martes, junio 28, 2016

john ashbery. proximity

chutes and ladders collage john ashbery

Cercanía

Fue bueno verte el otro día
en el desfile.  Mis enchiladas estaban deliciosas,

y espero que también las tuyas.
Quería satisfacer tus ilusiones sobre mí

de manera adecuada. Donar mis guantes,
por ejemplo, o encajonar todo lo que está mal entre nosotros.

Pero esas lámparas de caucho no susurran en nuestro nombre.
A veces, ahora, en las tardes, estoy solo

con miedo. Un viento embravecido llena el pino
de mi umbral, la madreselva está encantada,

y yo debo partir antes de que dé el reloj
cualquiera sea la hora indicada.

¡No me dejes en esta tierra salvaje!
O si lo hicieras, compénsame por quedarme aquí.  

John Ashbery, Rochester, New York, 1927
De Wakefulness (1998)
En Notes from the Air, Harper Collins Publishers, Nueva York, 2007
Versión ©Silvia Camerotto
imagen de John Ashbery, Chutes and Ladders, 2008, en Queer Modernisms

Proximity
It was great to see you the other day
at the carnival. My enchiladas were delicious,

and I hope that yours were too.
I wanted to fulfill your dream of me

in some suitable way. Giving away my new gloves,
for instance, or putting a box around all that’s wrong with us.

But these gutta-percha lamps do not whisper on our behalf.
Now sometimes in the evenings, I am lonely

with dread. A rambunctious wind fills the pine
at my doorstep, the woodbine is enchanted,

and I must be off before the clock strikes
whatever hour it is intent  on.

Do not leave me in this wilderness!
Or, if you do, pay me to stay behind.

jueves, junio 23, 2016

ignacio di tullio, repubblica italiana



REPUBBLICA ITALIANA
Passaporto per l´ estero
7 Genn. 1950

El padre de mi padre me mira fijo desde la fotografía
Manovale, cruzó el océano
capaz de arrancar orejas con los dientes.
Quiso desgarrar, fornicar, comer tierra

nunca aprendió a hablar.

Sé de las trompadas en las orejas
y ahora a mi padre le falta oído
para algunas preguntas.

¿Cómo será vivir en la fotografía, descargando golpes en la cabeza?
Yo debería poder decir nonno
Mi padre, hablar de vos.

Tiene tu nombre empozado en una mano
Cada vez que lográs escapar de las fotos
la cierra.


Ignacio Di Tullio, Villa Adelina, 1982
en Famiglia, Ediciones del Dock, Colección "La verdad se mueve", 2016

viernes, junio 10, 2016

w.h. auden. musée de beaux arts





Musée des Beaux Arts

Sobre el sufrimiento jamás se equivocaron,
los viejos maestros: qué bien comprendieron
su humanitario lugar; como ocurre
mientras alguien come o abre la ventana o nada más
camina por ahí aburrido;
como cuando los viejos esperan reverentes, apasionados
el milagroso nacimiento, siempre debe haber
niños que no desearon que ocurra nada en particular, patinando
en un estanque bordeando el bosque;
jamás olvidaron
que incluso el horrible martirio debe seguir su curso
de todos modos en un rincón, algún lugar abandonado
donde los perros continúan con sus
vidas de perro y el torturador de caballos
 desgarra al inocente detrás de un árbol.

En el Ícaro de Brueghel, por ejemplo: como todo se aleja
sin prisa del desastre;  el labrador podría
haber oído el chapoteo, el llanto desamparado,
pero para él no fue un fracaso importante; el sol brillaba
como debía sobre las piernas blancas que desaparecían en el
agua a la orilla; y el costoso y delicado barco que debió haber visto
algo asombroso, un chico cayendo del cielo,
tenía un lugar a donde ir y navegó en calma.

1940

 W.H. Auden, New York, 1907 – Viena, 1973
Versión ©Silvia Camerotto
Imagen Peter Brueghel


Musée des Beaux Arts 

About suffering they were never wrong,
The Old Masters: how well they understood
Its human position; how it takes place
While someone else is eating or opening a window or just
walking dully along;
How, when the aged are reverently, passionately waiting
For the miraculous birth, there always must be
Children who did not specially want it to happen, skating
On a pond at the edge of the wood:
They never forgot
That even the dreadful martyrdom must run its course
Anyhow in a corner, some untidy spot
Where the dogs go on with their doggy
life and the torturer’s horse
Scratches its innocent behind on a tree.
In Brueghel’s Icarus, for instance: how everything turns away
Quite leisurely from the disaster; the ploughman may
Have heard the splash, the forsaken cry,
But for him it was not an important failure; the sun shone
As it had to on the white legs disappearing into the green
Water; and the expensive delicate ship that must have seen
Something amazing, a boy falling out of the sky,
had somewhere to get to and sailed calmly on.

