lunes, abril 23, 2012

cada uno estaba solo





Dos hombres


a Alejo Carpentier


había dos hombres que vivían en dos terrazas vecinas de la Habana
separadas apenas por un pequeño desnivel
uno era cubano otro no tanto
uno era joven otro no tanto
pero los dos estaban solos
cada uno hacía sus cosas sin mirar al otro
hubiera podido mirarlo
uno martillaba los clavos de sus zapatos
otro bebía su vino
uno encendía sus luces rojas o verdes
otro graduaba el brillo de sus luces equipadas con un relay
inmóviles en la dársena los barcos contemplaban a los dos por igual


hasta que llegaba la noche
cada uno ponía su música favorita
escuchaba también la del otro pero en segundo plano
a veces alguno de ellos llegaba a bailar solo
cada uno estaba solo
pero cada uno nunca miraba al otro


por fin cada uno cerraba su puerta con candado
daba cuerda a su respectivo reloj despertador
se arrojaba en el sueño
cada uno dormía abrazado a una almohada suplementaria
y soñaba que acariciaba
y era acariciado por una mujer
que quizá era la misma


y a la mañana
cuando el sol hacía de las dos azoteas una misma lámina de oro ardiendo
cada uno se iba a su trabajo
nunca se encontraron al abrir sus respectivas puertas de calle
y cada uno se lanzaba en su día
y a lo largo del día y alguna vez en la noche siguiente
cada uno hacía el amor o hubiera querido hacer el amor
con una mujer que quizá era la misma
pero que no era de ningún modo la mujer de ninguno de los sueños
de cada uno de estos dos hombres que 
vivían en dos terrazas vecinas de la Habana




César Fernández MorenoBuenos Aires, 1919-París, 1985
de Escrito con un lápiz que encontré en la Habana
en César Fernández Moreneo, Obra poética, II. Querencias y otros libros,  Edición, prólogo, notas  bio-bibliografía de Jorge Fondebrider, Perfil libros, Buenos Aires, 1999

imagen de la película Two men and a wardrobe de Roman Polanski

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