nada menos que la luz, era de día y holgazaneábamos mirando el cielo entre las copas de los árboles, abedules en cine ruso; soviético, …

llamamos dicha a lo perdido

miramos el cielo sin los ojos
secreto del fuego son las nubes
aprendemos en lágrimas
llamamos dicha a lo perdido
llegar cruzando arenas robar el corazón del elefante sentarse a escribir como si fuera arrodillarse al viento
se forjan las espadas?
ese pequeño asunto resultó la vida
no nacen del cadáver los fantasmas
cuando el hechizo es poderoso hay que matar al mago

olvidá los dioses ellos están solos porque pueden solos.


Alejandro Schmidt, Villa María, 1955 imagen de Jarosław Jaśnikowski© – Nieskończona fascynacja, en Uno de los nuestros

nada de ellas se desvanece

Detalles para Paterson
Acabo de ver dos chicos. A uno le pagan para distribuir folletos yél los tira por la alcantarilla.
Le dije: ¿Eres un boy scout? Me dijo: no. El otro lo era. Tengo una fe incondicional en los boy scouts.
Si hablas de eso el tiempo suficiente al fin, lo escribirás. Si llegas al punto donde nada puede hacerte escribir. Si no te mueres primero.
Guardo las mejores cosas que el amor me dio. Nada de ellas se desvanece— lo he comprobado demostrado una vez más en tus ojos.
¡Cásate! Tu hijo tendrá ojos azules y aún así no habrá respuesta no has encontrado la cura. Ya nada tengo con ese enorme ramo de flores, mi mente milagrosamente en el mortal golpe de la noche.
William Carlos Williams Versión © Silvia Camerotto imagen de Jaroslaw Jasnikowski©, Tam, gdzie slonce wschodzi szmaragdowo, enUno de los nuestros

Details for Paterson
I just saw two boys. One of them gets paid for distributing circulars and he throws it down the sewer.
I said, Are you a Boy Scout? He said, no. The other one was. I have implicit …

elizabeth bishop. conversación

Conversación
El tumulto en el corazón sigue haciendo preguntas. Y luego se detiene y comienza a responder en el mismo tono de voz. Nadie podría decir la diferencia.
Poco inocentes, comienzan estas conversaciones, y luego involucran los sentidos, casi sin querer. Y luego no hay opción, y luego no hay sentido;
hasta que un nombre y toda lo que connota son lo mismo.
*** Un arte
El arte de perder no es difícil de dominar; tantas cosas parecen decididas a  perderse que su pérdida no es una catástrofe.
Pierde algo cada día. Acepta el desbarajuste de llaves perdidas, la hora malgastada. El arte de perder no es difícil de dominar.
Luego practica perder un poco más, pierde más rápido: lugares, y nombres, y allí donde pensabas viajar. Nada de esto causará una catástrofe.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! se fueron mis tres últimas o penúltimas casas amadas. El arte de perder no es difícil de dominar.
Perdí dos ciudades hermosas. Y,  aun más algunos reinos que  tuve, dos ríos, un continente. Los extraño, pero no fue una …

qué saben de lo eterno las esperas

¡Avanti!
Si te postran diez veces te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas...
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas. 
Con el hambre genial con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas. 
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura,
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte... 
¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte! 

¡Piú avanti!
No te des por vencido, ni aun vencido,
No te sientas esclavo, ni aun esclavo;
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
Y arremete feroz, ya mal herido. 
Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido. 
Procede como Dios que nunca llora,
O como Lucifer, que nunca reza,
O como el robledal, cuya grandeza
Necesita del agua y no la implora... 
¡Que muerda y vocifere veng…

