lunes, diciembre 01, 2008

leyendo esta mañana


Fausto

¡Ay, Fausto
Solo te resta sino una hora de vida,
y luego sufrirás la condena eterna!
¡Deteneos, esferas celestiales
para que el tiempo cese, y la medianoche nunca llegue!
Bello Ojo de la Naturaleza, ¡levántate y
perpetúa el día o deja que esta hora dure
un año, un mes, una semana, un día común,
para que Fausto pueda arrepentirse y así salvar su alma!
¡O lente, lente currite, noctis equi!
Las estrellas siguen su curso, el tiempo corre, el reloj dará la hora,
y vendrá el demonio, y Fausto será maldito.
¡Oh! ¡Me elevaré hasta Dios! —¿Quién es el que empuja hacia abajo?—
¡Ved, ved como la sangre de Cristo fluye por sobre el firmamento!
Una sola gota salvaría mi alma, media gota; ¡Ah, Cristo mío!
¡No desgarréis mi corazón por nombrar a mi Cristo!
Aún así lo invocaré: ¡libérame Lucifer!
¿Adónde está ahora? Se ha ido: ¡y mira, donde Dios
extiende su brazo, y frunce su iracundo ceño!
Montañas y colinas, ¡venid, venid y sepultadme
y ocultadme de la profunda ira divina!
¡No, no!
Luego me hundiré en los abismos de la tierra;
¡Tierra ábrete! ¡Oh, no! ¡Ella no me cobijará!
Astros, que brillaban cuando nací,
vuestro influjo determinó la muerte y el infierno,
levantad a Fausto, como niebla confusa,
en las entrañas de estas preñadas nube(s),
para que, cuando vomiten nuevamente al aire,
expelan mis miembros de sus negras bocas,
y así mi alma pueda elevarse al cielo.

(El reloj marca el cuarto de hora).

¡Media hora ha pasado! Una hora completa será pronto,
oh Dios,
si tú no has de tener piedad con mi alma,
por el amor de Cristo, cuya sangre fue derramada por mi causa,
ponle fin a este interminable dolor;
dejad que Fausto more mil años en el infierno,
cien mil años, y que ¡al fin salvado sea!
¡Oh, no no hay fin para las almas condenadas!
¿Por qué no fui una criatura sin alma?
¿Por qué es inmortal la que poseo?
Ah, si la metempsicosis de Pitágoras fuera cierta,
¡mi alma debería abandonarme, y yo sería encarnado
en una bestia bruta! Todas las bestias son dichosas,
pues cuando mueren
sus almas se disuelven en la materia;
pero la mía debe aún vivir encadenada al infierno.
¡Malditos sean los padres que me engendraron!
No, Fausto, maldícete a tí mismo, maldice a Lucifer
que te ha privado de la bonanza del cielo.

(El reloj marca las doce).

¡Oh, está sonando! ¡Suena! Ahora, cuerpo, ¡tórnate aire
o Lucifer te precipitará prontamente al infierno!

(Truenos y rayos).

¡Oh, alma, conviértete en pequeñas gotas de agua
y confúndete en el océano! ¡Nunca seas encontrado!


versión © silvia camerotto

FAUSTUS/Ah, Faustus,/Now hast thou but one bare hour to live,/And then thou must be damn'd perpetually!/Stand still, you ever-moving spheres of heaven,/That time may cease, and midnight never come;/Fair Nature's eye, rise, rise again, and make/Perpetual day; or let this hour be but/A year, a month, a week, a natural day,/That Faustus may repent and save his soul!/O lente, lente currite, noctis equi!/The stars move still, time runs, the clock will strike,/The devil will come, and Faustus must be damn'd./O, I'll leap up to my God!—Who pulls me down?—/See, see, where Christ's blood streams in the firmament!/One drop would save my soul, half a drop: ah, my Christ!--/Ah, rend not my heart for naming of my Christ!/Yet will I call on him: O, spare me, Lucifer!/Where is it now? 'tis gone: and see, where God/Stretcheth out his arm, and bends his ireful brows!/Mountains and hills, come, come, and fall on me,/And hide me from the heavy wrath of God!/No, no!/Then will I headlong run into the earth:/Earth, gape! O, no, it will not harbour me!/You stars that reign'd at my nativity,/Whose influence hath allotted death and hell,/Now draw up Faustus, like a foggy mist./Into the entrails of yon labouring cloud[s],/That, when you vomit forth into the air,/My limbs may issue from your smoky mouths,/So that my soul may but ascend to heaven!/[The clock strikes the half-hour.]/Ah, half the hour is past! 'twill all be past anon/O God,/If thou wilt not have mercy on my soul,/Yet for Christ's sake, whose blood hath ransom'd me,/Impose some end to my incessant pain;/Let Faustus live in hell a thousand years,/A hundred thousand, and at last be sav'd!/O, no end is limited to damned souls!
Why wert thou not a creature wanting soul?/Or why is this immortal that thou hast?/Ah, Pythagoras' metempsychosis, were that true,/This soul should fly from me, and I be chang'd/Unto some brutish beast! all beasts are happy,/For, when they die,/Their souls are soon dissolv'd in elements;/But mine must live still to be plagu'd in hell./Curs'd be the parents that engender'd me!/No, Faustus, curse thyself, curse Lucifer/That hath depriv'd thee of the joys of heaven./[The clock strikes twelve.]/O, it strikes, it strikes! Now, body, turn to air,/Or Lucifer will bear thee quick to hell!/[Thunder and lightning.]/O soul, be chang'd into little water-drops,/And fall into the ocean, ne'er be found!

fuente: The tragical story of Dr. Faustus, Christopher Marlowe, pertenciente al Quarto de 1604

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