1940


jueves, junio 09, 2016

william carlos williams. paisaje con la caída de Ícaro




Paisaje con la caída de Ícaro

Según Brueghel
era primavera
cuando Ícaro cayó

un agricultor araba
su campo
toda la magnificencia

del año
despierta repiqueteando
cerca

de la orilla del mar
preocupado
consigo mismo

sudando bajo el sol
que derritió
la cera de las alas

insustancial
lejos de la costa
hubo

un chapoteo casi imperceptible
era
Ícaro ahogándose


William Carlos Williams, Rutherford, Nueva Jersey, 1883 1963
de Pictures from Brueghel (1962)
en William Carlos Williams, Selected Poems, edición de Charles Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985
versión © Silvia Camerotto


Landscape With The Fall Of Icarus

According to Brueghel
when Icarus fell
it was Spring

a farmer was ploughing
his field
the whole pageantry

of the year was
awake tingling
near

the edge of the sea
concerned
with itself

sweating in the sun
that melted
the wings’ wax

unsignificantly
off the coast
there was

a splash quite unnoticed
this was

Icarus drowning

domingo, mayo 15, 2016

john ashbery. la ignorancia de la ley no es excusa


La ignorancia de la ley no es excusa

No advirtieron sobre las arañas, y el hambre recurrente.
Manejamos hasta el  centro para ver a nuestros vecinos. No había nadie en casa.
Nos instalamos en patios creados por la municipalidad,
recordando otros lugares, distintos.
Pero, ¿lo eran? ¿Acaso no sabíamos esto de antemano?

En viñedos donde el zumbido de la abeja ahoga la monotonía,
dormimos en busca de paz, uniéndonos al éxito.
Se acercó a mí.
Todo era como antes,
con excepción del peso del presente,
que huye del pacto que hicimos con el cielo.

En realidad  no había motivo de regocijo,
ni tampoco necesidad de cambio.
Estábamos perdidos solo al permanecer de pie,
oyendo  el zumbido de los cables aéreos.

Lloramos por  la meritocracia que, salvajemente vibrante,
puso comida en la mesa y leche en el vaso.  
En las zonas pobres, torpes
regresamos al cristal de roca original en que se había convertido,
todo  preocupación , todo miedo para nosotros.

Bajamos con cuidado
al escalón inferior. Allí puedes llorar y respirar,
lavar tus posesiones en el frío manantial.
Solo debes cuidarte de los osos y de los lobos que la frecuentan
y de la sombra que llega mientras esperas el amanecer.

John Ashbery, Rochester, New York, 1927
En Where Shall I Wander, Harper Collins, Nueva York, 2005
Versión ©Silvia Camerotto
imagen de Frans Masereel, en Alternative Fuel Network

Ignorance of the law is no excuse

We were warned about spiders, and the ocassional famine.
We drove downtown to see our neighbors. None of them were home.
We nestled in yards the municipality has created,
reminisced about other, different places -
but were they? Hadn't we known it all before?

In vineyards where the bee's hymn drowns the monotony,
we slept for peace, joining in the great run.
He came up to me.
It was all as it had been,
except for the weight of the present,
that scuttled the pact we made with heaven.

In truth there was no cause for rejoicing,
nor need to turn around, either.
We were lost just by standing,
listening to the hum of wires overhead.

We mourned that meritocracy which, wildly vibrant,
had kept food on the table and milk in the glass.
In skid-row, slapdash style
we walked back to the original rock crystal he had become,
all concern, all fears for us.

We went down gently
to the bottom-most step. There you can grieve and breathe,
rinse your possessions in the chilly spring.
Only beware the bears and wolves that frequent it
and the shadow that comes when you expect dawn.





domingo, mayo 08, 2016

john ashbery. caminando por ahí


Caminando por ahí

¿Qué nombre tengo para ti?
En verdad no existe nombre para ti
en el sentido en que las estrellas tienen nombres
que de algún son apropiados. Solo dando vueltas por ahí,

es un objeto de curiosidad para algunos,
pero tú estás demasiado preocupado
por la mancha secreta escondida en tu alma
para decir algo y andas por ahí,

sonreír para adentro y  ante otros.
se vuelve un poco solitario
aunque al mismo tiempo desagradable.

