lunes, abril 23, 2018

ezra pound. el jardín



El jardín
En robe de parade
Samian*
Como una suelta hebra de seda que el viento sopla contra un muro
Ella camina por la baranda de un sendero de los jardines de Kensington,
Y ella está muriendo de a poco
           en una especie de anemia sentimental.

Y alrededor hay una chusma
De asquerosos, fuertes e indestructibles niños, de los más pobres.
Ellos heredarán la tierra.

En ella se encuentra el fin del linaje.
Su aburrimiento es exquisito y excesivo.
A ella le gustaría que alguien le dirigiera la palabra,
Y casi teme que cometa
           yo esa indiscreción.

Ezra Pound, Hailey, 1885 – Venecia, 1972
Extraído de Lustra, Ezra Pound. – 1a edición bilingüe – Buenos Aires Poetry, 2016. Colección ABRACADABRA
Traducción de Juan Arabia. ISBN 978-987-46233-1-7

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The Garden
En robe de parade
Samian
Like a skein of loose silk blown against a wall
She walks by the railing of a path in Kensington Gardens,
And she is dying piece-meal
             of a sort of emotional anemia.

And round about there is a rabble
Of the filthy, sturdy, unkillable infants of the very poor.
They shall inherit the earth.

In her is the end of breeding.
Her boredom is exquisite and excessive.
She would like some one to speak to her,
And is almost afraid that I
             will commit that indiscretion.

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NdT:
*En Robe de parade: los versos del epígrafe, “mi alma es un niño en traje de gala”, corresponden al poeta francés Albert Samain (1858-1900): “mon ame est une infante en robe de parade, / dont l’exil se reflète, éternel et royal, / aux grands miroirs déserts d’un vieil escurial, / ainsi qu’une galère oubliée en la rade.” el poeta francés utiliza a la niñez como símbolo de la inocencia de su alma.
Pound vivió en Keningston desde 1909 a 1914; y este poema fue publicado en Poetry (abril, 1913). k. k. Ruthven señala que el verso “they shall inherit the earth” (ellos heredarán la tierra) responde a mateo 5:5 (“bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra”).
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domingo, abril 22, 2018

javier galarza. infancia y otro poema

Infancia

Alina me contó que el día de su nacimiento
tres peregrinos llegaron hasta el taller mecánico
de su padre; trayendo oro, incienso y mirra,
tres viajeros deslumbrados por la luz
de los neones agasajaron su venida.
Entonces su padre, un hombre violento
y desconfiado, los sacó a balazos.
Miraba a la mamá de Alina con desconfianza,
como si sospechara una escasa participación
en la llegada de la enviada.
Luego, las palizas se sucedieron
hasta la adolescencia
y escapó de su casa
y de la escuela,
y cuando nos conocimos
seguimos escapando
porque el problema de vivir huyendo
es que no existe un lugar lo suficientemente lejos.

Los lamentos

La zona es ese lugar al que nunca llegamos
pero volvemos sin embargo cada noche.
«O Mamo nie płacz nie—Niebios Przeczysta Królowo
Ty zawsze wspieraj mnie», *
irradia el pueblo abandonado,
los hospitales vacíos,
las paredes descascaradas,
los retratos imantados,
cada pasado adherido a los lugares
donde aún rota la tierra gira,
como quien patina sobre hielo
bajo árboles desnudos.

Javier Galarza, Buenos Aires, 1968
de Für Alina, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2018

Oh mamá, no llores – Inmaculada Reina Celestial, socórreme siempre», Sinfonía No. 3 de Henrik Górecki, también conocida como Sinfonía de los lamentos. El compositor oyó hablar de esta inscripción garabateada en la pared de una prisión de la Gestapo, a los pies de los Montes Tatras, al sur de Polonia, escrita por una joven de dieciocho años.

sábado, abril 21, 2018

langston hughes. jazz band en un cabaret parisino


Jazz band en un cabaret parisino

¡Toca esa,
jazz band!
Tócala para los caballeros y las damas,
para los duques y los condes,
para las putas y los gigolós,
para los millonarios americanos
y los maestros de escuela
que han salido de juerga.
¡Tócala,
jazz band!
Conoces esa melodía
que ríe y llora al mismo tiempo.
La conoces.

¿Me permite?
Mais oui.
Mein Gott!
Parece una rumba.
¡Tócala, jazz band!
Tienes siete lenguas en las que hablar
y aun más,
incluso si vienes de Georgia.
¿Puedo ir a casa contigo, cariño?
¡Claro!

Langston Hughes, Joplin, Missouri, 1902 - New York, 1967
en Jazz poems, Kevin Young, ed., Everyman Library, Nueva York, 2006
Versión de Jonio González
imagen Henry 'Red' Allen y su banda tocando jazz en honor a la poesía de Langston Hughes

Jazz Band in a Parisian Cabaret

Play that thing,
Jazz band!
Play it for the lords and ladies,
For the dukes and counts,
For the whores and gigolos,
For the American millionaires,
And the school teachers
Out for a spree.
Play it,
Jazz band!
You know that tune
That laughs and cries at the same time.
You know it.
May I?
Mais oui.
Mein Gott!
Parece una rumba.
Play it, jazz band!
You've got seven languages to speak in
And then some,
Even if you do come from Georgia.
Can I go home wid yuh, sweetie?
Sure!

jueves, abril 19, 2018

william shakespeare. soneto 147: mi amor es igual a la fiebre



Mi amor es igual a una fiebre

Mi amor es igual a una fiebre, siempre en deseo
de aquello que alimenta más la enfermedad,
nutriéndose de aquello que hace durar el mal
para satisfacer el incierto, enfermizo apetito.

Mi razón -este médico del amor, indignado
de que sus prescripciones no se cumplan-
me ha dejado, y yo sin esperanza afirmo ahora:
el deseo es un morir que desdeñó la ciencia.

No tengo cura, ahora que perdí la razón
con inquietud perpetua, furiosamente loca;
mis pensamientos y discursos son propios de un demente,
sin verdad, divagantes, neciamente expresados;

porque creí en tu belleza y te pensé brillante
a ti, negra, como el infierno; como la noche, oscura.

William Shakespeare, Stratford-Upon-Avon, 1564-1616
En William Shakespeare, Treinta sonetos, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2000
Traducción de Javier Adúriz y Agustín Adúriz Bravo

Sonet 147

My love is as a fever, longing still
For that which longer nurseth the disease,
Feeding on that which doth preserve the ill,
Th’ uncertain sickly appetite to please.
My reason, the physician to my love,
Angry that his prescriptions are not kept, 
Hath left me, and I desperate now approve
Desire is death, which physic did except.
Past cure I am, now reason is past care, 
And frantic-mad with evermore unrest;
My thoughts and my discourse as madmen’s are,
At random from the truth vainly expressed:
    For I have sworn thee fair, and thought thee bright,
    Who art as black as hell, as dark as night.