miércoles, julio 22, 2015

como un segundo corazón



4.

La luz ha cambiado;
el do está afinado ahora en un tono más profundo.
Y los cantos de la mañana suenan forzados.

Esta es la luz de otoño, no de primavera.
La luz de otoño: no serás desperdiciada.

Los cantos han cambiado; lo innombrable
entró en ellos.

Esta es la luz de otoño, no la luz que dice
He renacido.

No el amanecer de  primavera: empujé, sufrí, fui dada a luz.
Este es el presente, una alegoría del desperdicio.

Tanto ha cambiado. Y aun así, eres afortunada:
el ideal arde en ti como fiebre
o no como fiebre, sino como un segundo corazón.

Los cantos han cambiado, pero en realidad siguen siendo muy hermosos.
Han sido concentrados a un espacio más pequeño, el espacio de la mente.
Son oscuros, ahora, con desolación y angustia.

Y aun así las notas vuelven. Rondan de modo extraño
en anticipación al silencio.
El oído se acostumbra a ellas.
El ojo se acostumbra a las desapariciones.

No serás desperdiciada, ni tu amor será desperdiciado.
Un viento vino y se fue, desarticulando la mente;
Ha dejado en su memento una extraña lucidez.

Cuán privilegiada eres, de seguir aferrada con pasión
a lo que amas;
la pérdida de fe no te ha destruido.

Maestoso, doloroso:

Esta es la luz de otoño; ha venido sobre nosotros.
Seguramente es un privilegio acercarse al final
aun creyendo en algo.


De ‘October’
Louise Glück, Nueva York, 1943
En Averno, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2007
Versión  © Silvia Camerotto
imagen de © Sean Yoro en Hula

4.
The light has changed;
middle C is tuned darker now.
And the songs of morning sound over-rehearsed.
This is the light of autumn, not the light of spring.
The light of autumn:
 you will not be spared.
The songs have changed; the unspeakable
has entered them.
This is the light of autumn, not the light that says
I am reborn.

Not the spring dawn: I strained, I suffered, I was delivered.
This is the present, an allegory of waste.

So much has changed. And still, you are fortunate:
the ideal burns in you like a fever.
Or not like a fever, like a second heart.
The songs have changed, but really they are still quite beautiful.
They have been concentrated in a smaller space, the space of the mind.
They are dark, now, with desolation and anguish.
And yet the notes recur. They hover oddly
in anticipation of silence.
The ear gets used to them.
The eye gets used to disappearances.
You will not be spared, nor will what you love be spared.
A wind has come and gone, taking apart the mind;
it has left in its wake a strange lucidity.
How priviledged you are, to be passionately
clinging to what you love;
the forfeit of hope has not destroyed you.
Maestro, doloroso:

This is the light of autumn; it has turned on us.
Surely it is a privilege to approach the end
still believing in something.

martes, julio 21, 2015

decía el mundo




3.
Había nevado. Recuerdo
música desde una ventana abierta.

Ven a mí, decía el mundo.
Esto no significa
que hablara con oraciones precisas
sino que yo percibía así la belleza.

Amanecer. Una capa de humedad
en cada ser vivo. Estanques de luz helada
formándose en las alcantarillas.

Permanecí
en el umbral,
por ridículo que parezca.

Lo que otros encontraban en el arte,
yo lo encontraba en la naturaleza. Lo que otros encontraban
en el amor humano, yo lo encontraba en la naturaleza.
Muy sencillo. Pero no había ninguna voz allí.

El invierno había terminado. De la mugre derretida
asomaba algo de verde.

Ven a mí, decía el mundo. Estaba parada
con mi abrigo de lana bajo una especie de portal luminoso
al fin puedo decir
hace tiempo; me produce un enorme placer. La belleza,
la sanadora, la maestra

la muerte no puede lastimarme
más de lo que tú me has lastimado,
mi amada vida.


De ‘October’
Louise Glück, Nueva York, 1943
En Averno, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2007
Versión  © Silvia Camerotto
imagen de © Jan Nesbitt en Jan Nesbitt Artwork


3.
Snow had fallen. I remember
music from an open window.
Come to me, said the world.
This is not to say
it spoke in exact sentences
but that I perceived beauty in this manner.
Sunrise. A film of moisture
on each living thing. Pools of cold light
formed in the gutters.
I stood
at the doorway,
ridiculous as it now seems.
What others found in art,
I found in nature. What others found
in human love, I found in nature.
Very simple. But there was no voice there.
Winter was over. In the thawed dirt,
bits of green were showing.
Come to me, said the world. I was standing
in my wool coat at a kind of bright portal —
I can finally say
long ago; it gives me considerable pleasure. Beauty
the healer, the teacher —
death cannot harm me
more than you have harmed me,
my beloved life.

.

martes, junio 30, 2015

bálsamo después de la violencia



2.

Verano después de que el verano ha terminado,
bálsamo después de la violencia:
no me hace ningún bien
ser bueno conmigo ahora;
la violencia me ha cambiado.

