martes, abril 19, 2011

tú, criatura sana


La niña que yo fui me mira

A ti sola, entre tantas que yo he sido,
a ti sola no te recuerdo tal como apareces
en esta remota imagen de mí misma.
¿Así era yo? Aún no te mirabas en espejos,
no podía saber si te me asemejabas.
Y ahora se encuentran nuestras miradas.
Qué sería eres, pequeña, qué abstraída,
parece como si verdaderamente vieses
a esa que soy ahora,
y en centelleante presciencia vivieras
íntegros los setenta años que te esperaban,
largos años locos y graves;
hay en el óvalo dulce de tu rostro
como un leve, oh leve, hálito de temor,
tú, criatura sana, amada, armoniosa,
tan recatada en tu actitud,
manecitas anudadas sobre el regazo,
valerosa pequeña que yo he sido
en la remota edad que no recuerdo,
mas dime ahora, ¿durante cuánto tiempo
todavía será necesario tener valor, dímelo,
tú que tan fijamente con la luz de los ojos pensativos
me miras y me miras y me miras?

de Luci della mía sera

Tantos años y tantos

Es agosto, es mediodía, altos prados en torno,
yo cumplo tantos años y tantos, y desde lejos
he aquí que me escribes con tu querida mano, escribes
que soy demasiado joven y gitana e inquieta,
tú, bien mío secreto, tú que mío no eres,
tú, más alto que todo lo que amé, alto amor,
y desde lejos tu sonrisa de dulce caridad
vida y muerte igualmente me iluminan,
plenas y preciosas de llanto y de gloria.

de Selva d'amore

Sibila Aleramo, (Rina Faccio), Alessandria (Piamonte), 1875- Roma, 1960
en Poesía italiana contemporánea, Prólogo, selección y traducción de Horacio Armani, Litoral/Ediciones Unesco, Málaga, 1994
Imagen: Pablo Picasso

1 comentario:

Irene Gruss dijo...

¡Qué hermosura el primero! Gracias, Irene

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