martes, abril 24, 2012

la señora llovía dulcemente



Gotan


Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar sus ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.


Atención, atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.


Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados de soledad.


Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.


Juan Gelman, Buenos Aires, 1930
de Gotán, Ediciones Horizonte, Colección de Poesía La Rosa Blindada, dirigida por Carlos Alberto Brocato y José Luis Mangieri, Buenos Aires, 1962
imagen de © Mario Abel Bernabe, en Mario Abel Bernabe

1 comentario:

irene gruss dijo...

"todo lo más habrá que ver cómo vivir sin ella/la señora sentada al fondo de mi sangre." Éste es Gelman; Irene

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