Amanecer. Las bajas colinas brillan
ocre y fuego, incluso  los campos brillan.
Conozco lo que veo; el sol podría ser
el sol de agosto, devolviendo
todo lo que nos quitaron

¿Oyes esta voz? Esta es lo voz de mi mente;
no puedes tocar mi cuerpo ahora.
Cambio una vez, se endureció,
no le pidas que reaccione otra vez.

Día como un día de verano.
Excepcionalmente calmo. Las altas sombras de los arces
casi malva en los caminos de grava.
Y al atardecer, el calor. Noche como una noche de verano.

No me hace ningún bien; la violencia me cambió.
Mi cuerpo se volvió frío como los campos despojados;
ahora solo queda mi mente, cautelosa y precavida,
con la sensación de ser puesta a prueba.

Una vez más, el sol sale como salía en el verano;
generoso, bálsamo después de la violencia.
Bálsamo después de que las hojas han cambiado, después de que los campos
fueron cosechados y removidos.

Dime que esto es el futuro,
no voy a creerte.
Dime que estoy viva,
no voy a creerte.


De ‘October’
Louise Glück, Nueva York, 1943
En Averno, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2007
Versión  © Silvia Camerotto
imagen de Shayna Leib, Glass Art en Simply Creative


2.
Summer after summer has ended,
balm after violence:
it does me no good
to be good to me now;
violence has changed me.

Daybreak. The low hills shine
ochre and fire, even the fields shine.
I know what I see; sun that could be
the August sun, returning
everything that was taken away —

You hear this voice? This is my mind’s voice;
you can’t touch my body now.
It has changed once, it has hardened,
don’t ask it to respond again.

A day like a day in summer.
Exceptionally still. The long shadows of the maples
nearly mauve on the gravel paths.
And in the evening, warmth. Night like a night in summer.

It does me no good; violence has changed me.
My body has grown cold like the stripped fields;
now there is only my mind, cautious and wary,
with the sense it is being tested.

Once more, the sun rises as it rose in summer;
bounty, balm after violence.
Balm after the leaves have changed, after the fields
have been harvested and turned.

Tell me this is the future,
I won’t believe you.
Tell me I’m living,
I won’t believe you.

.

sábado, junio 27, 2015

no terminó la noche...



1.

¿Es invierno otra vez, hace frío otra vez,
no resbaló Frank en el hielo,
no sanó, no se sembraron las semillas de primavera

no terminó la noche,
no se derritió el hielo
inundando las estrechas alcantarillas

no rescataron mi
cuerpo, no estaba a salvo

no se formó la cicatriz, invisible
sobre la herida

terror y frío,
no terminaron, no rastrillaron y sembraron
el jardín trasero

recuerdo cómo se sentía la tierra, roja y densa,
en filas agarrotadas, no se sembraron las semillas,
no crecieron las vides por la pared sur

no puedo oír tu voz
porque el viento gime, silbando sobre el suelo vacío

ya no me importa
que sonido tiene

cuando me callaron, cuando por primera vez
no tuvo sentido describir ese sonido

cómo suena no puede cambiar lo que es

no terminó la noche, no estaba la tierra
a salvo cuando fue sembrada

no sembramos las semillas,
no éramos indispensables para la tierra,

las vides, fueron cosechadas?


de 'October'
Louise Glück, Nueva York, 1943
En Averno, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2007
Versión  © Silvia Camerotto 
imagen en relics and dust



1.
Is it winter again, is it cold again,
didn’t Frank just slip on the ice,
didn’t he heal, weren’t the spring seeds planted

didn’t the night end,
didn’t the melting ice
flood the narrow gutters

wasn’t my body
rescued, wasn’t it safe

didn’t the scar form, invisible
above the injury

terror and cold,
didn’t they just end, wasn’t the back garden
harrowed and planted–

I remember how the earth felt, red and dense,
in stiff rows, weren’t the seeds planted,
didn’t vines climb the south wall

I can’t hear your voice
for the wind’s cries, whistling over the bare ground

I no longer care
what sound it makes

when I was silenced, when did it first seem
pointless to describe that sound

what it sounds like can’t change what it is–

didn’t the night end, wasn’t the earth
safe when it was planted

didn’t we plant the seeds,
weren’t we necessary to the earth,

the vines, were they harvested?


domingo, junio 21, 2015

ellas desaparecen



Las migraciones nocturnas

Este es el momento en que vuelves a ver
las bayas del fresno de la montaña
y en el cielo oscuro
las migraciones nocturnas de las aves.

Me duele pensar
que los muertos no las verán
estas cosas de las que dependemos,
ellas desaparecen.

¿Qué hará el alma entonces para consolarse?
Me digo a mí misma que tal vez no necesite
de estos placeres otra vez;
quizás no ser es lo suficientemente sencillo,
tanto como es difícil imaginarlo.


Louise Glück, Nueva York, 1943
De Averno, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2007
Versión  © Silvia Camerotto
imagen de Bob King, en birdnote.org


The Night Migrations

This is the moment when you see again
the red berries of the mountain ash
and in the dark sky
the birds’ night migrations.