de nuevo se levantó

Muerte
Ni temor ni esperanza asisten A un animal moribundo. Un hombre espera su final Temiendo y deseando todo, Muchas veces murió, Muchas veces de nuevo se levantó. Un gran hombre por orgullo Confrontando homicidas Se  burla de La interrupción del aliento; Conoce a la muerte hasta los huesos— Porque el hombre la creó.
William Butler Yeats, Dublin, 1865- Menton, 1939  De The Winding Stair and other poems, 1933 Version  ©Silvia Camerotto  imagen de Vlada Mirkovic© – Byzantine Blue, en Uno de los nuestros
Death Nor dread nor hope attend A dying animal; A man awaits his end Dreading and hoping all; Many times he died, Many times rose again. A great man in his pride Confronting murderous men Casts derision upon Supersession of breath; He knows death to the bone— Man has created death.

este hombre respira mal

Un enemigo del pueblo
after O’Driscoll

Lo que queda, antes que lo que se va.
Disfrutemos la casa a la que no dimos nombre
-no pudimos no supimos no quisimos-pues se trataba solo de arbustos, de ligustrinas,
de los plátanos cuyas raíces rompían las prósperas veredas
de la clase obrera industrial y de la clase media.
El viejo salía sin prestar atención a las plantas, tengo la impresión.
El espacio era estrecho para la contemplación.
Y había tanto espacio, comparado con estos corredores
finiseculares, o al menos de la década de los veinte, treinta,
en los que andás. Caminaba
porque tenía adonde ir: la fábrica, la reunión de la célula.
Las plantas le daban oxígeno sin que lo supiera, pero papá
no aprendió a respirar. "Este hombre respira mal", me dijo el médico
cuando medían precisamente su oxígeno con un broche en el dedo.
El espacio ahora se estrecha, pero aún se agranda en el puente
ferroviario. Y está aquí la casa: viste esos ladrillos junto a la vía
del tren, antes. Esos arb…

a golpes de pala o de rastrillo

***
AHORA recuerdo,
dice, y al revés
lo llama derecho.

Agosto es lo mismo
que enero,
y los diálogos
en la mesa, la ronda
y las cuentas en el patio
suenan como el viento,
su silbido en la copa
de las casuarinas,
el silencio.

Veo,
ahora veo,
dice, y confunde
sombras con cuerpos.


 *** ROMPE
las palabras,
dice,
no rompas
el silencio.

Las palabras
secas y compactas,
las que trenzan
sus raíces
cuando alguien
las escarba,
las más pesadas,

y sean
sin maleza,
negras.

A golpes
de pala o rastrillo
rompe
la piedra y el musgo,
dice,
el campo desnudo
de junio
y las sofocantes,
las que sudan
en enero,
las mudas sin luz

ni agua,

y sean
cauce abierto,

ramas nuevas
de silencio.

Osvaldo Aguirre, Colón, 1964 De La tierra en el aire, Gog y Magog, 2010 imagen de Tommy Ingberg© – Forever, en Uno de los nuestros

antes de que sus cuerpos murieran

El escudo de Aquiles

Ella miró por encima de su hombro Buscando  vides y olivos, Ciudades de mármol bien gobernadas Y barcos en mares indómitos, Pero allí en el metal brillante En su lugar sus manos habían puesto Un desierto artificial Y un cielo de plomo.
Una llanura sin ninguna particularidad, desnuda y marrón, Ni  brizna de hierba, ni rastro de vida, Nada que comer y ningún lugar donde sentarse, Sin embargo, agrupada en su vacío, permanecía Una multitud ininteligible, Un millón de ojos, un millón de botas en fila, Inexpresivas, esperando una señal.
De la nada una voz sin rostro Demostró con estadísticas que había una causa justa con tonos tan secos y chatos como el lugar: No se alentó a nadie y nada se discutió; Columna tras columna en una nube de polvo Marcharon sosteniendo una creencia Cuya lógica los llevó, en otro lugar, al sufrimiento.
Ella miró por encima de su hombro Buscando devociones rituales, Vaquillonas con guirnaldas de flores blancas, Libación y sacrificio, Pero allí en el metal brillante Donde …