miércoles, junio 12, 2013

la única realidad


Otra mujer que llora

Desahoga la tristeza
de tu corazón demasiado amargo,
que el duelo no endulzará.

El veneno crece en esta oscuridad.
Está en el agua de las lágrimas
sus flores negras se elevan.

La gloriosa causa del ser,
la imaginación, la única realidad
en este mundo imaginario

te deja
con él, a quien la fantasía no conmueve,
y te perfora una muerte.

***

Del misterio de Don Joost

He terminado mi batalla con el sol;
y mi cuerpo, el viejo animal,
no sabe nada más.

Las poderosas estaciones criadas y asesinadas,
y fueron ellas los genios
de sus propios fines.

Oh, pero el mismo ser de la tormenta
del sol y esclavos, crianza y muerte,
el viejo animal,

los sentidos y el sentimiento, el sonido mismo
y la visión, y todo lo que hubo de la tormenta,
no sabe nada más.

Wallace Stevens, Reading, 1879 - Hartford, 1955
En Wallace Stevens, Selected Poems, Faber & Faber, Londres, 1978
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Juan Antonio Cendón, en Dibujos y pinturas de Juan Cendón


Another Weeping Woman


Pour the unhappiness out
From your too bitter heart,
Which grieving will not sweeten.

Poison grows in this dark.
It is in the water of tears
Its black blooms rise.

The magnificent cause of being,
The imagination, the one reality
In this imagined world

Leaves you
With him for whom no phantasy moves,
And you are pierced by a death. 

***
From the Mystery of Don Joost

I have finished my combat with the sun;
And my body, the old animal,
Knows nothing more.

The powerful seasons bred and killed,
And were themselves the genii
Of their own ends.

Oh, but the very self of the storm
Of sun and slaves, breeding and death,
The old animal,

The senses and feeling, the very sound
And sight, and all there was of the storm,
Knows nothing more.

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