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las flores crecen insignificantes


Tumbas

Soñé con un hombre enfrentado a miles,
Un hombre condenado por tonto y obcecado.
Año tras año caminaba por las calles,
Y se cruzaba con miles de encogidas
De hombros y abucheos.

Murió solo
Y nada más el funebrero fue a su funeral.

En su tumba, las flores crecen insignificantes al viento,
Y también en las tumbas de los otros mil,
Las flores crecen insignificantes al viento.

Flores y viento,
Flores insignificantes en las tumbas de los muertos,
Pétalos rojos, hojas amarillas, pinceladas blancas,
Masas púrpura declinando…
Las amo y a su enorme modo de olvidar.


Carl Sandburg, Illinois, 1878- 1967
Versión de © Silvia Camerotto
De “The road and the end", en Carl Sandburg, Selected Poems, Gramercy Books, New York, 1992
imagen: s/d

Graves

I dreamed one man stood against a thousand,
One man damned as a wrongheaded fool.
One year and another he walked the streets,
And a thousand shrugs and hoots
Met him in the shoulders and mouths he passed.

He died alone
And only the undertaker came to his funeral.

Flowers grow over his grave anod in the wind,
And over the graves of the thousand, too,
The flowers grow anod in the wind.

Flowers and the wind,
Flowers anod over the graves of the dead,
Petals of red, leaves of yellow, streaks of white,
Masses of purple sagging…
I love you and your great way of forgetting.

Comentarios

cuir cimarrón dijo…
Qué buen poema, hipnótico; casi puedo oír la cantilación marcando las cadencias, los acentos. Lo seguiré leyendo porque es de esos casos de poesía por acumulación jeje
Gracias, Sil.

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