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y de nuevo volvías


Basso Ostinato

Fue fácil descubrir que estabas siempre entre los días.
Que al fin, siempre, de entre un montón de días,
regresabas. Este era el hecho.
Que volvías a alejarte
y de nuevo volvías.
Siempre.
Como un viejo reloj,
como una maquinaria un poco descompuesta,
sin espacios iguales.
Algo era siempre fácil de prever,
algo era siempre igual:
volvías.

Ahora
aquella máquina irregular
pero temblorosa
no señala espacios iguales ni desiguales.
No indica nada
como no sea silencio,
muerte,
olvido.
Antes de este silencio
ya sin edad,
peso ni número,
una cifra, una fecha
era de nuevo el comienzo de algo. Algo
que volvía a repetirse solo por tu regreso.
Ahora están borradas las cifras,
perdidos los nombres.

Rodeado de silencio
busco y confundo cartas y almanaques.
Ah, no es fácil descubrir que lo único vivo
es el obstinado silencio.
Casi tu muerte,
tu olvido.
Levanto esta lápida
y grito adentro de su oquedad.
Tu olvido agranda mi grito,
el eco de un gemido
que se une a otro eco, y a otro, y a otro.
Ahora, un día más
entre un montón de días,
termino por descubrir
que hoy no es igual que antes.
Impasible, cumplo el ceremonial.
Me miro al espejo. Yo soy ése,
el mismo,
pero ya nada es igual.
Grito tu nombre,
creo tu voz,
tu imagen.
Y desesperadamente te recuerdo.

Sé que de algún modo mi grito te arrebató a la muerte,
que de algún modo su temblor conmueve ahora el silencio,
de algún modo destruirá al olvido.

Sigfrido Radaelli, Morón, 1909- ¿? 1975
de El Paraíso, en Antología de la poesía argentina, Selección e introducción de Raúl Gustavo Aguirre, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1979
imagen: Moment de William Carter, / site: http://www.wcarter.us/. La publicación en el blog de sibilas y pitias, de esta y de otras imágenes de su propiedad, fueron expresamente autorizadas por el autor

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