It grieves me to think
the dead won’t see them–
these things we depend on,
they disappear.

What will the soul do for solace then?
I tell myself maybe it won’t need
these pleasure anymore;
maybe just not being is simply enough,
hard as that is to imagine
.


miércoles, junio 17, 2015

I Wanted to Write a Poem




[...]

Antes de conocer a Ezra Pound es igual a A.C. y D.C. Ya había comenzado a escribir y anotaba mis pensamientos inmortales a diario. Pequeños poemas, poemas bastante malos. No los que le había mostrado al Sr. Bates. Eran más whitmanescos que los de Keats. Había leído Hojas de hierba y casi nada me gustó, pero quedé impresionado por las primeras líneas de 'Canto a mí mismo'. Mis espontáneos poemas, contrariamente a mis estudiados sonetos keatsianos, fueron escritos en gruesos cuadernos de tapa dura. Aún puedo verlos, encuadernados en papel marmolado. Eran dieciocho, llenos. Estaba profundamente emocionado con ellos, y los guardaba debajo de mi cama. Parecían serios e importantes. El hecho es que ahora sí tenía algo para mostrarle a Ezra Pound en nuestro encuentro. 
Él no estaba emocionado. Estaba emocionado con su propia poesía; pero, yo también estaba emocionado con mi propia poesía, así que nos llevamos muy bien.

William Carlos Williams, Rutherfo
rd, 1883- 1963
de I Wanted to Write a Poem, William Carlos Williams, Cape Editions, Londres, 1958
versión ©  Silvia Camerotto

viernes, junio 12, 2015

el crescendo de errores



Caja negra

Cada matrimonio estrellado tiene su caja negra, la cuenta
detallada de lo que salió mal y de cómo,
el crescendo de errores que aumenta, queda por un instante
quieto en su cresta de trauma, y luego se hunde con nosotros

en una cascada de estática. Lo que sobrevive es la caja negra;
un destello de antracita entre los restos donde, preservadas con ira,
las voces que contiene repiten sus últimos momentos de vida
y hablan de cómo, hasta el final mismo, podrían haber sido

tan diferentes; y de cómo, desde el principio, sabían que nunca habrían podido.

Patrick McGuinness (Túnez, 1958) 
Traducción de Jorge Fondebrider
Poesía galesa
gentileza de Jorge Fondebrider


Black Box

Every crashed marriage has its black box, the blow-
by-blow account of what went wrong and how,
the crescendo of mistakes that peaks, is for an instant
quiet on its crest of trauma, then drowns itself and us

in a cascade of static. The black box is what survives;
anthracite gleaming in the wreckage where, preserved in anger,
the voices that it holds replay their lifetime of last moments
and speak of how, until the very end, it might all have been

so different; and how, right from the start, they knew it never would.

martes, junio 02, 2015

responder esa pregunta



Días

¿Para qué son los días?
Los días son donde vivimos.
Llegan, nos despiertan
una y otra vez.
Son para ser felices allí:
¿Dónde podemos vivir sino en los días?
Ah, responder esa pregunta
hará que vengan el cura y el médico
en sus largas batas
corriendo por los campos.

Philip Larkin, Coventry, 1922- Kinsgton-upon-Hull, 1985
Versión © Silvia Camerotto
Imagen de Edward Weston, Doctor and Priest at bedside of patient,  en Ashville Art Museum

Days

What are days for?
Days are where we live.
They come, they wake us
Time and time over.
They are to be happy in:
Where can we live but days?
Ah, solving that question
Brings the priest and the doctor
In their long coats
Running over the fields.

lunes, junio 01, 2015

seguramente vendrá





Cuarto solo

Si te atreves a sorprender 
la verdad de esta vieja pared; 
y sus fisuras, desgarraduras, 
formando rostros, esfinges, 
manos, clepsidras, 
seguramente vendrá 
una presencia para tu sed, 
probablemente partirá 
esta ausencia que te bebe. 


Alejandra Pizarnik, Avellaneda, 1936- Buenos Aires, 1972
en Alejandra Pizarnik, Poesía completa, Editorial Lumen, 2003
imagen de 1920 en Chronically Vintage

viernes, mayo 22, 2015

he perdido la sombra



La Puerta

Qué claro día
el de tu mano
y cómo llega
y se vuelve
entre tus venas
el río de ayer
la voz de tu mañana.

Quiero tu voz
más densa y solitaria
y hablar
sabiendo
y sin sentido.

He perdido la sombra
que tú amabas
el llanto
y el polvo deshojado.

He perdido mi amor
y el tuyo
mi sueño
y el borde del instante.

Con los vientos
y el golpe de las olas
todo mudará.

No queda ningún nombre
sino el deseo
y la revuelta luz
de otro lenguaje.
La puerta.
El mar.

Edgar Bayley, Buenos Aires, 1919-1990
de La vigilia y el viaje, 1949-1955
en Edgar Bayley, Antología poética, Selección y prólogo de Jorge Aulicino, FCE, Buenos Aires, 2015
imagen de Corey Kope en Corey Kope
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