jueves, octubre 31, 2013

reducido a ser testigo



***
yo era chico y ya había demasiado

que recordar / qué clase de educación es esta
que tuve que aprender tantas líneas de memoria
y ni siquiera las entendía / lo que nunca hice parece
más real que lo que pasó de verdad / como guardián
de la memoria / de secretos perdidos / o no
siempre fui enemigo de secretos / reducido
a ser testigo de mí mismo
a frases oraciones versos

tantas líneas
y cuando por fin las entendía / me daba cuenta
de que ni siquiera eran la verdad


***
To my purpose nothing
(Shakespeare, Soneto XX)

Esa cosa que no es cosa
para tu propósito
que no es nada para tus intenciones

Esa cosa o cosita / mucho o nada
mucho ruido y pocas nueces
para tus mórbidas causas o razones

Esa cosa / mucha cosa y poco nada
bella añadidura de la naturaleza
la quiero para mí / la quiero mía


***
el tiempo no es éxtasis

¿quién se mandó esa mentira? ¿quién estaba
tan loco o absurdo o borracho como para
afirmar tamaña esperanza? la vida es una herida absurda
dice el tango yo entonces tengo que añadir
que cuando ciertas palabras empiezan a cobrar sentido
es que uno está empezando a darse cuenta

quién estaría tan ebrio tan enceguecido
para creerlo / tan imbécil para perder el borde
de la nostalgia
hay que prestar mucha atención / no hay más remedio
no hay cura / se grita desde siempre y desde
siempre se responde uno tiene que estar hechizado
o en curda para no escuchar esa advertencia
o no dar ni un centavo por su vida


Fabián O. Iriarte, Laprida, 1963. Reside en Mar del Plata desde 1979
imagen de Paolo Troilo©, Carnevale, en Uno de los nuestros

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