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los fantasmas de esa luz excesiva



Go Home

¿Pero acaso no te hundes en el mutismo viscoso de una ciénaga
que gira lentamente sin fin un estallido de luciérnagas fúnebres
un burbujeo de sangre que fermenta y ese silbido de serpentario
del sol sobre tu alma?

Y esa carcajada del gallo en la aldea arrasada un estertor un espasmo
de relámpagos del alba esa sonrisa del gallo en la paja del techo en llamas semejante
sonrisa de cráneo a la intemperie.

Ese país sale desnudo de entre los pantanos echa sal en la herida
balancea esas tiernas muñecas de la jungla que hacen vibrar entre las cañas la lenta
desgarradura de su risa como una larga hoja brillante y fría hasta los huesos.

Deja atrás la pelambre suicida de esa tierra de helechos mortales
llena de cosas tan antiguas que flotan en sueños y se desvanecen
para aullar con el humo y la sentencia que te sigue
como una flor caníbal entre los tizones de la noche.

La bala verde de las hojas la bala negras de la tierra la bala
líquida del agua la bala de los astros y del viento y la bala
de la fiebre y de los perros que ladran alrededor de tu cadáver
la bala del pantano y el niño asesinado la bala del loro y la
tortuga y del polen de cada planta y la bala del té y de la negra
olla de barro y de las ropas y la bala del pájaro y de la escolopendra
hasta la bala insomne de la luna hasta las mismas balas de ese pueblo
de sombras invencibles todos buscándote con tu latido
y ese incesante sol de dolor y de eterno retorno.

Escucha los fantasmas de esa luz excesiva que hace traslúcidos
tus huesos cada oleada de sangre exiliada de un mundo de alimentos
envasados jarros de cerveza el movimiento de tu raza y ahora
tan sólo ese murmullo de hojas esas manos impunes
que destapan las cloacas de la muerte.

Y dónde esos cuerpos de aceite dulcísimo que huyen como un perfume
ese linaje de sonrisas altivas se cierra con una dentellada
de caimán en la alienación del fuego. ¿Y qué haces allí
con tu industria de momias frenéticas con tu pisada de verdugo
ignorante bajo la maldición de esos dioses bajo la misteriosa
mirada de tus víctimas vociferando en la camisa de fuerza
del follaje...?

Vete.
Go home

Enrique Molina, Buenos Aires, 1910-1997
en Enrique Molina, Obra poética, Obras Completas, Tomo II, Corregidor, Buenos Aires, 1987
imagen de William Carter, serie Ghosts, 'The palm of my hand', California 2001-2003, en William Carter, publicada con la expresa autorización del autor

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