domingo, febrero 10, 2013

no aprendimos a saciar nuestra sed



Cartografía evidente

El mapa informa de agua, así como el pan
informa de aceite y de tomate
sobre la superficie de su miga. El aceite precisa
de algún punto de apoyo, de ahí el mapa, que localiza
todo lo oleaginoso mediante dos aceitunas
negras, lo petrolífero por medio de una torre
metálica y lo vitivinícola
a través de un racimo.

Del mapa no aprendimos a saciar nuestra sed
con líquidos erróneos, y digo el líquido en plural
aunque desde hace tiempo no surjan nuevos lagos
ni se inauguren ríos
-hambre y sed mal saciadas figuran
en la cartografía de algunos
escolares.

Lo mapable es inverosímil si no posee una zona
sobre la que fijar el dedo
índice. Si no nos quedan dedos para decir
ahí estuve yo, lamer el mapa entonces
es la única vía
para delimitar la palabra terreno.


Mercedes Cebrián, Madrid, 1971
de Mercado común, 2006, "España limita"
en Oremos por nuestros pasaportes, Antología, Mondadori, Buenos Aires, 2012
imagen deZhang Linhai©, en Uno de los nuestros

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