sábado, agosto 20, 2011

las promesas se olvidan


Esos reflejos solitarios

Olvidemos las últimas
lágrimas, el mortecino día,
y tornemos a los viejos y rientes fantasmas
en donde, hemos amado.
Allá están, todavía,
en la niebla marina,
y sus lánguidos y ondulantes ropajes
desprenden una aureola
brillante como el tiempo.
Allá están, solitarios,
y extrañamente unidos
a la orgullosa espuma,
y las lianas del agua
entretejen sus venas,
pero sus muertos pechos
aún saben nuestros nombres...
¿Pueden reconocernos ellos, que antes amaron
con nuestros propios gestos...?
¡Oh, sí! Su corazón
no ha caído del todo
y sobre el áureo mar
dulcemente perduran,
allá, donde lo eterno recoge su belleza
vacía y cruel como el olvido.

de Reino solitario, 1936-1938

Circe

Solo contra la tierra
este sudor de instintos ha deshecho mi rostro de pájaro confuso
extraviado en los restaurantes de los tejados bajo la mañana sin oficio
convertido de pronto en la bestia inocente que ronca entre las flores
una mano de adiós
un golpe de olas en el alma

Disfrazado de playas y ciudades que pasan
las promesas se olvidan como en sueños
como un reverbero de moscas sobre tales países sin escrúpulos ni socorro
en las eternas fogatas del tiempo
entre las plagas de la inconstancia
mientras se coagula al sol un vino de archipiélagos
-oh carne sobrenatural con tu incomprensible gemido celeste torturado y salvajemente vivo en las venas-
ahora que revisto la piel del cerdo fosforescente
el olfato del camino
su relámpago de mujeres dormidas exhalando el perfume penetrante de la tristeza
de plumas de sexo barridas por el viento

Pero te recobro
oscuro corazón de prisionero y de desafío
ciego corazón humano
con el hechizo de la corriente
vacilaciones éxtasis y terrores
y el musgo del abismo que brilla entre dos bocas que se besan
para ser nuevamente sólo un hombre sin más amparo que tu furia
sin otro cielo que tu aliento
como una blasfemia deslumbrante como un lazo demente
tendido a los más puros vampiros de la tierra

de Amantes antípodas, 'Derivas', 1961

Enrique Molina, Buenos Aires, 1910-1997
en Enrique Molina, Obra poética, Obras Completas, Tomo II, Corregidor, Buenos Aires, 1987
imagen de Nadia Moro, Underwater photography, en Design Cove

1 comentario:

Tamarit dijo...

Impresionante el segundo poema.

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