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vuelve siempre y tómame


**
Al atardecer


De todos modos no duraría mucho. La experiencia
de los años me lo enseña. Sin embargo, algo apresuradamente
vino la Moira y lo interrumpió.
Fue breve esa hermosa vida.
Pero qué intensos eran los perfumes,
en qué espléndidos lechos nos acostamos,
a qué placer entregamos nuestros cuerpos.

Un eco de los días de placer,
un eco de los días, vino hasta mí,
algo del ardor de nuestra juventud;
volví a tomar una carta en mis manos,
y leí una y otra vez hasta que faltó la luz.

Y salí melancólicamente al balcón,
salí para cambiar de pensamientos mirando al menos
un poco de la ciudad amada,
un poco el movimiento de la calle y los negocios.


**
Vuelve


Vuelve siempre y tómame,
sensación amada, vuelve y tómame—
cuando despierta la memoria del cuerpo
y un viejo deseo pasa nuevamente por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten que tocan otra vez.

Vuelve siempre y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...

**
El sol de la tarde


Este cuarto, qué bien lo conozco.
Ahora se alquila y también el de al lado
para oficinas comerciales. Toda la casa se convirtió
en oficinas de corredores, de comerciantes, de compañías.

Ah, este cuarto, qué familiar me es.

Aquí cerca de la puerta estaba el canapé,
y delante de él una alfombra persa;
al lado la repisa con dos floreros amarillos.
A la derecha, no, enfrente, un armario con espejo.

En el centro la mesa donde escribía,
y las tres grandes sillas de mimbre.
Junto a la ventana estaba la cama
donde nos amamos tantas veces.

Aún deben estar en alguna parte esas pobres cosas.

Junto a la ventana estaba la cama;
el sol de la tarde llegaba hasta el medio.

...Las cuatro de la tarde, nos habíamos separado
sólo por una semana... Ay,
esa semana se volvió eterna.


Constantinos P. Cavafis, Alejandría, Egipto, 1863-1933
en Poesía griega moderna, Selección, traducción directa del griego, prólogo y notas de Horacio Castillo, Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 1997
imagen de Daria Endresen©, Protection, en Uno de los nuestros

Comentarios

Pedro Donangelo dijo…
Qué hermosos. Cómo lograr belleza con un lenguaje austero.

Saludos y gracias
Es hermosa la foto de donde la sacaste???????''
Sand dijo…
Siempre necesario volver a estos poemas. Gracias!
Tamarit dijo…
Siempre me gustó tanto "El sol de la tarde"; y lo vuelvo a leer, y me encanta. Qué significativo, cuánto valor tiene ese "ya", ¿no?

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