jueves, julio 07, 2011

el niño del pesebre


Nick y la palmatoria

Soy una minera. La luz azul arde.
Estalactitas de cera
gotean y se espesan, lágrimas

el útero terrenal
exuda en su hastío mortal.
Me envuelven aires de murciélago negro,

chales gastados,
fríos homicidios.
Se me pegan como ciruelas.

Vieja cueva de hielos
calcificados, antiguos ecos.
Hasta los tritones son blancos,

estos San Josés.
Y los peces, los peces—
¡Cristo! Son láminas de hielo.

Un juego de cuchillos,
una religión
piraña, tomando

su primera comunión de los vitales dedos de mis pies.
La vela
da una bocanada y recupera su corta altura,

sus amarillos se avivan.
Oh, amor, ¿cómo llegaste aquí?
Oh, embrión

que recuerdas hasta en sueños
tu posición fetal.
La sangre brota clara

en ti, rubí.
El dolor
al que despiertas no es tuyo.

Amor, amor,
he llenado nuestra cueva de rosas.
Con mullidas alfombras victorianas—

las últimas.
Deja que las estrellas
caigan en picada hacia su oscura morada,

deja que los átomos
de mercurio que gotean inconstantes
caigan dentro de ese pozo fatal.

Tú eres la única solidez
donde descansan los espacios, envidiosos.
Tú eres el niño del pesebre.


Sylvia Plath, Boston, 1932- Primrose Hill, 1963
Versión © Silvia Camerotto
El original del inglés en Sylvia Plath, Poesía Completa, Edición de Ted Hughes, Traducción y notas de Xoán Abeleira, Bartebly Editores, Madrid, 2009
imagen: Sylvia Plath y Nicholas Hughes, obtenida de Desde el manicomio


Nick and the candlestick

I am a miner. The light burns blue.
Waxy stalactites
Drip and thicken, tears

The earthen womb
Exudes from its dead boredom.
Black bat airs

Wrap me, raggy shawls,
Cold homicides.
They weld to me like plums.

Old cave of calcium
Icicles, old echoer.
Even the newts are white,

Those holy Joes.
And the fish, the fish—
Christ! They are panes of ice,

A vice of knives,
A piranha
Religion, drinking

Its first communion out of my live toes.
The candle
Gulps and recovers its small altitude,

Its yellows hearten.
O love, how did you get here?
O embryo

Remembering, even in sleep,
Your crossed position.
The blood blooms clean

In you, ruby.
The pain
You wake to is not yours.

Love, love,
I have hung our cave with roses.
With soft rugs—

The last of Victoriana.
Let the stars
Plummet to their dark address,

Let the mercuric
Atoms that cripple drip
Into the terrible well,

You are the one
Solid the spaces lean on, envious.
You are the baby in the barn.

October 29th, 1962

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