domingo, octubre 16, 2011

hay que ser casto para saber no comer


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Yo estaba vivo
y estaba allí donde siempre
¿Comía yo?

No
pero cuando tenía hambre yo retrocedía con mi cuerpo
/y no me comía a mí mismo
pero todo esto se ha corrompido
una operación insólita se efectuaba
yo no estaba enfermo
yo reconquistaba la salud
siempre por un retorno hacia atrás del cuerpo
mi cuerpo me traicionó
él no me conocía bien aún
comer es llevar adelante aquello que debe quedar atrás
¿Dormía yo?

No, no dormía
hay que ser casto para saber no comer
Abrir la boca, es ofrecerse a las miasmas
Entonces ¡nada de bocas!
Nada de boca
nada de lengua
nada de dientes
nada de laringe
nada de esófago
nada de estómago
nada de vientre
nada de ano

Yo reconstruiré al hombre que soy

**
Soy yo
el Hombre
quien será el Juez
a fin de cuentas
es a mí
al que todos los elementos
del cuerpo y de las cosas
vendrán a referirse
Es el estado de mi
cuerpo quien hará
el Juicio Final

**
No es posible que al fin el milagro no estalle
He sido demasiado castigado
Me he atormentado demasiado en el mundo
He trabajado demasiado para ser puro y fuerte
He perseguido demasiado el mal
He buscado demasiado tener un cuerpo limpio

Antonin Artaud, Marsella, 1896- Rodez, 1948
de Van Gogh o el Suicidado de la Sociedad, 1947
en Antonin Artaud, Textos, Colección Poesía dirigida por Ana María Moix, Plaza y Janés Editores, Barcelona, 2001
Selección, traducción y prólogo de Alejandra Pizarnik
Imagen Artaud por Denise Colomb

1 comentario:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Artaud, o el infierno en la tierra.

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