Ir al contenido principal

alberto girri

el motivo es el poema 3 (y última)

*
In verbis amare verum, non verba. De acuerdo, pero ¿de la fórmula por sentado que operan diferentes verdades compensando por la oposición entre verdad conceptual y verdad poética? ¿pero al servicio de qué se halla lo verbal, sino de la meta, inalcanzable y paradojal, que define a la poesía misma: arribar a verdades que no consiguen reflejarse mediante palabras?

*
Desechar el planteo, de que siendo el poema uno en su autor, uno en su lector, uno en su crítico, expone un malentendido inquietante, triunfo de lo espurio. Nada más eficaz que esa variedad de papeles, para confirmar que el poema vive.

*
Que poseemos un estilo lo deciden los demás: jurarían identificarlo. Entretanto, nuestra sola propiedad son las dudas. Como para concederles la razón a quienes predican que también un estilo es materia de fe; o sea: las dudas perturban, pero las certezas sin fe duran poco.

*
¿Y si durante las etapas de desaliento, vacuidad, torpeza del pensar, lo sano fuera alegrarnos, insistir, caer en la esperanza de que entonces quizás se inicia algo liberador? Aunque la comparación parezca impertinente, recordar cómo entre los taoístas religiosos uno de los Ocho Inmortales es pobre, iletrado, deforme.

*
Hasta anotar la primera palabra pensar intensamente en uno mismo. Después, piensa nuestro otro.

*
Mal síntoma. Que el poema se deje ver de una ojeada.

*
Del poema nunca plasmado, de la postergación diaria del intento, surge el libro, depósito de los poemas que entretanto resolvimos.

*
Distanciamiento. Procurarlo de modo que ni proximidad sea contacto, ni el alejamiento separación.

*
Del componer. Dos instancias, el comienzo y la obstinación.

*
Artesanía. Relieve y contundencia. Impracticables sin muchas de las palabras que reconocemos que sobran. Se tratará de elegir cuáles desaparecerán.

*
Lo difícil: probar que apelamos a connotaciones prestigiosas como recurso suplementario para intensificar la sugestión perseguida, no manto que disimule el escaso crédito que nos merece el resto.

addenda: alivio del que trabaja

Alivio del que trabaja
sobre sí,
el instante
en que suspende el habitual
hacer con su persona,

ni apartarse de ella,
cerrarse, desentenderse,
ni oficiando de pastor
conducirla, urgirla, amenazarla
desde salvaje e infantil autoridad,

ni abatirla
al nivel de máscara, aritificioso
obstáculo, pesada capa,
cerco que aisla.

Con tal interrupción, aplacamiento,
se vuelve pasivo, ausente
de todo discriminar, indagar:
'¿Cómo estar cierto
de lo que comparto con ella,
y de lo que me es exclusivo?',
y da por bueno
que el azar, dios, sea quien disponga
sobre el latente vínculo,
y quien justifique, legitime,
en eso a que aspira, una actitud
de acuerdo entre amigos,
ninguno de los dos amo,
ninguno sirviente,
afán de cada cual
por aplicarse a lo que el otro precisa,
¡lo que necesitamos,
y lo que anhela nuestra persona,
pero en sus propios términos,
no en los de conjeturar
lo que supone anhela!

Naturaleza y persona
absorbiéndose al unísono,
similar gravidez, dos ramas
que se mecen rítmicamente,
e inspiradoras
del compartido espacio
por el que se mueven.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

ron padgett. cómo ser perfecto

Cómo ser perfecto
Todo es perfecto, querido amigo. Kerouac
Duerme.
No des consejos.
Cuida tus dientes y encías.
No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien amas muera súbitamente.
Come una naranja todas las mañanas.
Se amable. Te hará feliz.
Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.
Desea todo. No esperes nada.
En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.
Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta de otro deseo- ser amado, tal vez, o no morir.
Haz contacto visual con un árbol.
Se escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada una de ellas.

jorge aulicino. [william carlos williams]

[William Carlos Williams]

Soy el intelectual más prestigioso de la cuadra.
Querría tener un De Carlo 1960 para estacionarlo
frente al Hospital de Infecciosos, donde pudiera verlo
desde la ventana trasera de mi departamento,
los asientos atestados de libros y bolsas de suero.


El De Carlo es blanco como la ballena,
como mi heladera.

Todo flota
lejano y fascinante
en esta hermosa ciudad.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
de Mar de Chukotka, inédito

leticia ressia. cita con el médico

Cita con el médico

¿Cómo es su dolor?
¿A qué profundidad se le hunde en la espina?
¿De qué color es su sombra
al trasluz de la ventana abierta?
¿Su dolor es arrojado
o espera atrás de uno de sus ojos?

¿A cuántos litros por segundo
se le desborda el río?
¿Toma a horario su remedio?
¿Se pregunta por qué descarrila
cada tanto
su último vagón?

Es bello
vulnerable
peligroso como acariciar
una gata peluda a los tres años.
Así arde la pena cuando se toca.
Justamente
ya lo aprendió a esa edad
cuando las compañeras de jardín
le mordían los brazo
para negarle la muñeca pepona.
¿Siente adentro el mar? ¿Se le agita?
¿Quiere gritar y no puede?
¿Quiere salirse del cuerpo?
¿Se siente sola?
¿Quiere morir?

Quiere morir.
Haga reposo para no escaparse de sus piernas.
Coma chocolate.
Vea películas de mujeres patéticas
que salen adelante como Bridget JOnes.
Sonría.
No joda.
Sea feliz, podría ser peor.
Oculte sus espejos.

Siempre es peor cuando nos miramos
pero eso Ud. ya lo sabe.

Leticia Ressia, Pellegrin…