lunes, octubre 29, 2012

william carlos williams. estas son las desoladas




Estas

son las desoladas y oscuras semanas
en las que la naturaleza iguala en su aridez
la estupidez del hombre.

El año se hunde en la noche
y el corazón se hunde
más bajo que la noche

en un lugar vacío y barrido por los vientos
sin sol, estrellas o luna
sino una luz extraña como la del pensamiento

que teje un fuego oscuro—
girando sobre sí hasta que
en el frío, se inflama

para que un hombre no se de cuenta de nada
de lo que conoce, ni de  la misma
soledad— Ni un fantasma

que fuera abrazado—el vacío de
la desesperación— (ellos
gimen y aúllan) entre

los fogonazos y  estruendos de la guerra;
casas en cuyas habitaciones
el frío es más grande de lo que podemos imaginar,

la gente que amamos se ha ido,
las camas están vacías, los sofás
húmedos, las sillas sin usar—

Escóndelo en algún
lugar de tu cabeza, deja que eche raíces
y crezca, sin relación con los celosos

oídos y ojos— por sí mismo.
A esta mina vienen a cavar — todos.
¿Es este el contrapunto de la música

más dulce? La fuente de la poesía que
viendo el reloj detenido, dice:
¿Se ha detenido el reloj que ayer

andaba tan bien?
y escucha el sonido del agua del lago
salpicando —que ahora es piedra. 

Carlos Williams, Rutherford, Nueva Jersey, 1883 –1963
de Collected Later Poems, 1950, en William Carlos Williams, Selected Poems, editado por Tom Tomlinson, A New Directions Book, New York, 1985
Versión © Silvia Camerotto
imagen de Aleksander Balos© – The Present, en Uno de los nuestros


These

are the desolate, dark weeks
when nature in its barrenness
equals the stupidity of man.

The year plunges into night
and the heart plunges
lower than night

to an empty, windswept place
without sun, stars or moon
but a peculiar light as of thought

that spins a dark fire—
whirling upon itself until,
in the cold, it kindles

to make a man aware of nothing
that he knows, not loneliness
itself — Not a ghost but

would be embraced — emptiness
despair — (They
whine and whistle) among

the flashes and booms of war;
houses of whose rooms
the cold is greater than can be thought,

the people gone that we loved,
the beds lying empty, the couches
damp, the chairs unused —

Hide it away somewhere
out of mind, let it get to roots
and grow, unrelated to jealous

ears and eyes — for itself.
In this mine they come to dig — all.
Is this the counterfoil to sweetest

music? The source of poetry that
seeing the clock stopped, says,
The clock has stopped

that ticked yesterday so well
and hears the sound of lakewater
splashing — that is now stone.

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