domingo, abril 22, 2012

sin horror, oh, sin horror





Alguien mirará

¿Alguien mirará desde aquí este río, estos ríos, a través de los paraísos,
cuando el crepúsculo sea un silencio gris de franjas apagadas?
¿Quién, desde aquí, sentirá el ala del silencio, triste de haber quemado ya sus flores,
y alisándose con vaga solemnidad, tocarle extrañamente?
Hacia qué país o qué abismos el adiós del ala pálida?
No son siempre nuestros, oh alma, las miradas y los sentimientos.
¿No ves los follajes fijarse en un oscuro éxtasis hacia la infinita ceniza todavía viva
y temblar de repente, como espíritus, en un íntimo y leve escalofrío inquieto?
¿Y las paredes blancas, y las corolas aun abiertas, y las aguas fieles, y los pájaros quietos y las gramillas tímidas?
Las criaturas, en fin, que no sabemos, y que el día deja lo mismo que una música o lo mismo que una fiebre...
Ah, y los que vendrán, las jóvenes almas que vendrán, fuertes por el amor para los vértigos sutiles,
de ojos serenos y sonrisa valiente para todos los abismos. ¿Qué fatales
melancolías habrá con los talles enlazados y un alba ya latente en el propio balcón hacia la noche?
Ellos, oh alma, desde aquí, o desde allá, recogerán en su pureza todo el silencio gris antes de alejarse,
y serán iguales que hierbas para los roces misteriosos y las despedidas aladas,
sin horror, oh, sin horror, y sin cuidados inútiles y sin heridas ajenas
en el camino de sombra que llevará, bajo las altas pupilas, hacia una luz de comunión...

Juan L. Ortiz, Puerto Ruíz, 1896 - Paraná, 1978
de La brisa profunda, 1954
en Juan L. Ortiz, Obra completa, segunda edición, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2005
imagen de Anne Arden McDonald, Untitled Self Portrait #21, California, 1989, Anne Arden McDonald

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