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sábado, marzo 30, 2019
eugenio montale. xenia II, 5
Xenia II, 5
Bajé, dándote el brazo, al menos un millón de escaleras,
y ahora, que no estás es un vacío cada escalón.
Aun así, fue breve nuestro largo viaje.
El mío dura aún, pero ya no preciso
los trasbordos, las reservas,
las trampas, los bochornos de quien cree
que la realidad es lo que se ve.
Bajé millones de escaleras dándote el brazo,
no porque con cuatro ojos quizá se ve mejor.
Contigo las bajé porque sabía que, de las nuestras,
las únicas pupilas verdaderas, si bien ofuscadas,
eran las tuyas.
Eugenio Montale, Génova, 1896- Milán, 1981
de Satura, 1971
en En el humo y otros poemas, Eugenio Montale, traducción Jorge Aulicino, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2019
miércoles, mayo 02, 2018
eugenio montale. el clou
El Clou
Sin duda las Parcas han hilado
el estambre y recogen
los cabos de nuestras vidas.
Pero de los confines
entre finito e infinito, y del espacio
que nos separa del abismo,
desconocemos todo.
Metidos en un envoltorio,
cerrados hasta el cuello,
nada regresa, salvo
quizá el recuerdo. El clou
no es aquí abajo -tú dices-
sino en lo que sigue, en lo eterno,
hay metamorfosis, no metempsicosis.
Ratio ultima rerum... id est deus.
Y fue así que tu hablar
temeroso y ardiente
me convirtió sin más de ateo en creyente.
Eugenio Montale, Génova, 1896-Milán, 1981
Sin duda las Parcas han hilado
el estambre y recogen
los cabos de nuestras vidas.
Pero de los confines
entre finito e infinito, y del espacio
que nos separa del abismo,
desconocemos todo.
Metidos en un envoltorio,
cerrados hasta el cuello,
nada regresa, salvo
quizá el recuerdo. El clou
no es aquí abajo -tú dices-
sino en lo que sigue, en lo eterno,
hay metamorfosis, no metempsicosis.
Ratio ultima rerum... id est deus.
Y fue así que tu hablar
temeroso y ardiente
me convirtió sin más de ateo en creyente.
Eugenio Montale, Génova, 1896-Milán, 1981
en Poesía completa, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores,
Barcelona, octubre 2006
traducción Fabio
Morábito
Il Clou
Certo le Parche han filato
lo stame e addugliano
i cavi delle nostre vite.
Ma dei confini tra finito
e infinito, e dello spazio
che ci separa del baratro,
non ne sappiamo niente.
Siamo dentro un involucro
serrati fino al collo
e nulla torna, se non forse
il ricordo. Il clou
non è quaggiù -tu dici-
è il prosieguo, l'eterno,
v'è metamorfosi non metempsicosi.
Ratio ultima rerum... id est deus.
E fu così che il tuo parlare
timoroso e ardente, mi rese
in breve da ateo credente.
Certo le Parche han filato
lo stame e addugliano
i cavi delle nostre vite.
Ma dei confini tra finito
e infinito, e dello spazio
che ci separa del baratro,
non ne sappiamo niente.
Siamo dentro un involucro
serrati fino al collo
e nulla torna, se non forse
il ricordo. Il clou
non è quaggiù -tu dici-
è il prosieguo, l'eterno,
v'è metamorfosi non metempsicosi.
Ratio ultima rerum... id est deus.
E fu così che il tuo parlare
timoroso e ardente, mi rese
in breve da ateo credente.
sábado, diciembre 13, 2008
eugenio montale. la casa de los aduaneros

La casa de los aduaneros
Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
sobre la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.
La marejada azota hace años la vieja muralla
y el sonido de tu risa ya no es alegre:
la brújula gira loca a la ventura
y el cálculo de los dados no regresa.
Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna
tu memoria; un hilo se devana.
Tengo todavía la punta; pero se aleja
la casa y sobre el techo la ennegrecida
veleta gira sin piedad.
Tengo la punta; pero tú estás sola
casi ni respiras en la oscuridad.
Oh el horizonte en fuga donde se enciende
rara la luz del petrolero.
¿Es este el paso? (Pulula todavía el oleaje
sobre el acantilado que se desploma).
Tú no recuerdas la casa de esta
noche mía. Y yo no sé quién va y quién queda.
Eugenio Montale, (Génova, 1891-Milán, 1981) Le occasioni; Parte quarta
Versión © Jorge Aulicino
La casa dei doganieri
Tu non ricordi la casa dei doganieri
sul rialzo a strapiombo sulla scogliera:
desolata t’attende dalla sera
in cui v’entrò lo sciame dei tuoi pensieri
e vi sostò irrequieto.
Libeccio sferza da anni le vecchie mura
e il suono del tuo riso non è più lieto:
la bussola va impazzita all’avventura
e il calcolo dei dadi più non torna.
Tu non ricordi; altro tempo frastorna
la tua memoria; un filo s’addipana.
Ne tengo ancora un capo; ma s’allontana
la casa e in cima al tetto la banderuola
affumicata gira senza pietà.
Ne tengo un capo; ma tu resti sola
né qui respiri nell’oscurità.
Oh l’orizzonte in fuga, dove s’accende
rara la luce della petroliera!
Il varco è qui? (Ripullula il frangente
ancora sulla balza che scoscende...)
Tu non ricordi la casa di questa
mia sera. Ed io non so chi va e chi resta.
Eugenio Montale
Versión de Jorge Aulicino
fuente: otra iglesia es imposible
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