lunes, julio 06, 2020

emily dickinson. como no pude detenerme ante la muerte


479

Como no pude detenerme ante la Muerte– 
Ella, amable, esperó por mí– 
El carruaje nos esperaba solo a Nosotros– 
Y a la Inmortalidad.

Avanzamos despacio – Ella no tenía apuro
Y yo debía guardar
Mi labor y mi ocio también,
Por su amabilidad– 

Pasamos por la Escuela, donde los Niños peleaban
En el Recreo – en el Círculo– 
Pasamos los Campos de Grano Maduro– 
Pasamos la Puesta del Sol– 

O más bien – Ella nos pasó a nosotros– 
Las Gotas de Rocío traían temblores y frío – 
Por todo vestido Gasa, era mi Traje
Mi Estola – solo Tul– 

Nos detuvimos frente a una Casa que parecía
Una Protuberancia del suelo– 
El Techo apenas se veía– 
La Cornisa – a ras del Suelo– 

Desde entonces – son Siglos– y aun así
Se sienten más breves que el Día
En que comprendí que las Cabezas de los Caballos
Se dirigían hacia la Eternidad– 


Emily Dickinson, Amherst, Massachusetts, 1830- 1886
     En The Poems of Emily Dickinson, R. W. Franklin, Harvard University Press, 1999
     Versión © Silvia Camerotto

Because I could not stop for Death (479)

Because I could not stop for Death –
He kindly stopped for me –
The Carriage held but just Ourselves –
And Immortality.

We slowly drove – He knew no haste
And I had put away
My labor and my leisure too,
For His Civility – 

We passed the School, where Children strove
At Recess – in the Ring –
We passed the Fields of Gazing Grain –
We passed the Setting Sun – 

Or rather – He passed us –
The Dews drew quivering and chill –
For only Gossamer, my Gown –
My Tippet – only Tulle – 

We paused before a House that seemed
A Swelling of the Ground –
The Roof was scarcely visible –
The Cornice – in the Ground – 

Since then – 'tis Centuries – and yet
Feels shorter than the Day
I first surmised the Horses' Heads
Were toward Eternity – 

lunes, junio 08, 2020

irene gruss. después del apocalipsis


                      

Después del apocalipsis
                         Poema de ficción

El Apocalipsis ya pasó.
Ahora puedo sentarme en la cama
y ubicar mis pies en cada pantufla.
Puedo ir ahora a la cocina,
y suspirar, en el trayecto.
Ya pasó. Acabó
el Diluvio, sin lluvia.
Empieza a hacer frío, y
ahora el frío resulta acogedor.
Ya pasó todo, ya terminó todo.
Se puede respirar
-antes también podía respirar-,
y reír, reír,
con cierta
risa.


Irene Gruss, Buenos Aires,
1950-2018
De El mundo incompleto, 1987
en La mitad de la verdad, Bajo la luna editorial, Buenos Aires, 2008

jueves, junio 04, 2020

gustavo adolfo bécquer. cerraron sus ojos



LXXIII

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz, que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho,
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y a su albor primero
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!!


De la casa en hombros
lleváronla al templo,
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.
De un reloj se oía
compasado el péndulo
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba,
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!!


De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo:
allí la acostaron,
tapiáronle luego
y con un saludo
despidióse el duelo.
La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto.
Perdido en las sombras
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!!

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos!...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna,
aunque es fuerza hacerlo,
¡a dejar tan tristes,
tan solos los muertos!

Gustavo Adolfo Bécquer, Sevilla, 1836- Madrid, 1870
imagen de © Paulo Navarro

lunes, junio 01, 2020

eavan boland. ámbar


Ámbar
Jamás importó que alguna vez hubiera un inmenso duelo:

Árboles en las faldas de las colinas, en sus pequeños bosques, llorando
algo de plástico dorado cayendo

al suelo a través de estaciones y siglos –
hasta ahora.

En esta agradable tarde de septiembre en la que estás ausente
sostengo, como si mi mano la pudiera guardar,
un ornamento de ámbar

que alguna vez me diste.

La razón dice:
los muertos no pueden ver a los vivos.
Los vivos nunca volverán a ver a los muertos.

El aire diáfano que necesitamos para encontrarnos se
fue para siempre, sin embargo

esta resina una vez
recolectó semillas, hojas y hasta pequeñas plumas mientras caía
y caía

que ahora en la atmósfera soleada parecen
tan vivas como
alguna vez lo fueron

como si el pasado pudiera ser presente y
memoria misma
una miel báltica –

una raspadura en los bordes de lo visible, un lucirse apenas de
cuanto podemos cuidar

en una transparencia fallida.

