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Mostrando las entradas de octubre, 2009

la habitación de al lado

La muerte no es nada

La muerte no es nada,
Sólo me he deslizado
a la habitación de al lado.

Yo soy yo,
y vos sos vos;
todo lo que éramos el uno para el otro,
eso, aún somos.

Me llaman por mi nombre,
me hablan con la misma sencillez
con que vos lo hacías,
sin cambiar tu tono,
sin usar un aire forzado
de solemnidad o dolor.

Reír como siempre reímos
con las bromas que compartíamos.
Deja que mi nombre sea
el nombre conocido que siempre fue.
Que sea pronunciado sin dramatismo,
sin la mínima sombra.

Vida significa todo
lo que siempre significó.
Es lo mismo que siempre fue.
Hay una continuidad ininterrumpida.

¿Por qué debo perder el juicio
porque no puedo ver?

Estoy esperando por vos,
por un intervalo,
en algún lugar muy cerca,
a la vuelta de la esquina.

Todo está bien.

Henry Scott Holland, Ledbury, 1847 – Oxford, 1918
Versión © Silvia Camerotto
Imagen: Simon Birch, At the brink of death

*El texto surge de la discusiones en torno al sermón El rey del terror, que Holland pronunciara, en mayo de 1910, con motivo de la muerte d…

piadosa viene

Conoce la diligencia con que se acerca la muerte, y procura conocer también la conveniencia de su venida, y aprovecharse de ese conocimiento.

Soneto

Ya formidable y espantoso suena,
dentro del corazón, el postrer día;
y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena
la muerte, en traje de dolor, envía,
las señas de su desdén de cortesía:
más tiene de caricia que de pena.

¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar, piadosa,viene
espíritu en miserias anudado?

Llegue rogada, pues mi bien previene;
hálleme agradecido, no asustado;
mi vida acabe, y mi vivir ordene.

[Parnaso, 85, a]

Francisco de Quevedo, Madrid, 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645
de Poesía Metafísica y amorosa, Francisco de Quevedo, Cupsa Editorial, Madrid, 1976

la belleza desnuda

Euclides, a solas

Euclides, a solas, ha contemplado la Belleza desnuda.
Callad a todos los que barbotean sobre la Belleza
Y déjadlos postrarse sobre la tierra y
Alabarse a sí mismos, en el instante en que
Miran la nada, enmarañados, en forma de cambiante linaje,
Yendo a ninguna parte; dejad que los gansos
Graznen y silben, porque los héroes buscan liberarse
De la sucia esclavitud hacia el aire luminoso.
¡Oh hora que ciegas, oh sagrado y terrible día,
Cuando el rayo, por primera vez, iluminó su visión
Con la luz de las formas! Euclides, a solas,
Ha contemplado la Belleza desnuda. Afortunados aquellos
Que, por una única vez, y aunque después se hayan alejado,
Escucharon su enorme sandalia atacando la piedra.

Edna St. Vincent Millay, 1892, Rockland, Maine – 1950, Austerlitz, New York
Versión © Silvia Camerotto
Imagen: Rafael, La escuela de Atenas, enArquivolta

Euclid Alone


Euclid alone has looked on Beauty bare.
Let all who prate of Beauty hold their peace,
And lay them prone upon…

paraísos de fuego

encuentro con William Blake

Veré a William Blake
como la tormenta en sus paraísos de fuego

Me dirá que la manzana es más sabia
que las palabras
pero éstas hacen de la manzana
el sol que ilumina los verdes prados
Allí donde irás a perderte
en la grieta del canto del grillo
eterno condenado
a cantar el verde en el verde
como nosotros cantamos
el primer latido del universo

Veré a William Blake
brillando su escudo de amapolas

Buscando sus labios
me dirá que Dios
sintiendo la necesidad del silencio
dio comienzo al canto

Los Ángeles fueron notas musicales
en el paisaje
abriendo su partitura
como el pájaro descubre el alba

Desde entonces
la respiración líquida de la tierra
perfumó la flor
que ahora nos une en las visiones


© 2005, Juan Diego Tamayo, Medellín, 1968
de: Los elementos perdidos,Ediciones Fábula, Medellín, 2005
imagen: William Blake