domingo, febrero 24, 2013

pero estoy aquí




Adagio

Cuando es tarde a la noche y las ramas
golpean contra las ventanas,
pensarás que el amor solo es cuestión

de salir de tu propia Guatemala
y meterte en una peor,
pero es algo más complicado que eso.

Se parece más a cambiar dos pájaros
quizás escondidos en aquel arbusto
por ése que no tienes en la mano.

Un hombre sabio dijo una vez que el amor
era como obligar a un caballo a beber,
pero entonces dejaron de considerarlo sabio.

Seamos claros al respecto.
El amor no es tan simple como levantarse
del lado equivocado de la cama con traje de emperador.

No. Se parece más a la forma en que se siente
la pluma cuando vence a la espada.
Es un poco como el centavo ahorrado o los puntos que se escapan.

Me miras a través del halo de la última vela
y dices que el amor es un viento maligno
y sin retorno, un camino que no lleva a buen puerto,

pero estoy aquí para recordarte,
mientras nuestras sombras tiemblan en las paredes,
que el amor es un madrugador que es mejor tarde que nunca.

***

Amor

El chico en el otro extremo del vagón
no dejaba de mirar hacia atrás
como si tuviera miedo o esperara a alguien

y entonces, ella asomó por la puerta de vidrio
del vagón delantero y él se levantó
y abrió la puerta y la hizo pasar

y ella entró al vagón llevando
un gran maletín negro
con la forma inconfundible de un violonchelo.

Parecía un ángel con la frente alta
y los ojos oscuros y su cabello
atado detrás del cuello con un lazo negro.

Y por todo aquello,
él parecía un poco incómodo
por su felicidad al verla,

mientras ella estaba simplemente allí,
perfectamente viva como un ser
con una cara dulce que toca el violonchelo.

Y la razón por la que escribo esto
en la parte posterior de un sobre de manila
ahora que salieron del tren juntos

es para contarles que cuando ella se dio la vuelta
para poner el grande y delicado violonchelo
arriba en el portaequipajes,

lo vi a él mirándola
y a lo que ella hacía
con los ojos con que pintan a los santos

cuando miran a Dios
cuando él está haciendo algo extraordinario,
algo que lo identifica con Dios.


Billy Collins, New York, 1941
Versión ©Silvia Camerotto
imagen de Steven Meisel, Sunniva Stordahl, en  willyegang


Adage

When it's late at night and branches
Are banging against the windows,
you might think that love is just a matter

of leaping out of the frying pan of yourself
into the fire of someone else,
but it's a little more complicated than that.

It's more like trading the two birds
who might be hiding in that bush
for the one you are not holding in your hand.

A wise man once said that love
was like forcing a horse to drink
but then everyone stopped thinking of him as wise.

Let us be clear about something.
Love is not as simple as getting up
on the wrong side of the bed wearing the emperor's clothes.

No, it's more like the way the pen
feels after it has defeated the sword.
It's a little like the penny saved or the nine dropped
stitches.

You look at me through the halo of the last candle
and tell me love is an ill wind
that has no turning, a road that blows no good,

but I am here to remind you,
as our shadows tremble on the walls,
that love is the early bird who is better late than never.

***

Love

The boy at the far end of the train car
kept looking behind him
as if he were afraid or expecting someone

and then she appeared in the glass door
of the forward car and he rose
and opened the door and let her in

and she entered the car carrying
a large black case
in the unmistakable shape of a cello.

She looked like an angel with a high forehead
and somber eyes and her hair
was tied up behind her neck with a black bow.

And because of all that,
he seemed a little awkward
in his happiness to see her,

whereas she was simply there,
perfectly existing as a creature
with a soft face who played the cello.

And the reason I am writing this
on the back of a manila envelope
now that they have left the train together

is to tell you that when she turned
to lift the large, delicate cello
onto the overhead rack,

I saw him looking up at her
and what she was doing
the way the eyes of saints are painted

when they are looking up at God
when he is doing something remarkable,
something that identifies him as God.


1 comentario:

El poeta ocasional dijo...

Espléndidos. Me contagio de libertad

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