lunes, octubre 14, 2013

entre bastidores



Impresiones del teatro

Para mí el acto más importante de la tragedia es el sexto:
la resurrección de los campos de batalla de la escena,
el ajustarse las pelucas, las ropas;
el arrancarse el cuchillo del pecho,
el quitarse la soga del cuello,
el colocarse en la fila entre los vivos
con el rostro hacia el público.

Reverencias individuales y conjuntas:
la blanca mano sobre la herida del corazón,
la reverencia del suicida, 
las inclinaciones de la cabeza cortada.

Reverencias en pareja:
la cólera tiende la mano a la dulzura,
la víctima mira dichosa a los ojos del verdugo,
el rebelde camina sin rencor junto al tirano.

Pisoteo de la eternidad con la punta de la zapatilla dorada.
Dispersión de moralejas con el ala del sombrero.
Incorregible disposición a empezar de nuevo mañana.

Entrada en fila india de los muertos mucho antes,
ya en el tercer acto, en el cuarto, y entre actos.
Milagroso regreso de los desaparecidos sin huella.
El pensamiento en la paciente espera por entre bastidores,
sin quitarse las ropas,
con todo el maquillaje,
me emociona más que los soliloquios de la tragedia.

Pero lo realmente solemne es la caída del telón
y lo que se ve todavía por debajo de él:
una mano que rápida corre hacia una flor por aquí,
otra que agarra la espada caída, por allá.
Sólo entonces una tercera, invisible,
cumple con su deber,
y siento como un nudo en la garganta.


Wislawa Szymborska, Kórnik, 1923- Cracovia, 2012
de Si acaso, 1972
en Wislawa Symborska, Poesía no completa, Texto introductorio de Elena Poniatowska, Edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia,  FCE, México, 2011 
imagen s/d

1 comentario:

Leonardo B. dijo...


[imensa a palavra

condesada palco no mundo.]

um abraço,
pela partilha

Lb

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