Eavan Boland, Dublín, 1944-2020
de Domestic Violence, 2005
versión de Iván Ivanissevich

Amber
It never mattered that there was once a vast grieving:
trees on their hillsides, in their groves, weeping –
a plastic gold dropping
through seasons and centuries to the ground –
until now.
On this fine September afternoon from which you are absent
I am holding, as if my hand could store it,
an ornament of amber
you once gave me.
Reason says this:
the dead cannot see the living.
The living will never see the dead again.
The clear air we need to find each other in is
gone forever, yet
this resin once
collected seeds, leaves and even small feathers as it fell
and fell
which now in a sunny atmosphere seem as alive as
they ever were
as though the past could be present and memory itself
a Baltic honey –
a chafing at the edges of the seen, a showing-off of just how much
can be kept safe
inside a flawed translucence.


domingo, abril 05, 2020

jonio gonzález. la mano en la oscuridad



La mano en la oscuridad

todo en una de las dos muñecas
lo que todavía ignoras
lo que crees saber
el camino que las agujas
aún no han recorrido
todo en una de las dos muñecas
lo vivido y lo por vivir
tan cerca del latido de la sangre
como una metáfora
en el fárrago de cuya interpretación
te pierdes(gesto a gesto
acto a acto
palabra tras palabra mientras la sangre corre)
en la ingenua certeza
de que el recuerdo
lo hallarás al principio del viaje
que te han obligado a emprender


Jonio González, Buenos Aires, 1954
Inédito, 2020
Imagen: Dora Maar, Shell Hand, 1934

viernes, marzo 13, 2020

jonio gonzález. perro negro y otro poema



***
Perro negro

el hacha de los actos
semeja el pensamiento
una palabra es una palabra
yo disipaba tu realidad
te esperaba cada tarde
eufórica
doméstica

una palabra es una palabra
y la cuerda que te até al cuello
fue la cuerda que me até al cuello
un señuelo

una palabra es una palabra
no deja deuda sin cobrar


***
Pentimento

junto a los poemas de Eliot
la foto de Annie
-imposible no recordar
el Retrato de una dama
especialmente ahora
que "el último polaco" suena en la radio
y  he quitado las flores marchitas
del jarrón-

hay una evanescencia
diríase que voluntaria
en el aire
todo lo que ha desaparecido
se concentra en una idea
que desaparece
-también ella-
antes de que logre tomar forma

en la reluciente superficie
del espejo
me  aliso el vestido
su rostro asoma por detrás de mi hombro

viene en busca de mí
como de la muerte

Jonio González, Buenos Aires, 1954
de Últimos poemas de Eunice Cohen, Plaza Janés, Barcelona, 1999

martes, marzo 10, 2020

wallace stevens. el poema definitivo es abstracto



El poema definitivo es abstracto


¿Entre qué se retuerce este día? El orador
se compone a sí mismo en Este Bello Mundo Nuestro
y duda del nacimiento del planeta y vacila sobre su madurez,

e izquierda, y derecha. La pregunta en particular -aquí
la respuesta en particular a la pregunta en particular
no es lo que importa -la pregunta es lo que importa.

Si el día se retuerce, no es con revelaciones.
Uno sigue haciendo preguntas. Esa, entonces, es una
de las categorías. Dicho así, este plácido lugar

cambia. No es tan triste como creímos.
Para ser triste, No debe haber preguntas. Es un intelecto
lleno de curvas y esquives de un lado a otro,

retorcimientos en ángulos y distancias erróneos,
no un intelecto en el que seamos rápidos: presente
en todo lugar al mismo tiempo, polo de niebla

de la comunicación. Sería suficiente
si estuviéramos siempre, solo una vez, en el medio, fijos
en Este Bello Mundo Nuestro y no como ahora,

en vano al límite, suficiente para estar
completos, porque en el medio, aunque solo fuera en sentido,
y en ese enorme sentido, nada más gozo.


