martes, enero 15, 2013

llamamos dicha a lo perdido



miramos el cielo sin los ojos

   
secreto del fuego son las nubes

aprendemos en lágrimas

llamamos dicha a lo perdido

llegar cruzando arenas
robar el corazón del elefante
sentarse a escribir como si fuera arrodillarse al viento

se forjan las espadas?

ese pequeño asunto
resultó la vida

no nacen del cadáver los fantasmas

cuando el hechizo es poderoso hay que matar al mago


olvidá los dioses
ellos están solos porque pueden
solos.


Alejandro Schmidt, Villa María, 1955
imagen de Jarosław Jaśnikowski© – Nieskończona fascynacja, en Uno de los nuestros


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