And now that the end is near
de que el camino más largo es el más eficaz,
ese que daba la vuelta entre islas, y
pareciendo siempre que viajabas en círculo.  
Y ahora que el final está cerca

los segmentos del viaje se abren como una naranja.
Hay luz allí y misterio y comida.
Ven a verlo.
No vengas por mí, sino por él.
Pero si todavía estoy ahí, asegúrate de que podamos vernos.

John Ashbery, Rocehster, 1927
en John Ashbery Collected Poems, 1956-1987, Library of America
versión © Silvia Camerotto
imagen de © Fairfield Porter en Samizdat Blog

Just Walking Around

What name do I have for you?
Certainly there is not name for you
In the sense that the stars have names
That somehow fit them. Just walking around,

An object of curiosity to some,
But you are too preoccupied
By the secret smudge in the back of your soul
To say much and wander around,

Smiling to yourself and others.
It gets to be kind of lonely
But at the same time off-putting.
Counterproductive, as you realize once again

That the longest way is the most efficient way,
The one that looped among islands, and
You always seemed to be traveling in a circle.
And now that the end is near

The segments of the trip swing open like an orange.
There is light in there and mystery and food.
Come see it.
Come not for me but it.
But if I am still there, grant that we may see each other.


jueves, mayo 05, 2016

william carlos williams. los barcos



Los barcos

luchan en un mar que la tierra en parte encierra
protegiéndolos de los fuertes golpes
de un océano ingobernable, que cuando quiere

tortura los más grandes cascos, el mejor hombre sabe
contraatacar sus golpes, y los derrota sin piedad.
Como polilla entre niebla, centelleante en el insignificante

brillo de los días despejados, con amplias velas hinchadas
que vuelan al viento sacudiendo el agua costera
de sus proas afiladas, mientras la tripulación las trepa

como hormigas, preparándolas con diligencia, soltándolas,
apurándose mientras se dan vuelta, inclinándose y habiendo
atrapado otra vez al viento, hombro a hombro, se dirigen a la meta.

En un área protegida de aguas abiertas rodeada de
naves mayores y menores que, obsequiosas -torpes
y agitándose-  los siguen, parecen jóvenes, extraños

como la brillo de un ojo feliz, viven en gracia
con todo lo que para la mente es inútil, libre y
por naturaleza deseado. Ahora el mar que los sostiene

es caprichoso, bañando sus lustrosos lados, como si buscara
una mínima falla, pero fracasando por completo.
Hoy no hay carrera. El viento regresa. Los barcos

se mueven, disputando la largada, se da  la señal y
parten. Ahora las olas los golpean, pero son muy
fuertes, se escabullen, pero ajustan las lonas.

Brazos con manos apretadas intentado aferrarse a las proas.
Cuerpos arrojados con negligencia son segregados en el trayecto.
Es un mar de caras alrededor, en agonía, en desesperación

hasta que el horror de la carrera comienza aturdiendo la mente,
todo el mar se convierte en un enredo de cuerpos mojados
perdidos para el mundo cargando lo que no pueden sostener. Rotos,

golpeados, desolados, estirándose de entre los muertos para ser llamados,
gritan, ¡fallando, fallando! sus gritos crecen
entre las olas quietas mientras los diestros barcos los ignoran.


William Carlos Williams, Rutherford, 1883- 1963
en The Collected Poems: Volume I 1909-1939, New Directions, 1986
versión © Silvia Camerotto
J. W. W. Turner, The Slave Ships

The Yachts

contend in a sea which the land partly encloses
shielding them from the too-heavy blows
of an ungoverned ocean which when it chooses

tortures the biggest hulls, the best man knows
to pit against its beatings, and sinks them pitilessly.
Mothlike in mists, scintillant in the minute

brilliance of cloudless days, with broad bellying sails
they glide to the wind tossing green water
from their sharp prows while over them the crew crawls

ant-like, solicitously grooming them, releasing,
making fast as they turn, lean far over and having
caught the wind again, side by side, head for the mark.

In a well guarded arena of open water surrounded by
lesser and greater craft which, sycophant, lumbering
and flittering follow them, they appear youthful, rare

as the light of a happy eye, live with the grace
of all that in the mind is fleckless, free and
naturally to be desired. Now the sea which holds them

is moody, lapping their glossy sides, as if feeling
for some slightest flaw but fails completely.
Today no race. Then the wind comes again. The yachts

move, jockeying for a start, the signal is set and they
are off. Now the waves strike at them but they are too
well made, they slip through, though they take in canvas.

