sábado, diciembre 24, 2011

solo renunciando a intentarlo


Enseñanza ignorada

I
Ni el drama de ciertas almas,
que destinadas a reconocerse
solamente ante otra alma,
no soportan la efectividad de lo real,
lo visible animado e inanimado;
sello de las almas bellas,
y de las muy sensibles,
las que alguno oyó pisando
sin descanso en la jaula de las costillas.

II
Ni el nihilista,
de pronto inseguro
de su doctrina, desorientado
(como si le dijeran que quizás
la negación nihilista no sea
en definitiva la última
palabra de la realidad),
opta por defender un secreto impulso
de dar testimonio de reconocimiento
a todo objeto lo mismo que a seres;
un ladrillo porque es un ladrillo,
un pañuelo porque es un pañuelo, aun
si tergiversado por pálidos símbolos,
l'adieu suprême des mouchoirs.

III
Ni los que presumen
que la vida de los hechos se advierte
en la fuerza de la mente,
mayor carencia
de vida en los hechos
mayor certeza de la mente
para observarlos.

IV
Ninguno lo logra. Nadie
aprendió todavía que solo
renunciando a intentarlo alcanzaría
a imponer lo que sostiene,
aceptando
que la realidad se complace
en que nadie haga lo que pretende
con ella;
que nada se hace, Todo Sucede.

Alberto Girri, Buenos Aires, 1919-1991
en Alberto Girri, Obra Poética IV, Corregidor, Buenos Aires, 1988
imagen de Miguel Rodríguez, Entre dos tiempos, en Uno de los nuestros

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