martes, junio 04, 2013

ninguna rosa es segura




Cada día

Cada día cuando voy a buscar mi auto
atravieso el jardín
y a menudo deseo que Aristóteles
se hubiera
explayado sobre el poema
ditirámbico— o que sus notas hubieran sobrevivido

El yuyo arruina el delicado césped 
mientras miro de derecha a izquierda
tic tac—
Y de derecha a izquierda las hojas
del joven duraznero crecen por
el delgado tallo

Ninguna rosa es segura. Cada una es una rosa
y esta, como cualquier otra,
se abre plana, casi como un plato sin
taza. Pero es una rosa, rosa
rosada. Uno percibe como se enrosca lentamente
en su tallo de espinas

William Carlos Williams, Rutherford, 1883, Columbia, 1963   
Versión © Silvia Camerotto
En William Carlos Williams, Selected Poems, New Directions Publishing Corp, New York, 1985
de The Wedge, 1944


Every Day

Every day that I go out to my car
I walk through a garden
and wish often that Aristotle
had gone on
to a consideration of the dithyrambic
poem— or that his notes had survived

Coarse grass mars the fine lawn
as I look about right and left
tic toc—
And right and left the leaves
upon the yearling peach grow along
the slender stem

No rose is sure. Each is one rose
and this, unlike another,
opens flat, almost as a saucer without
a cup. But it is a rose, rose
pink. One can feel it turning slowly
upon its thorny stem

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