domingo, julio 29, 2012

él revuelve tus lienzos



Parece


Parece que ahora voy,
con mesura y edad,
demostrando un teorema
por la espesa ciudad,


donde en rígidos coches
se han trocado los gatos
suburbanos, y al verso
lo arrastran los zapatos.


Parece que mi alma
mide, suma y diseca.
Que adelanto un minuto
la vida en mi muñeca.


Que hago cumplir mi sangre
entre oficina y tienda,
prestándole latido
y ruiseñor de agenda.


Parece. Pero voy,
ya feliz de dolor,
coronada de nuncas,
de balada y de flor.


Voy -dibujando a Dios
con el incendio mío-
hacia el agua piadosa,
hacia el último río.


en La Gaceta, Tucumán, 14 de diciembre de 1958


Canción para una cama de hotel


Nunca serás de nadie
total, definitiva;
pero todo lo humano
sabes, blanda, pasiva.


Dices de mí al probarme:
"Algún jirón de sal,
alguien más que en mí rueda
con sangre horizontal".


En tu pausa comprada
-espejismo del nido-,
he arrojado mi grito,
el nunca sucedido.


Y él revuelve tus lienzos,
tu blandura, tu almohada,
como el muerto que gira
en la fosa prestada.


Te pagué; y quiero olvido,
ser tu espuma, partir...
Oh arena indiferente,
mi playa de morir.


de La llave, 1957


Amelia Biagioni, Gálvez, 1916- Buenos Aires, 2000
en  Amelia Biagioni, Poesía completa, Editorial Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2009
imagen de Adam Caldwell©, Hospital, en Uno de los nuestros

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