domingo, diciembre 25, 2011

porque eres de Cain


4-Fragmento de un evangelio

Y dijo:
Bienaventurados los que viven
en escenarios convencionales.
Los que miden sus vidas
con patrones convencionales:
dinero, éxito, frustraciones.

Dijo:
Los que llevan el sello en la frente
serán perseguidos por la desdicha,
antes que la paz conocerán el pánico.

Dijo:
Porque las simas de dios son del diablo
y las simas de dios son el desierto
y las pústulas
y la misericordia no se alcanza
si no se conoció el castigo.

Dijo:
Bienaventurados los que desconocen.
Los que no distinguen la buena pintura,
los que encuadran correctamente la vida
según mínimos patrones,
porque ellos tendrán el cielo
con relativa facilidad.

Dijo:
Desdichados los que Él selló,
los imperfectos, los justos,
porque el vacío se agitará en ellos
como sudoroso miasma
y no serán tenidos como ejemplos
si no que fueron elegidos
para que Él pruebe sus misteriosas armas
ante la general indiferencia.


7-Entrada a Jerusalén

Se pide precaución en el acceso oeste:
hay demoras originadas en un accidente.
En el acceso norte hay demoras de hasta quince minutos.
Es normal el tránsito por el puente sur.
No hay novedades al este.


9-Fragmento de un evangelio

Y dijo: la voz de Odín es la voz de los Campos,
de la disciplina y del peligro, y la voz
de los campamentos, del coraje y del agravio,
la voz del perdón en la masacre.
La voz de los designios, de las toberas y de los osarios.
De las ablaciones y de los residuos atómicos.
De los hijos y de las menstruaciones.
De las estadísticas y de los reactivos.
De los pájaros y de los basurales.
La voz de Odín es la voz de los iguales.

Y dijo: no lo oirás mientras no llegues
donde tu pensamiento llegue.

Y dijo: porque eres de Caín, tanto
o más que de Abel.
De los entuertos y del orgullo.
Y dijo: eres el lisiado,
el que todo lo hizo.
Y dijo: nada, más allá de tus gestos
torpes y salvajes.
Dijo: el último, el enemigo del tacto.
Hombre sin hombre, sin medida.


12-Fiesta de Navidad en el Ritz, Washington DC

A tu abuelo el frío le penetró entre los tejidos
corporales hasta grabar marcas en sus huesos.
Tu abuelo tenía huesos de estalactita.
Volvés a casa en Rolls, de manera
que no debe preocuparte el frío.
Tus zapatos son de gamuza,
estás suavemente peinado,
y es de seda tu camisa verde agua.


14-Coda

Otra vez el rayo. Otra vez el roble hendido.
El fuego que desciende desde el cielo.
El vómito. Los muertos calcinados.
Tejes, madre, allá; tejes lejana y silenciosa.
Tejes calceta de rayos triunfales para mis pupilas.
Tejes el descanso en la flor de la tormenta.
Sobre el mundo se apagan y se levantan satrapías.
Para que tejas, sólo para que tejas, mientras aguardas,
vacía de milagro y de ansia, de labor y pregunta.
Para que tejas.

Jorge Aulicino, Buenos Aires, 1949
de La nada, Ediciones Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2003
imagen de Katherine Blackwell, Melty people, en Uno de los nuestros