miércoles, agosto 31, 2016

irene gruss. hombre sin auto


















Hombre sin auto

Ahora dice que tiene fríos los pies,
camina despacio.
Antes, cuando manejaba, 
cuidaba detenerse a cada cambio de luz, 
vigilaba el trayecto.

Vendió el auto como quien se inclina
y se persigna, rendido, suplicante.
Pide a Dios por una vez que lo contemple,
y que él deje de mirar 
como si fuese Dios. Por una vez,
dice cuando camina, temer, 
decir que teme.

Irene Gruss, Buenos Aires, 1950

Inédito
Imagen Scott Richard, Manhattan, fuente torbakhopper

1 comentario:

Angel Faretta dijo...

Excelente, Irene, excelente.

susan thénon. de distancias

37 un mal se apaga solo si otro mal crece una lluvia seca hiere el sol      la memoria no alcanza         entre dormidas piernas un...