Arms with hands grasping seek to clutch at the prows.
Bodies thrown recklessly in the way are cut aside.
It is a sea of faces about them in agony, in despair

until the horror of the race dawns staggering the mind,
the whole sea become an entanglement of watery bodies
lost to the world bearing what they cannot hold. Broken,

beaten, desolate, reaching from the dead to be taken up
they cry out, failing, failing! their cries rising
in waves still as the skillful yachts pass over.



lunes, mayo 02, 2016

magdalena zurawski. desocupado




Desocupado

Después de que todos terminan
de fumarse el Ovidio
se pone feo estar vivo.

Los muertos nos rechazan y
en lugar de que alguien conocido aparece
un coche de policía y nada

más pasa ni siquiera
mi cara tan vacía y
tan llena de los significados

de otra gente.

Estaba aburrida y vos
estabas aburrido ¿te acordás?

Soñábamos con dejar
nuestras cabezas
sin ningún sustantivo
en ellas.

Magdalena Zurawski, New Jersey, 1972
Companion Animal, Litmus Press, 2015
Versión © Silvia Camerotto
imagen de © Joshua Meyer, Bits and Pieces, en Joshua Meyer 

#Unoccupied

After everyone stops
smoking the Ovid
it gets ugly to be alive.

The dead refuse us and
instead someone I know turns over
a police car and nothing

happens anymore not even
my face so empty and
too full of other people’s

meanings.

I was bored and you
were bored, remember?

We dreamed of
leaving our heads
without a single
noun in them.


domingo, abril 24, 2016

billy collins. escribiendo desde el más allá


Escribiendo en el más allá


Imaginaba la atmósfera estaría despejada,
inyectada con la luz prístina,
no con esta bruma sulfurosa,
el aire ionizado como antes de una tormenta.

Muchos han imaginado un río aquí,
pero nadie mencionó todos los barcos,
sus bancos llenos de pasajeros desnudos,
cada uno inclinado sobre un bloc de hojas.

Yo sabía que no siempre sería un niño
con un tren en miniatura y un túnel,
y yo sabía que no viviría para siempre,
todo el día pasando las de Caín.

Había escuchado sobre el viaje al otro lado
y el tintineo de la moneda final
en el monedero de cuero del hombre que sostiene el remo,
pero ¿cómo podría alguien adivinar

que tan pronto como llegamos
nos pedirían que describiéramos este lugar
e incluyéramos tantos detalles como sea posible—
no solo el agua, él insiste,

más bien la aceitosa, insondable, dichosa agua tramposa,
no tan solo los grilletes, sino el oxidado,
hierro, grilletes trituradores de tobillo—
y que nuestra próxima tarea sería

tomar nota, sin pensarlo demasiado,
de nuestros pensamientos y sentimientos acerca de estar muertos,
no una tarea en verdad,
el hombre moviendo el remo sigue diciéndonos—

piénsenlo más como un ejercicio, se queja,
pensar en escribir como un proceso,
sin fin, un proceso infernal,
y ahora los botes se han amontonado,

pro contra popa, popa bloqueada con proa,
y nada se mueve, solo nuestras plumas diligentes.

Billy Collins, Manhattan, New York, 1941
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Alexander Litovchenko


Writing In The Afterlife

I imagined the atmosphere would be clear,
shot with pristine light,
not this sulphurous haze,
the air ionized as before a thunderstorm.

Many have pictured a river here,
but no one mentioned all the boats,
their benches crowded with naked passengers,
each bent over a writing tablet.

I knew I would not always be a child
with a model train and a model tunnel,
and I knew I would not live forever,
jumping all day through the hoop of myself.

I had heard about the journey to the other side
and the clink of the final coin
in the leather purse of the man holding the oar,
but how could anyone have guessed

that as soon as we arrived
we would be asked to describe this place
and to include as much detail as possible—
not just the water, he insists,

rather the oily, fathomless, rat-happy water,
not simply the shackles, but the rusty,
iron, ankle-shredding shackles—
and that our next assignment would be

to jot down, off the tops of our heads,
our thoughts and feelings about being dead,
not really an assignment,
the man rotating the oar keeps telling us—

think of it more as an exercise, he groans,
think of writing as a process,
a never-ending, infernal process,
and now the boats have become jammed together,

bow against stern, stern locked to bow,
and not a thing is moving, only our diligent pens. 




jueves, abril 21, 2016

césar vallejo. idilio muerto



Idilio muerto

Qué estará haciendo a esta hora mi andina y dulce Rita
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: «Qué frío hay... Jesús!»
y llorará en las tejas un pájaro salvaje.


 César Vallejo, Santiago de Chuco, 1892 -París, 1938
de Los Heraldos Muertos, 1918
imagen s/d


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