Wallace Stevens, Reading, 1879- Hartford, 1955
De The Auroras of Autumn, Alfred A. Knopf, New York, 1950
Versión ©Silvia Camerotto

The Ultimate Poem Is Abstract

This day writhes with what? The lecturer
On This Beautiful World Of Ours composes himself
And hems the planet rose and haws it ripe,
And red, and right. The particular question—here
The particular answer to the particular question
Is not in point—the question is in point.
If the day writhes, it is not with revelations.
One goes on asking questions. That, then, is one
Of the categories. So said, this placed space
Is changed. It is not so blue as we thought. To be blue,
there must be no questions. It is an intellect
Of windings round and dodges to and fro,
Writhings in wrong obliques and distances,
Not an intellect in which we are fleet: present
Everywhere in space at once, cloud-pole
Of communication. It would be enough
If we were ever, just once, at the middle, fixed
In This Beautiful World Of Ours and not as now,
Helplessly at the edge, enough to be
Complete, because at the middle, if only in sense,
And in that enormous sense, merely enjoy.

lunes, marzo 09, 2020

william carlos williams. dice la señora



Dice la señora

La tormenta arrasaba entre los robles
               mientras mi marido y yo
                                sentados en la penumbra
¡escuchábamos!
               Mirando a través de las ventanas
                                con las luces apagadas
vimos el musgo
               tironeado hacia arriba
                                por la fuerza del viento.
Dos velas que encendimos
               uno al lado del otro
                                frente a nosotros
nuestra casa construida con tal solidez
               mantuvo sus altas llamas
                                inmóviles.
Que así sea
               cuando una tormenta tire del musgo
                                hacia arriba
de acá para allá
               erguido
                                sobre mi cabeza
como llamas en la furia
               final.


William Carlos Williams,
De William Carlos Williams, The Collected Poems, Volume II: 1939-1962, New Directions, New York, 1998
Versión ©Silvia Camerotto

The Lady Speaks

A storm raged among the live oaks                     while my husband and I                                              sat in the semi-darklistening!                     We watched from the windows                                              the lights offsaw the moss                     whipped upright                                              by the wind’s force
Two candles we had lit
                     side by side                                             before usso solidly had our house been built                     kept their tall flames                                            unmoved
May it be so
                     when a storm sends the moss                                            whippingback and forth                    upright                                           above my headlike flames in the final                    fury.

domingo, marzo 08, 2020

john ashbery. cómo seguir



Cómo seguir

Oh había una vez una mujer
que tenía una tienda
donde vendían chucherías a los turistas
no lejos del muelle
que venían a ver lo que la vida podría ser
allá lejos en la isla.

Y siempre estaban de fiesta allí
siempre diferentes pero lindos
nuevos amigos te aconsejaban
o se enamoraban de ti lo que es lindo
y todos pasaban de uno a otro con tal perfección
que era una maravilla de poema
e ironía

Y mucho en esta manzana insegura
era aterrador y sucio
pero nadie se preocupaba
demasiado
las fiestas iban de casa en casa
Había amigos y amantes a montones
por toda la tienda
Había aguardiente casero en invierno
y cocteleras en verano
y todos estaban felices por haber descubierto
lo que habían descubierto

Y luego un día el barco zarpó
No hubo más soñadores solo dormilones
con pesadez en los muelles
moviéndose como si supieran
entre las chucherías y los suvenires
las tiendas esporádicas de muebles modernos
y un vendaval llegó y dijo
es tiempo de llevarlos
de las copas de los árboles a pequeñas casas
en pequeños senderos tan afligidos

Y cuando llegó la hora de irse
ninguno de ellos se iría sin el otro
porque decían que todos somos uno acá
y si uno se va el otro no se irá
y el viento se lo susurró a las estrellas
la gente se preparó para irse
y recordaron al amor

John Ashbery, New York 1927-2017
De Notes from the Air: Selected Later Poems, The Ecco Press, 2007)
Versión ©Silvia Camerotto

How to Continue 

Oh there once was a woman
and she kept a shop
selling trinkets to tourists
not far from a dock
who came to see what life could be
far back on the island.

And it was always a party there
always different but very nice
New friends to give you advice
or fall in love with you which is nice
and each grew so perfectly from the other
it was a marvel of poetry
and irony

And in this unsafe quarter
much was scary and dirty
but no one seemed to mind
very much
the parties went on from house to house
There were friends and lovers galore
all around the store
There was moonshine in winter
and starshine in summer
and everybody was happy to have discovered
what they discovered

And then one day the ship sailed away
There were no more dreamers just sleepers
in heavy attitudes on the dock
moving as if they knew how
among the trinkets and the souvenirs
the random shops of modern furniture
and a gale came and said
it is time to take all of you away
from the tops of the trees to the little houses
on little paths so startled

And when it became time to go
they none of them would leave without the other
for they said we are all one here
and if one of us goes the other will not go
and the wind whispered it to the stars
the people all got up to go
and looked back on love