domingo, abril 01, 2012

bajo mi mirada inútil





Dulce et Decorum Est

Encorvados, como viejos mendigos con sus bolsas,
torcidos, tosiendo como arpías, maldiciendo en medio del barro,
le dimos la espalda a los inquietantes fogonazos
y avanzamos con dificultad hacia nuestra lejana base.
Los hombres marchaban dormidos.
Muchos habían perdido sus botas
y rengueaban en sus zapatos de sangre. Todos tullidos, todos ciegos;
ebrios de fatiga; sordos al silbido de las cansadas
5.9 que quedaban atrás mientras se alejaban.
¡Gas! ¡Gas! ¡Rápido, muchachos! Un éxtasis de incertidumbre.
Ponerse las ridículas máscaras justo a tiempo;
pero aun hubo alguien que gritaba y tropezaba,
luchando como un hombre quemándose con fuego o cal…
Borroso a través del cristal empañado y la espesa luz verde
como debajo de un verde mar, lo vi ahogarse.
En todos mis sueños, bajo mi mirada inútil,
se hunde ante mí, boqueando, asfixiándose, ahogándose.
Si en algún sueño sofocante tú también caminaras
detrás del camión al que lo arrojamos,
y vieras sus ojos en blanco,
su cara agarrotada, como un demonio enfermo de pecado;
si pudieras escuchar, en cada sacudida, la sangre
subiendo a borbotones de sus corrompidos pulmones,
obscena como el cáncer, amarga como el vómito
de repugnantes úlceras incurables en lenguas inocentes,
amigo mío, no repetirías con altanero idealismo
a los jóvenes ardientes sedientos de gloria,
esa vieja mentira: Dulce et Decorum est 
pro Patria mori. **

octubre, 1917- marzo, 1918
Wilfred Owen, Oswestry, Shropshire, 1893- Canal Sambre-Oise, 1918
version © Silvia Camerotto
Imagen de First World War Poetry Digital Archive


** Quinto Horacio Flaco (65 a.C. - 8 a.C.), Carmina, 3, 2-13

 Dulce et Decorum est


Bent double, like old beggars under sacks, 
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge, 
Till on the haunting flares we turned our backs 
And towards our distant rest began to trudge. 
Men marched asleep. Many had lost their boots 
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind; 
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots 
Of tired, outstripped Five-Nines that dropped behind. 
Gas! Gas! Quick, boys! – An ecstasy of fumbling, 
Fitting the clumsy helmets just in time; 
But someone still was yelling out and stumbling, 
And flound'ring like a man in fire or lime. . . 
Dim, through the misty panes and thick green light, 
As under a green sea, I saw him drowning. 
In all my dreams, before my helpless sight, 
He plunges at me, guttering, choking, drowning. 
If in some smothering dreams you too could pace 
Behind the wagon that we flung him in, 
And watch the white eyes writhing in his face, 
His hanging face, like a devil's sick of sin; 
If you could hear, at every jolt, the blood 
Come gargling from the froth-corrupted lungs, 
Obscene as cancer, bitter as the cud 
Of vile, incurable sores on innocent tongues, 
My friend, you would not tell with such high zest 
To children ardent for some desperate glory, 
The old Lie; Dulce et Decorum est 
Pro patria mori.


 Wilfred Owen 
8 October 1917 - March, 1918

3 comentarios:

Jorge Fondebrider dijo...

Un poema fantástico, maravillosamente traducido. Felicitaciones, Silvia.

gabrielaa. dijo...

Tamarit dijo...

me sumo al parecer de jorge, al sI de gabrielaa. felicitaciones.

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