domingo, agosto 28, 2011

aún trata de tejer...



Cincuenta años después

Su casa está vacía y el corazón es viejo
y está lleno de sombras y ecos que no engañan
a nadie excepto a ella,  porque aún trata de tejer
con dedos ciegos y torcidos, redes que no sostienen.
Dicen que alguna vez los brazos de todos los hombres se extendían hacia ella,
y planeaban como pájaros blancos esperando sus caricias:
una corona que ella pudo haber tenido para unir cada hebra
de cabello, y sus dulces brazos, el Oro de las Brujas.

Sus espejos saben del testimonio, porque allí
despertó en sueños de otros sueños que le otorgaban
delicadeza cuando se levantaba, coronada por cabellos suaves.
Y con el corazón de él atado y sus ojos jóvenes inclinados
y ciegos, él siente su presencia como fragancia derramada,
reteniéndolo, en cuerpo y vida, en su trampa.

William Faulkner, Albany, 1897- Oxford, 1962
de A Green Bough, 1933, publicado como The Marble Faun and A Green Bough, Random House, New York, 1965
versión 
© Silvia Camerotto
imagen de Dennis McCarthy ©, Lady in mirror,  en Dennis McCarthy Oil Paintings

After Fifty Years

Her house is empty and her heart is old,
And filled with shades and echoes that deceive
No one save her, for still she tries to weave
With blind bent fingers, nets that cannot hold.
Once all men’s arms rose up to her, ‘tis told,
And hovered like white birds for her caress:
A crown she could have had to bind each tress
Of hair, and her sweet arms the Witches’ Gold.

Her mirrors know her witnesses, for there
She rose in dreams from other dreams that lent
Her softness as she stood, crowned with soft hair.
And with his bound heart and his young eyes bent
And blind, he feels her presence like shed scent,
Holding him body and life within its snare.

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